“Hago abortos. No soy malvada. Mantengo a mis pacientes a salvo. Respeto a mis pacientes. Soy una persona. No merezco ser asesinada”. Este es el tweet que Leah Torres tiene fijado en su cuenta @LeahNTorres. Es activista, feminista, obstetra y ginecóloga en Utah, un estado conservador que dio un 45,9% de sus votos a Donald Trump.

Leah Torres realiza abortos desde 2008 y en su cuenta de Twitter demuestra una paciencia envidiable para responderle a trolls, religiosos, y gente “anti-choice” o en contra del derecho a decidir.

Desde su casa se toma un tiempo para hablar con El Desconcierto sobre la arremetida conservadora que ha ido ganando cada vez más espacio en Estados Unidos, logrando el cierre de varias clínicas de aborto. Además, comparte su visión sobre lo que se viene para su país luego de que Donald Trump se declarara públicamente anti aborto y amenazara con quitar el financiamiento a Planned Parenthood, la principal entidad prestadora de aborto y salud sexual y reproductiva en ese país.

Con la elección de Trump y su apoyo en el Congreso y parte de la Corte suprema, ¿cómo ves el escenario de los derechos reproductivos de la mujer?

Tengo una visión muy optimista, jajaja. Creo que es una señal de alerta. Creo que vamos a ver a muchas de esas personas que no hablan mucho en estos temas, involucrándose y manifestándose al respecto. Al final del día creo que es difícil negar que queremos que la gente esté segura y ciertamente no queremos volver al punto en que las mujeres mueren por abortos incompletos. Esa es una parte muy real de nuestra historia, le guste a la gente o no. Llegamos al punto de que el aborto va a ocurrir de todas formas, ¿quieres que sea seguro o no? Y creo que eso va a hacer hablar a mucha gente que de otra forma no hablaría.

Una de las cosas que hemos visto desde acá, es que más temible que la política de Trump es que se están validando visiones violentas. Y la gente se siente más cómoda siendo racista, homofóbica o misógina. ¿Crees que vamos a ver esto en el tema del aborto?

Creo que definitivamente se ha abierto una puerta para eso. Creo que va a ser muy importante para aquellos que están en el poder. Así que será importante que los hombres en el poder digan: “esto no está bien”. Aquellos que ocupan la posición de “no oprimidos” van a tener que hablar. Tendrá que venir de su propia esfera. Va a haber mucha necesidad para eso, pero hay mucho miedo de realizar este tipo de activismo.

¿En qué sentido?

En que alguien que sea heterosexual se pare y diga: “sabes, lo que dijiste fue homofóbico”. Hay mucho miedo a las represalias por dar la cara. Tendremos que demostrar que somos más y que tenemos que superar esta tendencia a la violencia y el odio. Y vamos a tener que superarlo diciendo: “mira, puedes tener tu opinión, genial, hablemoslo”. Pero tu opinión no te da el derecho a propagar homofobia. Hay mucho miedo a que se abra esa puerta. Y esa puerta de violencia y odio ciertamente ha sido abierta. Así que lo que ves es lo que nosotros estamos viendo y es lo que estamos sintiendo.

¿Qué crees que podremos esperar de la Corte Suprema?

No lo sé, pero puedo decir lo siguiente. La Corte Suprema de los Estados Unidos está compuesta de jueces. Y si piensas en un juez, se supone que sean imparciales.Sin importar si los casos son grandes o pequeños, no debería haber jueces liberales o conservadores, o justicia liberal o conservadora. La justicia, por definición, no debería tener afiliación política. Y obviamente tendrán sus lineamientos, pero al final del día deben usar y aplicar la ley, no sus creencias personales para tomar decisiones. Así como los médicos deben usar la medicina y no sus creencias personales para practicar la medicina. Así que no creo que importe quién ocupe este último puesto en la Corte Suprema.

¿Se sabe quiénes son los que están detrás de estas organizaciones “provida”? ¿Con quiénes trabajan?

