Desde que comenzó a implementarse el Transantiago, en octubre de 2005, el Estado chileno ha desembolsado más 6.080 millones de dólares para su funcionamiento y permanencia. Esto, según consignó El Mercurio, luego de solicitar la información por medio de la Ley de Transparencia, como señaló en su publicación.

¿Qué hacer con 6.080 millones de dólares?
Según informó el medio la cifra, que incluye el gasto en infraestructura para poder operar el sistema y los subsidios que ha recibido, permitiría la construcción de:

  • Casi cuatro líneas del Metro.
  • Dos planes de reconstrucción de más de 200 mil viviendas como, como el levantado tras el 27-F.
  • Nueve aeropuertos como el que se hará para Santiago.
  • Dos veces todas las autopistas urbanas.
  • Nueve puentes Chacao, según el precio original de licitación

Si bien Guillermo Muñoz, director de Transporte Público Metropolitano, reconoce que se trata de un gasto alto, enfatiza en que “hay que distinguir que el gasto en infraestructura o cámaras igual había que ejecutarlo, y no debiese cargarse al costo del Transantiago”. Puntualiza en que gran parte de los gastos ocurren al subsidiar el pasaje escolar, “una reducción de tarifa relevante que beneficia a una parte importante de los usuarios”, añadió.

De los 6.080 millones de dólares que entrega el Estado, US$4.963 corresponden al funcionamiento mensual del sistema, casi el 80% del total. La construcción de casi 69 kilómetros de 15 corredores ha tenido un saldo de 682 millones de dólares. Sumándose además la instalación de cámaras de fiscalización (US$ 21 millones), campañas comunicacionales (US$ 14 millones) y las indemnizaciones pagadas a las empresas privadas que imparten en servicio: Subus, Alsacia y Express por el cambio de contratos en 2012 (US$ 70 millones).

“Es grave que habiendo un monto tan alto haya tal nivel de insatisfacción y mala calidad de servicio. Hoy el servicio pierde pasajeros, y si no pierde mucho más, es por el Metro; tiene empresas al borde de la quiebra y concentra el repudio de la ciudadanía”, afirma Raimundo Cruzat, ex coordinador de Transantiago, consultado por El Mercurio.