El 16 de abril de este año los trabajadores del área de prensa del Canal Del Fútbol (CDF) recibieron en su correo un particular documento: el “reglamento” con los gustos y preferencias del editor periodístico general, Rodrigo Garcés. Dividido en nueve subtítulos, el texto de siete páginas establece las palabras que se pueden ocupar y las que son “fomes”, la importancia de las tomas “lindas” versus las importantes, el vestuario de los movileros y más. “Si Justo Villar le pega un combo a Paredes, tiene que ir aunque la nota de la mañana sea “los penales que tira Fierro”. Si echa a la basura no me importa. Si teniendo lista tu nota te dicen que tienes que hacerla de nuevo, la haces de nuevo. Y si no la quieres hacer de nuevo, no la haces. La hace otro. Pero entonces, para qué estás tú”, dice en el artículo siete. El texto grafica el estilo de Rodrigo Garcés, protegido del cuestionado expresidente de la ANFP Sergio Jadue y del empresario Jorge Claro en el CDF que, con el despido de dos periodistas, provocó una oleada de descontento en el negocio más rentable del fútbol chileno.

Desde hace meses que el gerente de Recursos Humanos de CDF, Rodrigo Dossi, intenta mediar entre los trabajadores del área y su editor. Luego del envío de su polémico “manual de estilo”, el Sindicato CDF recibió a fines de abril las primeras denuncias de acoso laboral y malos tratos por parte de Garcés. En junio se formalizó una de las demandas más sentidas de prensa: regular las horas extra, proceso que inició con un estudio de seis semanas para constatar cuántas horas trabajaban realmente los integrantes del área de prensa.

El CDF se hizo conocido como empleador precario cuando en septiembre de 2015 Javier Muñoz, relator de fútbol del canal, murió en un accidente automovilístico y se supo que llevaba diez años trabajando para la señal sin un contrato fijo. La mayoría de los integrantes del área de prensa tiene una relación contractual con base en el polémico artículo 22 del Código del Trabajo, que exime a los trabajadores de las telecomunicaciones del límite máximo legal de 45 horas semanales establecido en la ley para la jornada ordinaria de trabajo e impide que se les paguen las horas extra.

El acuerdo de junio entre el sindicato y Rodrigo Dossi fue iniciar un registro de las horas trabajadas en prensa. Según comentaron distintos miembros del equipo a El Desconcierto, estas pueden llegar a ser 55 horas semanales y más de diez días trabajando de corrido, en especial para quienes por cubrir el frente de fútbol deben asistir a las fechas de fin de semana. 

A inicios de agosto finalizó el plazo para contabilizar la real carga horaria de prensa. A esa altura, el sindicato ya estaba al tanto de reiteradas denuncias de acoso laboral, frases misóginas y maltratos por parte de Rodrigo Garcés contra distintos periodistas. Especialmente comentadas fue las discusión con la periodista Constanza Meza, a quien increpó mientras despachaba y el progresivo aislamiento de otra periodista, Nicole Olguín, de sus tareas en pantalla.

Finalizadas las seis semanas los trabajadores pudieron constatar que el cuestionado editor periodístico general había adulterado el registro del control horario, en especial el de quienes cubrían fútbol. Por lo mismo, pidieron seis semanas más de contabilización. Garcés aprovechó de negar cualquier acusación de maltrato y expresó ante todos que en el departamento de prensa “todos trabajan muy felices”.

Sin embargo, el quiebre definitivo vino luego de una reunión de tres horas donde Garcés no participó en agosto. Sí asistieron el gerente Rodrigo Dossi y todos los trabajadores de prensa, tanto los sindicalizados como los que no. La primera hora fue para discutir la carga horaria, y las siguientes dos fue para comentar los malos tratos de Garcés. Los trabajadores no sindicalizados recibieron amenazantes mensajes de whatsapp del subeditor, Roberto López, cuestionando su asistencia a la reunión. “Se escucharon relatos muy crudos sobre sus prácticas de acoso laboral”, señala Fernando Castro, presidente del Sindicato CDF. La reunión concluyó con un compromiso verbal de Gossi: ningún trabajador sería desvinculado mientras se soluciona el problema de las cargas horarias y aclaran las denuncias de maltrato. Pero el 12 de agosto pasado, Constanza Meza y Nicole Olguín fueron notificadas de que estaban despedidas “por necesidades de la empresa”.

Los vínculos del “delfín” de Jorge Claro con Sergio Jadue

“Trabajar con Rodrigo Garcés es como hacer una checklist de la definición de acoso laboral en Wikipedia”, dice un miembro del departamento de prensa que prefiere el anonimato luego de los últimos hechos. “Los despidos vienen firmados por Gonzalo Au, el gerente general de CDF, que obligó a recursos humanos a retractarse. El que los solicitó fue Rodrigo Garcés y a nosotros como sindicato nos extraña tanto aval a una persona que causa problemas en toda un área”, señala el dirigente Fernando Castro.

En julio del 2013 Garcés lanzó su primer libro: “CDF: La Historia Secreta”. Al contrario de la idea a la que induce el título, el texto no revela las incógnitas tras la creación del Canal Del Fútbol, sino que más bien expresa la visión del empresario Jorge Claro Mimica, propietario del 20% del canal. En el lanzamiento, según consigna El Mercurio, Claro señaló que “al leer el libro de Garcés revivió su historia familiar de la última década”. Por esos mismos días Rodrigo Garcés empezó a ir a las reuniones de pauta del área de prensa de CDF: “Nadie sabía bajo qué rol asistía, pero de todas formas llegaba, tomaba apuntes, intervenía”, señalan desde el canal. Asumió como editor periodístico general el 12 de septiembre de 2014. Un mes antes, su antecesor Cristián Urbina fue despedido luego de reclamos de la concesionaria Azul Azul S.A. por un reportaje sobre la eterna promesa del estadio para Universidad de Chile.

