La primera vez fue el 14 de septiembre de 1997. En aquella ocasión, un paro del Sindicato de Futbolistas Profesionales que exigían mejoras laborales obligó a los clubes deportivos a jugar la séptima fecha del torneo de Clausura con juveniles, so pena de ser castigados por la ANFP si no se presentaban. Ese hecho permitió que San Carlos de Apoquindo, el recinto donde la UC hace de local, tuviera el permiso para albergar un clásico de estas magnitudes.

Las razones por las que la Católica no oficiaba de anfitrión en el reducto de Las Condes eran básicamente dos: la poca capacidad del estadio para duelos de alto riesgo (en sus tribunas caben poco menos de 20 mil personas) y la constante negativa de los vecinos del sector para recibir hinchas proveniente de comunas lejanas a la cota mil, lo cual alteraría la paz característica de aquellos barrios privilegiados. Por esto, el conjunto de la franja acostumbraba a hacer de local en el Estadio Nacional para los clásicos.

En aquel duelo de juveniles de 1997, Católica derrotó por 4-1 a Colo Colo. Aquella jornada es recordada por el debut adolescente de varias figuras de los próximos años en ambos equipos: Cristián Álvarez, Jorge Acuña, Patricio Ormazabal, Milovan Mirosevic y Rodolfo Moya aparecieron con la camiseta de la franja; en tanto por el Cacique debutaron nombres como Ignacio Quinteros, David Henríquez, Nicolás Córdova, Francisco Arrúe y Luis Mena.

Solo al año siguiente, en 1998, se volvió a repetir un duelo en la precordillera. Esta vez con formaciones estelares, el 2 de agosto de 1998, Colo Colo ganó con un claro 3-1. Héctor Tapia, Marcelo Espina y José Luis Sierra anotaron para el visitante, mientras que Rodrigo Goldberg marcó el descuento para los cruzados.

Este duelo además es recordado por las imágenes de Sebastián Piñera en la tribuna preferencial apoyando a su equipo la UC. Años más tarde, Piñera formaría parte del directorio de Blanco y Negro antes de convertirse en Presidente de la República.

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Tuvieron que pasar trece años para que la Católica volviera a recibir a Colo Colo en su estadio. Fue el 16 de octubre del 2011. Esta vez la alegría fue para los hinchas de la franja, quienes vieron como su club vapuleaba por un contundente 4-0 al equipo dirigido en ese entonces por Ivo Basay, el cual -por lo mostrado en la cancha- pudo haber sido mucho mayor. En sólo un tiempo, Milován Mirosevic (15′ y 33′), Felipe Gutiérrez (41′) y Roberto Cereceda (44′) marcaron la diferencia a favor de la UC.

Sin embargo, este lance es recordado por lo que ocurrió fuera de la cancha, uno de los actos más discriminatorios que recuerde el fútbol nacional. Ante del match, la dirigencia de la UC decidió entregar 30 entradas de cortesía para la gente de Colo Colo y nada más. Los hinchas albos denunciaron discriminación. Miembros de la Garra Blanca presentaron dos recursos de protección en la Corte de Apelaciones de Santiago que fueron desestimados.

En medio del crispado ambiente, muchos hinchas intentaron llegar al estadio, pero fueron detenidos en Plaza Italia, algunos sin motivo claro. 700 uniformados fueron desplegados para que los adherentes del Colo no llegaran a San Carlos de Apoquindo ni transitaran por Las Condes.

Una columna publicada por esos días en El Gráfico Chile titulada “15 de octubre de 2011” relató cómo ocurrieron los hechos en las inmediaciones de la comuna. Lo cual hasta hoy es recordado como uno de los actos más clasistas y discrimatorios en la historia del balompie nacional. Este es un fragmente del texto escrito por Álvaro Campos:

Ante el temor cuico de que llegara la chusma a sus reductos, se desencadenó una brutal represión que todo lo que no tuvo de violencia física lo tuvo de violencia simbólica y de discriminación.

A las 10 de la mañana se juntaron los primeros hinchas albos en Tobalaba con Providencia. Cerca de treinta pacos de las Fuerzas Especiales los dispersaron. No podían estar parados cantando, no podían estar juntos, no podían caminar por Apoquindo. Parece broma pero es cierto: se llevaron detenida a gente por intentar caminar por Apoquindo.

De ahí en adelante todo fue absurdo. Un dueño de casa salió a enfrentar las cámaras para contar que todos esos hinchas que estaban subiendo al carro policial no habían hecho absolutamente nada. Había barreras humanas impidiendo el paso. Un noticiero mostraba a un colocolino preguntándole a un carabinero por qué no podía pasar, si era la calle y la calle es de todos. “Tú sabes por qué” fue su escueta respuesta.

Las micros eran detenidas y se subían pacos a bajar a todo aquel que fuera o pareciera colocolino. A los autos también. ¿Cómo identificaban los autos de colocolinos en el barrio alto? Adivinen. No pararon a ningún Mercedes Benz, no registraron a ningún rubio de piel clara. Nadie tuvo que buscar su carnet de identidad en el interior de su chaqueta North Face.

En el metro Los Dominicos la escena fue igual, métale agarrando flaites de pelo chuzo. Nada de Habeas Corpus, todos eran culpables de antemano de desórdenes, destrozos, vidrios quebrados, robos, violaciones y todos los daños que hubieran hecho al pulcro vecindario si los dejaban seguir avanzando.

El 16 de octubre de 2011 ser hincha albo fue causal de detención. No parecer cuico fue causal de detención. Dicen que fueron 350 los detenidos, habría que sumarles todos aquellos que fueron dispersados, devueltos por donde vinieron, reprimidos.

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Días después la Fiscalía Norte abrió una investigación para determinar la legalidad de las capturas de los más de 350 fanáticos en Las Condes. La indagatoria apuntaba a buscar responsables y a esclarecer quien dio la orden para el procedimiento que se llevó a cabo ese día. El fiscal Marcelo Cabrera además apuntó no sólo al actuar de Carabineros, sino también a la entonces intendenta Cecilia Pérez y a quien fuera ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Hoy se vive un nuevo clásico entre Universidad Católica y Colo Colo en San Carlos de Apoquindo. El sexto tras los enfrentamientos de 2014 (triunfo 2-1 para los albos) y de 2015 (2-1 a favor de los cruzados). La sexta vez en que los hinchas del cuadro popular peregrinan hasta el exclusivo barrio de San Carlos de Apoquindo para intentar apoyar a su equipo.