Hace una semana se supo que un estudio patrocinado por las Naciones Unidas, que estudiaba una nueva inyección anticonceptiva hormonal para los hombres que previene eficazmente el embarazo en sus parejas femeninas al bajar el conteo de espermas, fue cancelado porque un porcentaje de 3% de los hombres que participaban tuvo efectos negativos.

“El 20% o el 30% de las mujeres que toman píldoras anticonceptivas orales experimentan depresión y tienen que tomar medicamentos para ello. Así que la diferencia sólo me golpeó”, dijo a CNN en español la investigadora Elizabeth Lloyd. “Ellos terminaron este estudio cuando se mostró que la depresión afectaba al 3% de los hombres”.

La molestia de las mujeres en redes sociales se hizo sentir, y una especialmente notoria fue la de la doctora Victoria Ramírez, una doctorada en medicina de la Universidad Nacional de El Salvador. Su publicación en Facebook reclamando por una responsabilidad compartida en la planificación familiar, en la que las mujeres llevan más de 50 años asumiendo la responsabilidad mediante métodos anticonceptivos que también afectan su salud, tiene miles de compartidos y ha atravesado Latinoamérica.

“La planificación familiar, como su mismo nombre lo dice: es familiar. Históricamente la mujer ha sido responsabilizada totalmente de ese, que es un problema de dos. Como si la naturaleza no se ensañara mensualmente atacándonos con sendos cambios hormonales, tenemos además que meterle al cuerpo una carga extra para que un acto que es consentido entre dos no tenga consecuencias, aumentándole a nuestro ya maltratado sistema efectos secundarios que “debemos” aguantar porque la naturaleza nos hizo dueñas del milagro de la vida”, inicia la viralizada publicación, que tiene numerosos comentarios acusándola de “Feminazi” por su postura.

¿En qué momento se le va a dar la responsabilidad de la salud reproductiva a un hombre? ¿Qué medicamentos están eximidos de efectos secundarios? Crean anticonceptivos masculinos con 96% de efectividad pero no lo aprueban porque a 20 hombres le produjo las molestias a las que todas las mujeres nos enfrentamos naturalmente cada mes y con las que los hombres se valen para minimizarnos diciendo “anda en sus días”. Con ese porcentaje de efectividad tan parecido al del Jadelle y del DIU es un pecado que no se apruebe o al menos que no se sigan haciendo pruebas para su uso”, continúa la doctora Ramírez.

La publicación finaliza por una interpelación a la restrictiva legislación de El Salvador, similar a la chilena, respecto a derechos sexuales y reproductivos: “Mientras tanto los machos seguirán reafirmando su falsa masculinidad pegando cipotes a diestra y siniestra mientras que las mujeres mueren por causas obstétricas porque los mismos hombres hacen leyes que le prohíben salvaguardar su vida. Se llenan la boca hablando de planificación familiar, persignándose y diciendo no al aborto pero son incapaces de aguantar un pinche pinchón, náuseas, cambios de humor, cefalea y acné! Que si les duele o no puff más duele el parto y nadie lo suspende. ¡Por favor no me vengan con pendejadas pseudointelectuales cuando no han visto morir a una mujer desangrada en su 5to parto!”