En línea con diversos movimientos políticos europeos que rescatan las nociones de “raza” y un extremo entendimiento de la “identidad nacional”, en Chile han surgido unos cuantos grupos con tendencias ideológicas similares.

Un reportaje de The Clinic, cuenta la existencia de dos grupos en particular que, aunque parezca fuertemente contradictorio, apoyan la educación gratuita y los derechos sociales pero se oponen a la inmigración y tienen tendencias antisemitas.

Fuerza Nacional Identitaria y Acción Identitaria son dos de estos movimientos que a su vez rescatan la herencia española y tienen entre sus referentes al grupo neonazi Amanecer Dorado de Grecia.

Esteban Henríquez, ingeniero de Coquimbo, es militante de Acción Identitaria y explica que el respaldo a organizaciones como Amanecer Dorado tiene que ver con que “son una respuesta al mundo que han creado las cúpulas del poder. Es obvio que si privas a la población de un país del derecho a una jubilación digna, a vivir sin usura, a un trabajo bien remunerado, a tener una identidad nacional y a que sus barrios no se transformen en el Bronx de un año para otro, esa población buscará defenderse. Y claramente, las cúpulas del poder político y financiero buscarán reprimir y demonizar estos movimientos a través de los medios, la censura y la persecución política. Eso es lo que hoy sucede en Europa”, asegura el militante.

Un punto de vista parecido pero centrado en la realidad local entrega Diego Arancibia, del mismo grupo, que se queja de la inmigración de población colombiana. “Hoy tenemos a gente de la guerrilla de las FARC en el norte de Chile sin ningún control. ¿Cómo la policía chilena va a luchar contra ese nivel de organización delictual? ¿Cómo vas a integrar en un barrio ‘normal’ a gente que viene con esos traumas, que está acostumbrada a matar de toda la vida?”, cuestiona.

En el caso de Fuerza Nacional Identitaria también es importante el tema de la raza.Creemos en la raza y en las etnias, son fenómenos naturales”, dice Felipe, un estudiante de Derecho fundador del movimiento. Para él, “el racismo pasó a ser visto como algo malo por un fenómeno político, no porque se haya descubierto que las razas no existen”.

Incluso explica que dentro de sus ideas está la segregación espacial de los inmigrantes para así evitar la pérdida de su identidad y de la nuestra, apunta The Clinic.

Ambos movimientos también creen en el supuesto Plan Andinia, una teoría conspirativa que apunta a que Israel pretende establecerse en la Patagonia. “Hay que entender al sionismo como fenómeno político-religioso. Uno no entiende qué tienen que hacer en países tan lejanos, crean el Instituto Hebreo, hacen lobby en el Congreso (…) Hay una presencia israelí en el sur que no ha sido transparente en sus objetivos“, dice.