Han sido muchos los artistas y activistas que han advertido el hecho que alrededor del mundo, la mayoría de las producciones de imágenes están solo en las manos de la clase media alta, lo que tiene como consecuencia un enmarque falso de problemáticas que les son ajenas, fetichizando momentos o biografías completas. Formas que generalmente transcurren entre la culpabilidad o la redención mesiánica. Porno-miseria han llamado algunos a esta corriente homogeneizadora de las representaciones en Latinoamérica, donde la pobreza sirve como fetiche y decorado de producciones que olvidan lo local en pos de una tendencia globalizadora. Así lo hemos visto muchas veces en Chile sobre todo en lo relacionado al cine o a las artes visuales. Ahí están los mismos nombres masculinos de siempre, familias completas y sus élites de apellidos colonizadores completamente abocadas en tiempo y espacio a retratarnos desde sus espacios de privilegio hetero u homonormativo, desde su higiénica e inocua política representacional unida al mercado o desde la construcción de la figura del “genio”, superflua y acomodada. Nunca nada realmente importante ha nacido de una sola persona.

Desaparición

Existe una hipótesis que explica que los pueblos están cada día más expuestos a desaparecer puesto que no tienen una imagen. Necesitamos de imágenes que nos completen el relato político de un pueblo cansado con la impunidad, la corrupción, los salarios miserables, el sexismo y la jerarquía de saberes que excluye a la gran mayoría de la preparación intelectual y del debate público de ideas. Necesitamos de imágenes para hacernos de un cuerpo pictórico que nos permita compartir genealogías de resistencia e insurrección para que no desaparezcan.

Ante esta urgencia de imágenes que nos rescaten de la desaparición de la historia social, sexual y política es que quisiera contextualizar brevemente  las pinturas del artista Francisco Papas Fritas, a quién conocí por su arriesgado compromiso con la contingencia política de la insurrección estudiantil y feminista que se instaló en Chile desde el año 2011 y que vino a poner en crisis el actual sistema de financiamiento en la educación universitaria. En esa ocasión, Francisco Papas Fritas quemó cada uno de los pagarés de estudiantes endeudados por una universidad privada, liberándolos así de las deudas en su obra “Ad Augusta per Angusta” del año 2014.

En sus pinturas, organizadas en diferentes series como “desrostricidad”, “folklor insurrecto”, “solidaridad y disidencia” o “fascismo mágico” Francisco Papas Fritas  tiene la insistencia de entregarnos aquellas imágenes de la protesta que queremos hacer nuestra como parte de un archivo vivo.

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Es necesario contar con imágenes que nos expongan los momentos de la insubordinación social como cuando ocupamos la ciudad mientras marchamos, organizamos tomas y escándalos. Son en esos momentos de agitación y anarquía cuando las ideas de identidad y democracia se suspenden en pos de un cambio de la vida en común.

Francisco Papas Fritas está siempre atento a las máquinas estéticas y a las múltiples tecnologías del conformismo que nos dominan en un país de familias consumidas por el neoliberalismo y la competencia. Por eso mismo, estas pinturas intercambian y alteran las formas utilizando sin pudor ni recato los referentes de la cultura popular, de la esfera mediática y de los mundos cibernéticos manifestando por exageración su descontento. No hay un afuera inmune de todo contagio que una cierta política ascético-partidista busca reclutar para sus militantes. Por el contrario, Francisco Papas Fritas idea figuras, pinta trazos y arma series, no desde un afuera sino mas bien desde un adentro contradictorio y plural vinculándose siempre con otros en sus proyectos. Es importante destacar que el artista tiene un cuño autodidacta, manifestando una vez mas que las prácticas artísticas necesitan más de un deseo político y un trabajo constante  antes que de una disciplina académica.

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Ironía

Si ironía es un método político que profundiza en las contradicciones y fallas al poner cercanas situaciones que no deberían ir juntas abriendo así nuevas posibilidades de sentido, en estas pinturas de Francisco Papas Fritas cada trazo de pincel es un intento de desacato irónico. En estas imágenes la reprobación y acusación a nuestro actual sistema político se hace presente como el símbolo del fuego tan presente en las pinturas. Un fuego que busca enardecer una memoria que no se aquieta en esta eterna post-dictadura. De un irónico “No” del fin de la dictadura con su arcoíris de falsas promesas democráticas (“fascismo mágico”) ornamentado con el carro policial a una versión de “La Libertad guiando al pueblo” de Eugène Delacroix (1830), ahora reconvertida localmente con rostros de mujer y bandera mapuche (“toda la magia del sur”).

Estas pinturas, en su conjunto, buscan escarbar en los espacios más sacramentados de la vida democrática y así develar su profunda contradicción y sometimiento.

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Rostro

El rostro es un espacio anatomo-político que se ha abierto a muchas interpretaciones. Quizás una de las más apropiadas en este caso sea la que dice que es en el rostro del otro donde podemos encontrar una respuesta ética al dolor, al sufrimiento o a la injusticia. En estas pinturas de Francisco Papas Fritas es el rostro en su ausencia (“desrostricidad”) o intercambio (folklor insurrecto) el ejercicio político: rostros ausentes y rostros mapuches, rostros de las diabladas que acompañan a estudiantes o ciudadanos como recordatorio de identidades olvidadas y desplazadas, pero también como signo del mestizaje que nos constituye.

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Negros

En Chile, hace algunos años ha comenzado un aumento en la inmigración de hermanos negros hacia el país bajo la falsa idea de prosperidad económica. Esto ha detonado que sea aún mas evidente el racismo presente como parte constitutiva de la cultura nacional. Así, la serie “negro sobre negro” pretende evidenciar la invisibilidad de estos cuerpos, su desaparición, al hacernos confundir la figura del cuerpo con el fondo de la pintura donde se desdibujan los límites y se hace mínima la experiencia de vida. Porque a pesar de tener una importante presencia en la ciudad, con sus colores, sabores y aromas, la cultura negra pasa aún muy desapercibida y poco asistida en una sociedad miope que se mira paradójicamente así misma como blanca. Debemos seguir insistiendo en las figuraciones que evidencien el clasismo y el racismo de un país construido a partir del miedo, la represión y el rechazo del otro.

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Intimidad

El trabajo de Francisco Papas Fritas nunca ha estado exento de polémicas, de hecho creo que ha sido ese el motor de su política creativa. Quisiera rescatar una última de ellas sobre la pintura “la intimidad de la jovencita” para recrear la potencia de su trabajo. El año 2014 durante el horroroso incendio que consumió gran parte de los sectores mas pobres de Valparaíso, una chica se tomó una fotografía, con el fondo de la tragedia y el fuego, que fue ampliamente difundida en los medios. Su imagen fue puesta en entredicho por tal pose frente a la cámara. Francisco Papas Fritas realizó una pintura de esta fotografía la que se viralizó y fue comentada ampliamente. La joven porteña se opuso públicamente a esta pintura y respondió en una entrevista que este cuadro “me gustaría hacerlo tira”.

Algo me ocurre con esta pintura que captura toda mi atención como cruel alegoría de la actual vida económica. Posar con el decorado del infierno y hacerlo pasar por un momento de hollywood es una imagen intensa y alegórica, un espejo. Internet, redes, pintura, polémicas y cultura popular se enfrentan en esta dimensión del trabajo hasta el punto en que se desea la destrucción.

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Destrucción

Pienso en la destrucción y en que por más que “hagamos tira” estas pinturas, sus imágenes han quedado incrustadas en la memoria de un nervio óptico social que no las abandonará. Porque definitivamente estas pinturas de Francisco Papas Fritas son parte de ese archivo de imágenes disidentes que necesitamos para no desaparecer como pueblo.

Puedes revisar la web del artista Francisco Papas Fritas.


Biólogo, Doctor en Bioquímica. Colectivo Universitario de Disidencia Sexual (CUDS)