Los cambios en el equipo se han hecho más frecuentes desde la llegada de Garcés. A la fecha, nueve periodistas han sido desvinculados y al menos dos se encuentran con tratamiento sicológico por afecciones producidas por estrés y acoso laboral. Otras dos personas han renunciado aduciendo en privado conflictos con Garcés o sus subalternos, Roberto López (a quien se acusa de malos tratos como gritos y agresividad) y Jorge “Coke” González. Este último renunció en abril en medio de cuestionamientos por haber sido condenado por el delito de lesiones menos graves en el marco de violencia intrafamiliar contra su expareja, a la que tiene la prohibición de acercarse durante un año. Al igual que lo fueron en tiempos de Jorge “Coke” González, hoy las conductas machistas son la tónica: según las trabajadoras, López las trata de forma denigrante frecuentemente, y Garcés realiza constantes comentarios respecto a su físico y vestuario. Recientemente dos periodistas rompieron en llanto luego de que las tratara de “gordas” frente al equipo.

Trabajadores del departamento de prensa apuntan a otro de los vínculos que “blindan” a Garcés: su cercana relación con Sergio Jadue. El periodista trabajó desde 1999 a 2012 en El Mercurio, donde cubrió frentes como Colo Colo, la “U” y la UC, pero también la ANFP. Quienes trabajaron en DIRECTV durante la cobertura del Mundial de Brasil 2014 acusan que fue por directa presión de Jadue sobre Leonardo De Pinto -director de producción de la empresa argentina Torneos (ex Torneos y Competencias), que genera contenido para señales como Fox Sports, TyC Sports y DIRECTV- que Rodrigo Garcés participó de la transmisión desde Brasil-. Una vez finalizada la competencia llegó a CDF.

Garcés sigue siendo uno de los pocos periodistas con los que el ex presidente de la ANFP, quien se declaró culpable ante una corte de Estados Unidos de conspirar para cometer delitos de crimen organizado y de fraude de transacciones bancarias y no ha vuelto a Chile, mantiene contacto. Incluso, el editor tiene el nuevo teléfono de Jadue, quien cambió su teléfono luego de que su estado de WhatsApp causara indignación en Chile: “Playa, piscina, libre, sin trabajo, short, chalas, sol, arena= Vacaciones. Y el resto que se vaya a la CTM (sic)”.

La batalla por el Canal del Fútbol

El pasado jueves 18 de agosto el sindicato del canal realizó una asamblea extraordinaria, a la que llegaron más de ochenta trabajadores, varios de los cuales no estaban sindicalizados. En la reunión se analizó la situación tras el despido de Nicole Olguín y Constanza Meza y se tomaron varias decisiones. Juan Carlos “Caco” Villalta salió de la presidencia del sindicato CDF -aunque seguirá en la directiva- en protesta por el incumplimiento de los compromisos de la gerencia de Recursos Humanos, y se determinaron dos acciones legales: una queja en la Dirección del Trabajo por las irregularidades en las horas trabajadas y una demanda por despido injustificado contra el canal.

A la fiesta dieciochera del CDF, preparada para 60 invitados -de 220 que componen el canal en su totalidad- sólo asistieron treinta personas. Esto, ya que en la asamblea se decidió no participar en ninguna actividad de la empresa hasta que se solucionen estos conflictos. El 2 de septiembre pasado, en una carta dirigida al gerente Gonzalo Au, la directiva del sindicato solicita que “la empresa tome las acciones o reestructuraciones necesarias para que los Señores Rodrigo Garcés y Roberto López no vuelvan a realizar hechos de violencia sicológica, acoso laboral y distribución ilegal de turnos de trabajo, como las realizadas dentro del Área de Prensa”.

La demanda por el despido injustificado de Nicole Olguín fue ingresada ayer, miércoles 27 de septiembre, por los abogados del sindicato. Además, luego de la solicitud de fiscalización de los trabajadores a la Dirección del Trabajo (ver documento aquí), inspectores del organismo asistieron por primera vez el miércoles 17 de agosto, después de la que fueron citados tanto el sindicato como el CDF a una primera reunión a las oficinas del organismo fiscalizador en Vitacura. Esta semana se deberían entregar las conclusiones de la fiscalización en el área de prensa. 

Para Nicole Olguín, quien es la titular de la demanda contra el CDF por su despido injustificado de agosto y quien era la delegada sindical del área de prensa, “tratan de bajarle el perfil sosteniendo que la causa fue porque mi rendimiento era bajo. Pero comencé como practicante y terminé incluso conduciendo las noticias, un esfuerzo de años que, repentinamente y tras denunciar todas esta situaciones, se desconoció”, explica.

Pero los malos tratos del editor periodístico general no son la única preocupación de los trabajadores: la semana pasada la ANFP, propietaria del 80% del canal, llegó al fin a acuerdo con GTV de Jorge Claro -que posee el 20% restante- para la venta de su parte. Con esto se iniciará un proceso que culminaría con la licitación de los derechos de televisación del fútbol por un plazo no mayor a los 15 años. La ANFP espera obtener al menos US$16 millones de dólares con este negocio y entre los oferentes están Movistar, la señal de Qatar beIN Sports, Fox Sports y Turner Broadcasting System, que ya posee CNN y Chilevisión en nuestro país. El contrato colectivo de los trabajadores, en tanto, expira a fines de este año y el sindicato aspira a que no sean ellos quienes paguen el costo de la venta.