Son casi 30 los estudiantes de la Universidad Católica asesinados y detenidos desaparecidos durante la dictadura militar. Cada año distintos actores de la comunidad UC, como el Colectivo Memoria PUC, realizan una serie de actividades de memoria dentro de la casa de estudios.

Más allá del hecho de que nunca se ha pedido un perdón institucional a estas familias, se han realizado actos de reconocimiento: en 2010 el Colectivo Memoria PUC lanzó el libro “Una luz sobre la sombra” -que trataba los casos de las víctimas-, acto al que el rector había comprometido asistencia pero finalmente no pudo asistir, hecho por el que pidió disculpas; en 2012 se inauguró una placa conmemorativa a las víctimas en el frontis de la Federación, nuevamente el rector no pudo asistir; en 2013 se entregaron títulos póstumos de forma simbólica a las familias de 3 de los DD.DD. y asesinados en dictadura, además de reconocimientos de avances y diplomas a otras 25 víctimas. Este último evento tuvo la presencia de toda la plana directiva superior de la UC y el propio Sánchez entregó los documentos.

Es por todo esto que cada mes de septiembre se vuelve a cuestionar el rol de la UC en dictadura, y este año no fue la excepción.

El debate entre la FEUC 2016 y el rector Sánchez

feuc 2

Desde hace una semana ha habido un debate interno entre la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica y el rector de esa casa de estudios, Ignacio Sánchez. Todo partió cuando el 8 de septiembre la FEUC sacó una columna titulada “El silencio de la UC, otra vez”. 

En ella, los estudiantes enumeraron tres episodios relativos a la dictadura militar y la UC que han marcado el año: La revisión de la causa del director de la escuela de arquitectura de la UC, Leopoldo Benítez, asesinado en 1973; la detención del ex comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre -quien hasta ese hecho se desempeñaba como Director del Centro de Relaciones Internacionales de la UC y profesor asociado de la Facultad de Derecho-, en el marco del caso Caravana de la Muerte; y la ratificación de sentencia de parte de la Corte Suprema a seis agentes de la DINA por el asesinato del ex profesor de la Facultad de Letras, Jaime Ossa Galdames.

La columna, que también contó con el apoyo de otros representantes estudiantiles, cerraba con un emplazamiento a las autoridades de la UC: “Es impresentable que mientras la justicia y la verdad avanzan, a pasos cortos, pero avanza, nuestra universidad se mantenga impasible. Nos debería indignar que en plena semana de la memoria la universidad se mantenga impávida y no se haga parte activa de tan necesario proceso, encontrándose con su comunidad en tan necesaria reflexión. Deja mucho que desear, cuando frente al ímpetu de la comunidad por reflexionar, que la universidad ponga trabas burocráticas y retire las intervenciones en vez de hacerse parte y buscar soluciones a través del diálogo”.

La respuesta del rector no se hizo esperar. “Si bien en varias oportunidades ustedes han actuado de manera incorrecta, con declaraciones injustas hacia mi persona y la Dirección Superior, que no estaban acordes con la verdad y que omitían los hechos pasados en nuestra universidad, personalmente siempre pensé que era falta de experiencia y madurez y no mala intención”, dijo a través de un correo al día siguiente, y luego agregó: “Sin embargo, creo que esta declaración superó los limites que se pueden tolerar en cuanto a falsedad y distorsión de la realidad, por lo que voy a enviar una nota pública a través de los medios de la UC para dejar en evidencia la falta a la verdad en que ustedes han incurrido con esta declaración”.

Ese mismo día los representantes de la Federación aseguraron que les parecía “innecesaria y poco prudente” la forma en que el rector se había referido a ellos y que la política UC en torno a este tema no podía “reducirse a una serie de hitos y conmemoraciones, más allá de lo valorables que sean”. Además agregaron: “No hemos planteado ninguna falsedad, de hecho, conocemos y reconocemos lo que ha hecho su gestión en temas de memoria. Sin embargo, creemos que las acciones de nuestra universidad han sido insuficientes para abarcar la inmensa tarea que implica la reparación y el reconocimiento frente a nuestra historia”.

El día 10 el rector Ignacio Sánchez hizo llegar un mail amplio a los representantes estudiantiles, pero que en sus palabras se dirigió específicamente al presidente de la FEUC, Daniel Gedda. En el correo, Sánchez anunciaba que el lunes entregaría antecedentes que probarían la falsedad de las palabras de la Federación y además hizo alusión al problema de dinero que tuvieron durante este año: “Debido a que la declaración fue recientemente expuesta en la página web de la Feuc, he decidido difundir ampliamente mi respuesta, de similar forma que lo hice al puntualizar hace un mes mi posición sobre las irregularidades en el manejo del presupuesto de la Federación, lo que fue un proceso difícil de avanzar”.

El lunes llegaron los antecedentes desde rectoría, que incluían una notas de prensa y documentos de la entrega de títulos póstumos en 2013, la ceremonia de reconocimiento a alrededor de 95 profesores exonerados en 2015, las cartas de invitación a las familias de Leopoldo Benítez y Jaime Ossa a ese evento y la declaración UC sobre la detención de Juan Emilio Cheyre.

Agencia Uno

Agencia Uno

Esta última declaración, del día de detención de Cheyre, decía  que el ex comandante en jefe del Ejército había presentado ya su renuncia y que esta decisión había sido aceptada por la UC. Además agregaba: “El profesor Juan Emilio Cheyre Espinosa ingresó el año 2006 a la Pontificia Universidad Católica de Chile y asumió como director del Centro de Estudios Internacionales, cargo desde el cual ha desarrollado un significativo aporte en docencia, investigación y extensión (…) La Universidad Católica tiene un permanente compromiso con los Derechos Humanos, junto con respetar el funcionamiento de las instituciones y la autonomía de las instancias judiciales de nuestro país”.

El correo en que Sánchez entregó estos antecedentes además incluía una declaración titulada “La falta de rigurosidad y a la verdad de la Feuc 2016, otra vez”. En ella se agregaba que las interrupciones de las actividades de memoria se habían dado a la “falta de planificación” y que la Federación no le había presentado ningún proyecto de conmemoración a las víctimas.

La respuesta final de la Feuc, publicada el día de ayer en su página web, era tajante en decir: “Cuando empezamos este intercambio de correos nos sorprendió mucho la noción de hacer memoria que posee Rectoría en esta institución, ya que la simple enumeración de actos (importantes) se ve como la respuesta inmediata al hacerse cargo de este tema como Universidad. (…) la memoria es un ejercicio de re construcción crítica de nuestra realidad, haciéndonos cargo de aquellas perspectivas históricas que salieron perjudicadas en los períodos que se quieren estudiar, en este caso el período de la Dictadura Militar en nuestro país”.

La Feuc además agrega: “La última polémica nos abre una potente e interesante pregunta para esta institución, cuál fue el Rol de la UC en la dictadura y cuáles son las tareas que esta debe realizar para ser una Universidad a la altura de lo que demanda el ejercicio de la memoria activa en nuestro país”. Ante esto, propuso que se impulsara la creación de una Comisión Triestamental Permanente de DDHH, el compromiso institucional de realizar un seguimiento mediático de los casos en la justicia de miembros de la comunidad que hayan visto vulnerados sus DDHH en la época y la construcción de memoriales por campus a las víctimas.

Finalmente, refutó la acusación del rector de que no se hubieran presentado proyectos de conmemoración, adjuntando el proyecto “Memorial Víctimas UC” en el que se especificaban las características de un monolito de memoria a las víctimas.