La periodista Arelis Uribe publicó una columna en el popular sitio Noesnalaferia donde critica los chats “donde se comenta lo ricas que están algunas compañeras. Donde se demuestra la masculinidad llenándose la boca con el aspecto de las mujeres, en secreto y complicidad”.

La columnista explica que el problema es cuando este tipo de instancias “se vuelven rincones para reproducir y potenciar esa masculinidad tradicional y violenta que se construye denigrando a las mujeres, a lo gay, a lo trans. No es que se envíen mensajes diciendo eso explícitamente, sino que es un discurso soterrado en las bromas homofóbicas o en comentar el aspecto físico de una compañera o mandar fotos filtradas de alguna famosa que se distribuyen sin su consentimiento o enviar fotos de minas en pelota en general”, escribió.

“No es que meta a toda la gente en el mismo saco, obvio que no es lo mismo un acosador callejero que un amigo que huevea por whatsapp, pero todas esas prácticas sí constituyen machismo. Y en el continuo de violencia, todo alimenta al patriarcado“, agregó.

“(…) en los chats de minas a veces circulan fotos de García Bernal. Pero acá no se puede jugar al empate. Un acto de violencia es mucho más grave dependiendo de quien lo ejecute y será más dañino dependiendo de quien lo reciba. En esta sociedad no es lo mismo vivir como hombre que como mujer, porque lo masculino es hegemónico, los hombres ostentan privilegios, acumulan el capital y el poder político. Entonces es más grave una agresión de parte de un hombre-adulto-blanco-hétero contra cualquier persona que escapa a ese canon: mujer, pobre, indígena, trans, gay”, apuntó.

La periodista dice que “como grupo dominante, contribuyes a replicar estereotipos nocivos, estereotipos que tú, por tu privilegio, raras veces padeces”.

En esa línea agregó que “un grupo es dominante en tanto pueda asegurar a sus herederos. Las masculinidades funcionan así. Los hombres confían en otros hombres. Aprenden que las minas son cosas que se trafican por whatsapp. Y eso, a la larga, perpetúa la exclusión de las mujeres en espacios de toma de decisión que hoy están secuestrados por varones. Las mujeres son el 51% de la población y sin embargo el 96% de las gerencias más millonarias de Chile las dirigen hombres y más del 80% de los parlamentarios son hombres”, indicó.

Es verdad que no es lo mismo un chat estúpido que una violación en grupo, pero que esa actitud chica, mezquina, del chat sólo de hombres o del comentario idiota en un asado, es parte de un circuito de violencia y de machismo”, concluyó.