Me preocupa mucho saber de dónde vienen. Cuando hablas de cualquier grupo de lobby, cabe preguntarse quién los apoya financieramente. Hay que seguir el dinero. Si miras a los grupos anti-choice en los Estados Unidos, vemos que la Iglesia financia esto. ¿Cómo puedo probar eso? Bueno, tendría que ir al Departamento de Tesorería e investigar mucho, pero nuestros periodistas deberían estar haciendo eso. Deberían estar investigando. Abby Johnson es un ejemplo clásico en nuestro país. Ella trabajaba para Planned Parenthood, era directora de una clínica y ahora vio la luz y está contra el aborto y Planned Parenthood es una empresa monstruosa sedienta de dinero. No, a ella le están pagando mucho dinero para que diga eso, más dinero del que le podía pagar Planned Parenthood. Y cuando miras al otro lado, al lado pro choice, lo que los motiva no es el dinero.

¿En qué sentido es diferente?

A mí no me pagan por hacer esto. Otra gente que está moviéndose para que los legisladores entiendan esto, no reciben dinero. No tenemos compensación financiera para hacerlo, tenemos trabajos. Pero en nuestro tiempo libre alzamos nuestra voz. Como doctora hablo en nombre de mis pacientes, que veo todos los días. Ellos importan. Mis legisladores aparentemente trabajan para su electorado, pero ese electorado son mis pacientes. Esto le está sucediendo a sus electores y ellos no escuchan, lo ignoran. ¿Qué dice eso? Que no están siendo influenciados por sus electores, sino por algo más. Y usualmente eso es dinero, eso es organizaciones poderosas, como la Asociación Nacional del Rifle, o la Iglesia de lo que sea, católica o mormona, lo que sea.

Tu visión es bastante optimista. Pero me dices que ellos tienen el dinero, el poder y la validación social. ¿Cómo logras mantener esa posición?

Tenemos que reconocer que nada ha cambiado. Siempre ha existido misoginia, siempre ha habido homofobia, siempre ha habido racismo. Lo único que ha cambiado es cuánto estamos viendo. Así que lo tomo como algo bueno desde el punto de vista en que ya no es esta nebulosa en la que creo que hay racismo, creo que hay misoginia, creo que hay un ataque hacia los derechos reproductivos. Es evidente. Está en tu cara, no puedes negarlo. Ya no es una pregunta. El hecho de que sea más visible no quiere decir que sea más predominante. Y a mí me reconforta saber que no es que haya más odio, es que el odio que siempre ha estado ahí ahora es visible. Y eso debiera ser motivador para decir: “esto es real y debemos hacer algo”.

Hace algunos años los conservadores han emprendido una tremenda batalla para dificultar el acceso al aborto. ¿Es difícil acceder a un aborto en Estados Unidos hoy?

Eso depende de dónde estés. Nuestro sistema de salud, en cuanto al aborto, depende de tu código zip. Y no debería ser así. No debería depender de dónde vives o de cuánto dinero ganas. La salud debe ser un derecho humano universal al que la gente tiene acceso porque somos seres humanos. Hay que entender que nadie debería decirle a una persona cuáles son sus riesgos de médicos, si no es un profesional médico capacitado. Así que lo que tienes es un montón de legisladores regulando las prácticas médicas y no tienen idea de lo que están haciendo porque no tienen licencias en medicina. Para responder tu pregunta, el nivel de dificultad para obtener un aborto depende cada vez más de donde vivas. Hay estados donde sólo hay una clínica de abortos. Un estado completo. Eso sería como una clínica para un tercio de Chile.

¿Cómo enfrentas estos mitos día a día? ¿Cómo lidias con eso cuando comienzan con el tema de cuándo empieza la vida y todos esos mitos que están asociados a la religión?

Es un tema muy común. Eso es lo que siempre pasa, ¿no? “Hablas de elegir, pero ¿dónde está la elección del bebé?” Claro. Yo siempre animo a la gente que lo llevemos a la persona que está embarazada. La persona que está embarazada está literalmente arriesgando su vida para tener un bebé. El embarazo lo lleva consigo el 100% de las veces: riesgos a la vida y riesgos a la salud. Así que el hecho de que cualquier persona de a luz, es asombroso. Porque están diciendo “sé que puedo morir, pero quiero traer un bebé al mundo”. Y siempre lo llevan al feto, ¿no? El feto, el bebé, el que está por nacer. Este lenguaje: “asesinar al no nacido”.

