En “Las ciudades invisibles”, de Ítalo Calvino, existe una conversación imaginada (o no) entre Marco Polo y Kublai Khan, el Gran Khan del imperio mongol, en la que el primero le dice al segundo, al intentar describir la ciudad de Zaira: “Podría decirte de cuántos peldaños son sus calles en escalera, de qué tipo los arcos de sus soportales, qué chapas de Zinc cubren los techos; pero sé ya que sería como no decirte nada. No está hecha de esto la ciudad, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado”.

“Ciudad utópica: Villa Frei” (Sa Cabana, 192 páginas) es un recorrido por la historia de un Santiago que tenía como norte convertirse en una urbe amable y cómoda para los trabajadores de la patria, mediante la construcción de múltiples unidades vecinales en comunas cercanas al centro de la ciudad, entre las que se cuentan también Villa Portales, Torres de Tajamar, la Remodelación San Borja y otras tantas, que en su conjunto “representan una estabilidad social, por lo tanto, han sido hechos para durar. Son la sede del desenvolvimiento del ciclo vital de las familias y representan proyectos de consolidación ciudadana de largo plazo”

La categoría de ciudadanía, en los años 60, distaba mucho del significado que tiene actualmente, carcomido por la penetración implacable del neoliberalismo en todos los aspectos de la vida humana. Uno de los más abandonados por el debate actual es aquél que refiere a la vivienda, tema que sólo vuelve a la esfera mediática cuando son visibilizados por organizaciones de base que se han hecho cargo del problema: ANDHA Chile, con Roxana Miranda a la cabeza, durmiendo en el lecho del Río Mapocho el 2009. Movimiento UKAMAU en Estación Central, intentando recuperar la dignidad de los trabajadores a través del acceso a un techo que garantice condiciones mínimas de existencia. Condiciones que, en el actual panorama nacional, no son reales para la mayoría de la población, quienes deben transar todo para habitar un espacio de dimensiones escasas, única alternativa otorgada por la concesión a privados de aquello que otrora se concebía como un derecho. Durante el régimen autoritario de Augusto Pinochet, la vivienda pasó de ser un “bien de primera necesidad” a “un bien que debe ser adquirido por las familias a través del esfuerzo y el ahorro”. El sueño de la casa propia, cliché tan repetido en los primeros años post-dictatoriales, parece esfumarse en medio de la especulación y la burbuja inmobiliaria que encarece los precios de compra y arriendo de espacios que apenas cumplen los criterios más básicos de habitabilidad.

La Villa Frei, emplazada en el terreno conocido como la Chacra Valparaíso, en Ñuñoa, es un conjunto habitacional de 1.900 viviendas en su etapa inicial que fue pensada como el cruce entre vida privada y pública, dotando a sus alrededores de amplias áreas verdes y espacios donde los vecinos y vecinas puedan encontrarse y construir comunidad. Todo ello en el espíritu transformador que movió las conciencias de occidente durante la década de 1960.

La obra de Rodrigo Gertosio hace una revisión de la génesis de este revolucionario proyecto y cómo cambió las vidas de quienes llegaron a, valga la redundancia, dotarlo de vida, adjetivándolo en su título como “utópica”, emparentándola tanto con la idea planteada por Tomás Moro de un lugar donde los bienes son de propiedad común y la relación entre pares es simétrica y constructiva, como con el proyecto político del Socialismo Utópico, nacido como una respuesta al proceso alienante y pauperizante de la industrialización durante el siglo XIX. Junto con ello, y a través de un minucioso trabajo de recopilación de testimonios de habitantes de la villa, logra transparentar en el texto la imperante necesidad de significar al territorio mediante lazos afectivos y materiales. Se evidencia, en suma, la presencia del arraigo, de pertenecer a un lugar que posee una historia y un objetivo que, a pesar de todas las arremetidas del sistema económico por alienar al ser humano de su espacialidad, prevalece en el tiempo y en las experiencias de las personas que conviven y hacen ahí la vida.

“La ciudad utópica es la ciudad que representa un lugar que ha existido en la imaginación colectiva como un ‘buen lugar’ para una época determinada, donde el ser humano es puesto en primer plano y sus conviviencias y relaciones con su entorno se tornan primoridales para alcanzar la felicidad”.

Foto tomada por el arquitecto Diego Balmaceda, gentileza de su familia.

La primera parte del trabajo se orienta a brindar al lector toda la información posible concerniente a la dimensión administrativa de la fundación de Villa Frei, destacando el esfuerzo conjunto entre instituciones fiscales -la Corporación de la Vivienda- y las cajas de empleados particulares (EMPART y CANAEMPU) que administraban los fondos previsionales de trabajadores en el sector privado y estatal, en el Chile previo a la instauración de las AFPs. “La Villa Presidente Frei es el resultado de una institucionalidad afiatada a nivel nacional y de una generación de arquitectos que supo unir la voluntad de hacer arquitectura moderna con el deseo de transformar la sociedad en una más humana y equitativa”, sostiene el autor. En la caracterización que realiza sobre la arquitectura del conjunto, el libro detalla con minuciosidad la influencia del movimiento modernista en la proyección y construcción de los edificios que componen la villa, donde el uso de materiales que perduran en el tiempo y que no requieren de mucha mantención traducen en lo concreto la búsqueda de trascendencia que identifica a este período histórico en general. Para ello, cabe mencionar la inteligente diagramación y diseño de las páginas de la obra, donde las referencias se ubican en la columna lateral con el fin de otorgar espacio a las fotografías e ilustraciones que dan fuerza al relato general.

Puesto que los “acontecimientos del pasado” a los que alude Calvino son fundamentales para entender qué es lo que ocurre y constituye a una ciudad, el autor también da espacio para fragmentos anecdóticos cuya importancia se magnifica con el tiempo, al situar en los lugares de la Villa Frei trozos de la historia que le pertenecen, también a la historia de Chile. Hay un apartado completo dedicado a la presencia de Fidel Castro en la villa durante su estancia de 42 días en nuestro territorio en el año 1972, narrando las implicancias políticas de una conversación sostenida entre Castro y Salvador Allende rememorada por Mireya Baltra, dirigente del Partido Comunista y habitante de la villa desde 1968.

El libro no cierra con una conclusión elaborada, sino con preguntas que interpelan directamente al lector y que quedan abiertas para su libre interpretación. ¿Qué ocurrió con las villas modernas? ¿Son éstas posibles en “la ciudad de mercado”? Villa Frei está protegida por la institucionalidad actual puesto que fue declarada Zona Típica en 2015, pero en las condiciones actuales es poco probable que proyectos de esta envergadura e impacto social sean erigidos en Santiago, ciudad completamente abandonada a la voluntad de las inmobiliarias que, por supuesto, no considera entre sus prioridades la calidad de vida de los futuros habitantes de estos nuevos guetos urbanos que se levantan cada día, a merced del flujo de capitales y criterios de rentabilidad. Para dejar de soñar a la ciudad utópica, hacerla real desde el tránsito de “el lugar que no puede ser” hacia “el buen lugar”, avala esta obra, es necesaria la participación activa del Estado en hacerse cargo de la deuda histórica para con la ciudadanía, de otorgarle condiciones mínimas de existencia.

Ciudad Utópica, Villa Frei
Rodrigo Gertosio Swanston
Sa Cabana Editorial
192 páginas

ciudadutopica