El conocido periodista Juan Cristóbal Guarello, rostro en la sección Deportes del Canal 13 de televisión se enojó sobremanera con una nota publicada en el vespertino La Segunda, brazo armado y copuchento del Consorcio Periodístico El Mercurio S.A. porque lo llamaron insistentemente de allí para entrevistarlo con el único propósito de que hablara mal del senador y precandidato presidencial Alejandro Guillier.

Según dicho periodista, los convincentes llamados telefónicos correspondían a colegas suyos y como él no se quería prestar para proceder como un mero instrumento ocasionador de un perjuicio al político Alejandro Guillier, también lo llamó el propio editor de ese influyente medio de comunicación, estimando éste que, por su nivel jerárquico en el diario, iba a convencer a Guarello. A todos les contestó que él no actuaba como testaferro de nadie y que si quería afirmar algo públicamente en contra de alguien, lo decía motu proprio, como corresponde a un hombre de bien.

En su enfadada respuesta divulgada en una radio expresó no voy a aceptar que un diario que tiene manchada su historia, que es autor del título más vergonzoso en la historia del periodismo chileno, ‘Exterminados como ratones’, venga aquí a hacerse el vivo, el listo, simplemente y como castigo porque yo no quise sumarme a una campaña difamatoria, que es la que lleva a cabo La Segunda y otros medios nacionales en contra de Alejandro Guillier, rematando enérgicamente al director del medio impreso, Mauricio Gallardo, con duras expresiones que no repetiremos.

Está claro que ese vespertino tiene a Piñera y a Lagos como sus precandidatos presidenciales favoritos, lo cual en sí es legítimo y por lo tanto no es pernicioso, siendo antiestético y antiético el intento de utilizar a terceros para dejar afuera de la carrera a un precandidato que no es de su gusto. Hasta ahora ni el Colegio de Periodistas de Chile, ni la Asociación Nacional de la Prensa, ni ninguna de las Escuelas de Periodismo de las numerosas universidades públicas y privadas existentes en el país se han referido a la impúdica práctica ejercida por La Segunda, lo cual es indicativo de la insignificante, por no decir nula, autorregulación del mercado de las noticias.

La gente medianamente informada sabe que en Chile la prensa del establishment, medios escritos, canales de televisión y radios, con las excepciones de rigor, tiene como principal objetivo cautelar siempre los intereses de la fronda privada que maneja a las débiles instituciones de la Administración del Estado, asunto que estamos evidenciando hace unos cuantos años en los medios digitales que nos permiten denunciar este tipo de lacras que erosionan fuertemente la democracia.

Ahora bien, en la misma fecha de la contestación de Guarello a La Segunda, este medio publicó una etérea columna de opinión llamada “¿Qué es un mall?” firmada por una persona determinada, aludiendo al polémico mall Barón que se pretende construir en el borde costero porteño, mega estructura comercial que el alcalde electo, Jorge Sharp, tomó la necesaria decisión de revisar a la luz de un sinfín de ilegalidades cometidas por los agentes públicos y actores privados interesados.

Con la sana intención de que los lectores de ese diario conocieran algunas de las prácticas non sanctas cometidas por los intervinientes relacionados con ese mall, el  día sábado 5 de noviembre pasado le envié una carta al director de La Segunda, informándole de ciertas malas prácticas cometidas en la tramitación de los permisos del mall mencionado en esa inocua columna y como el lunes 7 de noviembre no se publicó nada, el mismo día le manifesté pulcramente al director, Mauricio Gallardo, vía correo electrónico, que él tenía todo el derecho de seleccionar las cartas que recibe y que, en tal sentido aceptaba que no se hubiese publicado la mía, ofreciéndole que uno de sus periodistas, dado que soy uno de los que más conoce el episodio, me entrevistara para darle a conocer la documentación oficial sobre el negocio del mall, mediante la cual se acredita que su edificación, tal como están las cosas, es irrealizable.

Naturalmente tal director ni se molestó en acusar recibo del correo, ni menos mostró interés de que sus lectores conocieran la verdad de los hechos, en donde se configura claramente una connivencia pública-privada conformada por la estatal Empresa Portuaria Valparaíso (EPV)-Grupo económico Falabella, lo que hemos dicho en unas cuantas columnas anteriores. 

En resumen, La Segunda continuará ejerciendo su labor pseudo periodística y felicitamos a Guarello por haber dado a conocer la trampa concebida para perjudicar a un político colega de sus aviesos adversarios.


Presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad