Todos sabemos que después del tráfico de drogas prohibidas y de la intermediación de armamientos y repuestos militares, la actividad comercial más lucrativa es la inmobiliaria y en tal sentido nuestro estupendo y no contaminante medio de transporte colectivo, el Metro, está buscando rentabilidad a toda costa mediante el expediente de concesionar a privados uno de sus espacios públicos. Afirmamos que somos hinchas del Metro, pues como sus clientes frecuentes porque el automóvil hay que dejarlo estacionado en la casa, conocemos el buen servicio que brinda a la población

En efecto, en la esquina sur poniente de la manzana conformada por las calles Mosqueto, Monjitas, José Miguel de la Barra y Santo Domingo, se localiza la estación Bellas Artes del Metro, la que tiene en su superficie una plaza dura hoy día mal aprovechada desde el punto de vista urbano y paisajístico, a pesar de que en 2 de los muros de edificaciones colindantes existen sendos coloridos murales del artista Inti Castro, más conocido en el exterior que en Chile. Sus murales representan a ekekos pintados en diciembre de 2013, en el marco de la 2ª edición del Festival de Intervenciones Urbanas Hecho en Casa, los que eliminaron otras figuras pintadas de acuerdo a diseños de la española Ágatha Ruiz de la Prada.

El Metro, a través de su Gerencia de Negocios, desea concesionar la explanada por cierta cantidad de años para que algún actor inmobiliario levante un edificio que podría ser un hotel, un centro comercial, un stripcenter, usando los anglicismos de moda o un inmueble residencial y para contextualizar debemos recordar que en febrero de 1998 comenzaron los trabajos de la  extensión de la Línea 5 de este modo de transporte por el centro de la ciudad y el 21 de marzo del 2000 fueron inauguradas sus 3 estaciones : Bellas Artes, Plaza de Armas y Santa Ana.

Dicha manzana está definida como Zona de Conservación Histórica, con la sigla A7 y título Borde Sur Parque Forestal, en el Plan Regulador Comunal (PRC) de Santiago. Hace algunos días Rodrigo Soto, María Elena Ducci y Jerónimo Bouza, dirigentes de las organizaciones ciudadanas Junta de Vecinos Nº 2 Bellas Artes, El Barrio Que Queremos (Lastarria-Parque Forestal-Bellas Artes), Comité de Adelanto Parque Forestal y Ciudad Viva, tomaron contacto con la Fundación Defendamos la Ciudad que presidimos, para decirnos que ya se habían relacionado con gerentes del Metro expresándoles que rechazan de plano el intento mercantil en comento, pues sus colectivos barriales tienen como propósito la preservación de los espacios públicos abiertos y democráticos a la comunidad.

En la actualidad ese interesante sector de la ciudad cuenta con innumerables cafeterías, restaurantes, oficinas, diversos tipos de locales comerciales, los medios de prensa Ciper y The Clinic, hoteles medianos y pequeños que absorben la creciente demanda de los turistas nacionales y extranjeros que lo visitan y por ello los vecinos se preguntan si es necesario, desde el punto de vista de los necesarios equilibrios de la oferta y demanda de bienes y servicios, que la empresa estatal Metro desperdicie su estratégica explanada para buscar un lucro con la tarifa de la concesión.

Ellos, con justa razón, proponen una mejora sustancial a ese espacio con un costo bastante reducido que podría ser financiado por la propia Municipalidad de Santiago en el evento de que el Metro sostenga que su giro exclusivo no le permite invertir en mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta megalópolis. El negocio ad portas de la empresa estatal es mantener la propiedad del inmueble en altura a construirse y quien gane la licitación corre con todos los gastos inherentes a su edificación y posterior gestión, de tal forma que ese privado podrá arrendar a terceros sus miles de metros cuadrados útiles y fachadas. Cuando la concesión venza se firmará una renovación de la misma y así la ciudadanía perderá de manera irreversible un espacio público extraordinariamente bien localizado.

Esta iniciativa del Metro de llamar a licitación, la que se mantiene en reserva, para concesionar su terreno, idea posiblemente propuesta a sus gerentes por un particular conocedor del valor del suelo en el centro de la ciudad, se explica solo por un afán especulativo y porque en este mundo, especialmente en nuestro Chile neoliberal, todo se mide por utilitarismos. En este escenario, debemos ir terminando con los recurrentes desprecios de las elites gobernantes y empresariales a aquellos que no forman parte del establishment y por ello los que tenemos espacios en los medios digitales, le expresamos a los que mandan que no permitiremos un nuevo perjuicio a quienes se desenvuelven en ese sector de la ciudad ya altamente saturado y escaso de espacios públicos.

Estamos seguros que la ciudadanía organizada dice basta a los arreglines comerciales de unos pocos y por ello la plaza con una superficie aproximada de 1.200  m2 obligatoriamente tiene que ser potenciada para que en los próximos meses se distinga allí un virtuoso mobiliario urbano cultural, de encuentro, descanso y recreación con áreas verdes que oxigenen el barrio. En todo caso sabemos que para el destino de este espacio hay opiniones muy minoritarias de apoyo a la construcción de un hotel de lujo y sus sentires son respetables porque en gustos no hay nada escrito.

El 12 de octubre recién pasado las organizaciones ciudadanas le enviaron una carta al Metro y la Municipalidad de Santiago manifestándoles que rechazan la invasiva intervención, solicitándoles “que se detenga definitivamente el proyecto actual y, si es la voluntad del Metro, se trabaje con la comunidad para resolver en conjunto realmente los problemas existentes en ese espacio”, requiriendo al municipio que se involucre en el asunto.

El 23 de octubre próximo tendremos elecciones de alcalde y concejales y por ello sería indispensable que todos los candidatos que pugnan para ser elegidos en la comuna de Santiago expresen sus pareceres al respecto. Carolina Tohá, Felipe Alessandri, Patricia Morales, Alonso Rojas, Sergio Flores, Wilfredo Alfsen y José Vasquez tienen que “mojarse el potito”, manifestando ahora si están a favor del negocio inmobiliario del Metro o si apoyan la justa demanda de las organizaciones ciudadanas indicadas en esta columna de opinión.

Si alguno de los 7 postulantes, por comodidad, por ausencia de tiempo, por falta de compromiso o por la razón que sea, opta por la mudez, significará que desatiende este público desafío y así los miles de electores que estén en condiciones de votar debido a que ni el Registro Civil ni el Servel se entrometieron en sus casillas de inscripción, sabrán a qué atenerse en el momento que tengan que marcar con un lápiz el nombre de sus preferencias.

 


Presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad