El pasado sábado 24 de septiembre miles de personas protagonizaron una marcha contra el matrimonio igualitario en México.

La ofensiva la lideran los sectores más conservadores de la iglesia, encabezados por el Arzobispado, y que han hecho gala de su intolerancia con un polémico artículo donde detallan todos los males del infierno que podría provocar el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.

Según consigna El País, la publicación de la revista Desde la Fe, explica las supuestas consecuencias de un cambio de este tipo en México: aumento de enfermedades, desestabilización emocional de los hijos, peor rendimiento escolar y mayor peligro a los abusos sexuales.

Sin tapujos el texto dice: “Un niño tiene más posibilidades de sufrir abusos sexuales de un padre homosexual”.

El escrito además no rehuye del absurdo más desenfadado reclamando por el encarcelamiento de pasteleros que no quieren hacer tortas para matrimonios gay.

“En donde se ha impuesto esa ley (matrimonio igualitario) quien expresa su desacuerdo enfrenta multas y cárcel. Han sido ya encarcelados dueños de hoteles que no admiten homosexuales en sus habitaciones; pasteleros que rehúsan decorar un pastel de boda con motivos gay; padres de familia que se oponen a que a sus niños les enseñen en la escuela que la homosexualidad es natural”, explica el escrito.

En esa línea el Arzobispado de México agrega que “incontables estudios científicos muestran que los homosexuales son quienes más padecen y contagian enfermedades de transmisión sexual“.

“Está probado que los hijos de padres homosexuales sí son afectados: en su autoestima, en su identidad sexual, en su estabilidad emocional, en su rendimiento escolar, etc. (…) Un niño tiene más posibilidades de sufrir abusos sexuales de un padre homosexual”, agregó el escrito de los fanáticos.

Por otra parte, el texto explica que en países en que se ha aprobado el matrimonio y la adopción, “se anima a los niños a que se exploren mutuamente sus partes íntimas, practiquen la masturbación, se intercambien ropas, las niñas se vistan de niños y los niños de niñas, para que sientan ‘cómodos’ con la idea de ser de otro sexo”.