Claro, suelen hablar de “asesinato”.

Acabas de llevar a una persona embarazada como tu madre, tu esposa, y la convertiste en un asesino. Porque nadie se hace un aborto a menos que quieran hacerlo. Yo no hago abortos a personas contra su voluntad. Esencialmente, esa decisión es de la persona embarazada. Así que cuando la gente dice que el aborto es asesinato, están diciendo que las personas embarazadas son asesinas. Están quitando la humanidad del embarazo y la humanidad de las personas embarazadas. Están minimizando los riesgos que las personas embarazadas asumen voluntariamente para dar a luz. En vez de eso las ven como “bueno, arriesgan su vida porque eso es lo que corresponde”. Así que cuando surgen esas discusiones siempre lo llevo a la persona embarazada. Porque ese feto, ese “no nacido” que “no tiene posibilidad de elegir”, pues no, no tiene elección. Ese es un hecho.

¿Por qué?

Porque su existencia depende de la fisiología y el cuerpo de esa otra persona. Su existencia depende, literalmente, física, fisiológicamente de otro ser humano. No hay otra situación en la que eso suceda. Así que no puedes decir que el feto y la persona embarazada son iguales. Eso no sucede.

En Chile se está intentando aprobar el aborto por tres causales específicas, y es un primer paso, pero me parece que es un mal mensaje. Es aceptar que estos hombres en el Congreso deciden cuándo puedo o no y cuando está bien o mal hacerme un aborto.

Exactamente. Y no es sólo decirte cuándo tendrás una familia, sino si es que tendrás una familia. Hay muchas mujeres que no quieren tener hijos, nunca. Y el argumento es que bueno, la adopción. Pero este es el punto importante: la adopción es una alternativa de crianza, y el aborto es una alternativa al embarazo y el parto. Así que no puedes tener una adopción sin pasar por esos riesgos de embarazo y parto. No es lo mismo. Así que los legisladores están diciendo que no puedes elegir los riesgos de salud que asumes en tu vida. Es como si te dijeran qué tipo de cirugía uno puede o no tener. ¿Quiénes son ellos para decidir qué cirugía puede tener una persona? Tal vez el paciente quiere la cirugía con menos riesgo. O cuando hablan del aborto versus el parto. La mayor parte de los abortos se hacen en el primer trimestre, especialmente si no hay barreras legales. Esos abortos son 14 veces más seguros que someterse a un parto. Pero eso no significa que todo el mundo debería hacerse un aborto. Eso significa que la gente debe poder elegir qué riesgos quieren tomar. El gobierno no debería elegir esos riesgos por ellos.

¿Dijiste 14 veces más seguro?

Sí. Si buscas “safety of induce abortion” verás que un profesional de gran renombre en salud reproductiva hizo un estudio que comparaba la seguridad de los abortos realizados en el primer trimestre comparadas con los del parto. Y la tasa de mortalidad es significativamente diferente, obviamente. Este estudio es muy evidente de los riesgos de aborto versus los riesgos del embarazo y cómo son muy diferentes. Cuando te hacen una histerectomía, podemos sacarte el útero por la vagina o por el ombligo y uno de esas opciones es más complicada y tiene más riesgos y otra menos. El paciente decide. El gobierno no decide por el paciente. El paciente y su doctor conversan sobre eso.

¿Te consideras feminista?

Absolutamente. Creo que hay mucha información errónea sobre el feminismo. Es el concepto básico de que sin importar el género todas las personas somos iguales. Así que sí, definitivamente soy una feminista. Y estoy orgullosa de serlo.

¿Tienes algo que agregar?

Sólo que sigan luchando. Porque por lo que están luchando son los derechos humanos de las personas. Este es un tema de derechos humanos. Y ha sido declarado de esa forma por la Organización Mundial de la Salud. Y Chile y Guatemala y los Estados Unidos y todo país en el mundo tiene que reconocer eso. Que el aborto es salud pública.

Eso espero. Chile no ha tenido una buena historia respetando los derechos humanos.

Bueno, nosotros tampoco.