La reinserción social de los sectores con menos oportunidades debe asumirse y trabajarse en forma coordinada y por la sociedad en su conjunto. Si bien el Estado es el primer articulador y referente en políticas de integración, resulta imprescindible la participación de otros actores a fin de lograr el objetivo central, la inclusión en todas sus dimensiones.

A través de los Programas de Capacitación, y en conjunto con Gendarmería de Chile, las iglesias Evangélica y Católica, y la empresa privada, el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, Sence, entrega formación en oficios a los sectores más vulnerables de la población, entre ellos a quienes cumplen condena en recintos penales. Así, quienes están próximos a finalizar su período de reclusión, tienen la oportunidad de capacitarse y adquirir habilidades y competencias en diversas áreas, las que los/as impulsarán a reinsertarse laboralmente.

Los principios rectores para la aplicación de esta política pública se establecen en virtud de la óptica de Derechos Humanos, la responsabilidad educativa, la igualdad de condiciones entre reclusos/as, la no discriminación y la formación continua.

Para el director nacional de Sence, Pedro Goic, todos los esfuerzos se enfocan en involucrar a la mayor cantidad de actores a fin de densificar la red y entregar oportunidades reales de reinserción. “Desde la capacitación estamos Impulsando Personas para contribuir al mejoramiento de la productividad de los trabajadores/as y empresas, promoviendo el desarrollo económico y social del país, incluyendo a quienes se están rehabilitando a través del camino de la formación laboral a la espera de una oportunidad luego de pagar su deuda con la sociedad”.

En este sentido, el Sence cumple un rol fundamental potenciando las habilidades de personas privadas de libertad a través de su amplia oferta de capacitación. Los programas +Capaz, Capacitación en Oficios, Becas Laborales y Transferencias al Sector Público consideraron un presupuesto público cercano a los 3 mil millones de pesos anuales, los que se concretan en más de 3.500 cupos de capacitación sin costo para la población penal del país.

Por medio del diálogo permanente con Gendarmería de Chile, el Sence ajustó sus planes formativos a la realidad de Centros de Detención Preventiva C.D.P., Centros Penitenciario Femenino, C.P.F. y Centros Educación y Trabajo C.E.T., donde actualmente se capacita a más de 3.000 reclusos y reclusas, en coordinación con distintos actores al círculo virtuoso de la capacitación.

El Programa Cimientos, del OTIC de Capacitación de la Cámara Chilena de la Construcción (cofinanciado por Sence y C.Ch.C Social) considera habilitación laboral, capacitación en oficios relacionados con la construcción, colocación en un puesto de trabajo y seguimiento por tres meses. A través de él, una vez cumplida su condena, reclusos/as de las cárceles de Arica, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Concepción, y Chillán, acceden a trabajos dependientes en constructoras miembros de la C.Ch.C., desempeñándose en actividades relacionadas con el rubro.

Independencia y Emprendimiento

Pensando en una salida independiente, Sence en alianza con la Capellanía Católica, ingresó a los Espacios Mandela, lugares donde Gendarmería entrega a través de la Capellanía Nacional Católica
(en colaboración con el Área Técnica para el trabajo y formación de la unidad penal), capacitación ejecutada por Organismos Técnicos de Capacitación del Registro Especial, los que imparten cursos tan variados como Cocina, Pastelería, Mueblería, Electricidad Domiciliaria y Corte y Confección, entre otros, aportes significativos a salidas independientes, posibilitando la reinserción social a través del trabajo.

Otros espacios son los Módulos APAC, “Amando al Preso Amarás a Cristo”, gestionados por Gendarmería y la Capellanía Evangélica, y que permiten impartir cursos vía Becas Laborales y el Programa Capacitación en Oficios. Esta intervención considera la práctica al interior del penal, remodelando o implementando los mismos módulos donde habitan los reclusos.

Lo anterior proporciona mejores condiciones de empleabilidad y apropiación de lo que están haciendo, elementos bien valorados por los/as usuarios/as al salir a medio libre y comenzar la interacción con el mundo laboral. A esto se suman mecanismos de acompañamiento, dentro de la cárcel, y una vez recuperada la libertad a través del programa piloto de “Mentoria” el que incluye acompañamiento realizado por Gendarmería y Capellanía Evangélica.

Según Goic, el impacto de la capacitación observado al interior de estos recintos es, en primera instancia, la autovaloración, la identificación de que existen oportunidades y que es posible acceder a ellas. Ese es un paso muy relevante en el proceso, asegura la autoridad en capacitación. “Lo segundo es una disminución de la violencia en los espacios para capacitación y formación al interior de los penales, lo cual está ligado al importante trabajo de acompañamiento conjunto entre relatores de los OTEC, Sence, personal de Gendarmería y la Institución a cargo de cada módulo o espacio”, afirma.

Para el año 2017 se espera incrementar el presupuesto y sumar a estas intervenciones capacitación al interior de las cárceles “Modelo”, además de trabajar por la incorporación automática de a quienes se capacitan a la Bolsa Nacional de Empleo, www.bne.cl.