¿Qué se habrá creído este holding chileno de la familia Calderón que en 2014 hizo un despido masivo de trabajadoras y trabajadores en Perú, que fue denunciado en la OCDE[1] por prácticas antisindicales, que fue catalogado como irresponsable “social”, que tiene un historial de “promesas rotas” con los sindicatos?

¿Qué se habrá creído esta empresa trasnacional que permite a sus guardias insultar y golpear a  lesbianas tan sólo por serlo?… Que el 18 de agosto cuando una compañera se probó una chaqueta –“de hombre”-y besó a su polola, no intervino para parar las agresiones – golpes e insultos- que sus guardias perpetraban a la pareja lesbiana. Que teniendo cámaras por todos lados, justo la gerencia no vio la agresión machista y lesbofóbica a dos mujeres.

¿Qué se habrá creído este holding que hace plata a costa de las mujeres vendiéndonos cachureos y usando imágenes que esbozan una feminidad vergonzante? Esta multinacional que agobia a las empobrecidas con tarjetas de crédito y créditos de consumo que tantas no habrán podido pagar. Esta trasnacional parte del 1% del país que concentra nuestras riquezas, que posee centros comerciales, agencias de viajes y corretajes de seguros, que está en Perú, Argentina, Chile y Colombia haciendo de las suyas. Y que ahora viene a dárselas de benevolente con las mujeres.

Claramente estos representantes de la burguesía chilena, la misma que nos arrebata la riqueza, que la acapara, que nos explota en sus trabajos y que nos agrede con su moral pacata, es enormemente cínica porque puede serlo. Para eso tienen a la Clase Política que les administra el fundo.

El departamento de comunicaciones de Ripley declara que su campaña es una “alianza con ONU Mujeres”. Y cómo dudarlo, sabemos que ONU Mujeres ha sido funada por las mujeres mapuche.

Desde el feudo de Ripley no alcanza a verse lo desfachatado de armar una Campaña supuestamente “contra la violencia hacia las mujeres y a la vez, haber protagonizado una agresión lesbofóbica”. Pero eso no es todo, nos envían un comunicado de su campaña y dicen, con el mayor desparpajo, que “para dar inicio a esta campaña, en la tienda Ripley Parque Arauco el día jueves 24 de noviembre se regalaron 3.500 poleras con statement” –claro, tienen que hablar en inglés- “alusivos como “#NiUnaMenos” o “Tocas a una y tocas a todas”.

¿Creen que pueden tomar las consignas de un movimiento que tiene una memoria larga, un actuar político de acciones verdaderas defendiéndonos de la violencia y un dolor social latente?

La consigna Ni una Menos ha sido propuesta por el movimiento latinoamericano de mujeres y feminista, y en Chile la Coordinadora Ni Una Menos es autónoma y no tiene ningún vínculo con el empresariado, el Estado o partidos políticos.

Ripley no trepida en usar algo que no ha forjado para su provecho empresarial, se disfraza de “defensor de mujeres” siendo en realidad, en este mismo acto, un depredador machista. No se conforma con empobrecernos cada día más, con explotarnos y violentarnos cotidianamente con sus imágenes blanqueadas y anoréxicas, si no que ahora nos roban las palabras, las vivencias que pusimos en consignas para defendernos de, justamente, acciones las deleznables como esta.

[1] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo que se define “de cooperación internacional para coordinar políticas económicas y sociales, compuesto por 35 estados


Terapeuta, escritora, lesbiana feminista wallmapu