Ocurrió el 5 de octubre y ningún gran medio internacional lo cubrió. Casi paralelamente a la detención y deportación de las activistas de la flotilla que iba rumbo a Gaza, Israel dejó caer algunas bombas en la Franja de Gaza.

El IDF israelí (Israel Defence Forces) confirmó una serie de bombardeos al interior de la Franja de Gaza por parte de aviones de la Fuerza Aérea. Según indicaron fuentes oficiales, se atacó “un número de infraestructura terrorista perteneciente al grupo Hamas en el norte y el sur de la Franja de Gaza”.

Pero no fue el único “blanco terrorista”.  El miércoles, supuesta infraestructura de Hamás fue atacada por un tanque en el norte de Gaza. En total tres campos de entrenamientos de Hamás y un complejo de seguridad habrían sido blancos en el bombardeo, dejando a un transeúnte inocente herido.

Por otra parte, uno de los pilotos de los F16I que participaron en el ataque resultó muerto luego que se estrellara cuando volvía a territorio de Israel.

La información fue corroborada por Reuters, Times of Israel y el Jerusalem Post, entre otros medios palestinos.

Según fuerzas israelíes el ataque fue en represalia por un cohete proveniente de Gaza que impactó en Sderot, Israel. El explosivo tocó tierra en una carretera y no hubo heridos, aunque una persona habría quedado en shock tras presenciar la caída del misil.

El gobierno palestino, a través de su portavoz Yousef al-Mahmoud llamó a la comunidad internacional a prevenir un escalamiento de la violencia y catalogó la captura de las activistas de la flotilla como actos típicos de Israel en favor del conflicto y la tensión.

Cabe destacar que en 2014 se vivió el último episodio del enfrentamiento entre Israel y Hamás. Las víctimas fueron, en grotesca desproporción, los habitantes inocentes de la Franja de Gaza. Después de días de asedio de las fuerzas de Israel, 2.100 palestinos fueron asesinados.

En tanto, los ataques del grupo terrorista dejaron 73 israelíes muertos.

 

Aquí un video luego que el piloto se estrellara: