Los debates presidenciales son perfectos para la retórica de los políticos, todo un arte que muchas veces incluye verdades a medias o lisa y llanamente mentiras flagrantes.

En búsqueda de dejar en claro qué de cierto tenía cada una de las intervenciones de Donald Trump y Hillary Clinton en el primer debate presidencial de Estados Unidos, la BBC Mundo hizo un chequeo de las aseveraciones de los candidatos.

1. Un buen ejemplo es el de Trump e Irak. Según el magnate, se habría opuesto a la invasión de Irak de 2003 y dijo que las afirmaciones de Clinton -en dirección a lo contrario- eran “sinsentidos”. Sin embargo, sí mostró su apoyo. Fue en una entrevista radial con Howard Stern donde el empresario respondió con un “sí, supongo que sí” ante la pregunta si estaba a favor de la guerra. Según él, el comentario fue a la ligera.

2. Pero Clinton también tiene lo suyo. Y está relacionado al TPP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica). Durante el debate, Trump aseguró que la candidata demócrata calificó el plan como el “patrón oro” de los acuerdos de esta índole. Clinton lo negó aunque reconoció que “esperaba que fuese un buen acuerdo”. Pero esa es una verdad a medias. La demócrata sí dijo lo que Trump indicó, en un viaje a Australia en 2012: “El TPP establece el patrón oro de los acuerdos comerciales para abrir las puertas de un comercio libre, transparente, justo, el tipo de ambiente que tiene el Estado de derecho y la igualdad de condiciones”.

3. Otra de las aseveraciones de Trump es que Clinton estaría involucrada en el surgimiento del Estado Islámico. Según plantea la BBC, “fue la aseveración más extraña de la noche”, producto de que el EI no apareció sino hasta el 2009.

4. Por otra parte, la candidata acusó al millonario de decir que el cambio climático era un engaño y un invento de los chinos. Trump se defendió negando que hubiera dicho algo así, pero en realidad sí lo hizo. En 2012 publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para volver la industria manufacturera estadounidense no competitiva”. Aunque después dijo que era una broma, ahí está la evidencia.

5. Quizá en uno de los puntos más polémicos de la noche -y que más le juegue en contra-, Trump juró de guata que no puede publicar su declaración de renta porque está bajo una auditoría fiscal. Cosa errada, pues la ley no contempla la imposibilidad de publicar estos antecedentes cuando se está siendo investigado.

6. En última instancia, el candidato republicano dijo que ha donado 102 millones de dólares a la caridad en los últimos cinco años y que su fortuna rodea los 10.000 millones verdes. Sin embargo, una investigación del Washington Post reveló que no pudo comprobar, de ninguna forma, dinero donado por Trump después del año 2008. Por otro lado, su fortuna es significativamente más pequeña de lo que dice. Según Forbes alcanza los US$4.500 millones y no los 10.000.