La investigación solicitada por el gobierno a la consultora Ingelog, abarcó el período entre 2013 y 2016 y fue revelada recientemente a través de la Ley de Transparencia.

Como consigna la periodista Oriana Férnandez en La Tercera, la consultora realizó más de 50 mil observaciones en terreno para detectar si se cumplen las 14 exigencias de calidad de atención a los pasajeros durante los viajes. Se identificaron tres fallas comunes en el sistema: frenazos bruscos (que pueden provocar daño a un usuario), una mala aproximación a las paradas establecidas y la falta de información sobre los recorridos. La norma exige cumplir con un puntaje de 0,85 puntos como mínimo (siendo “1” la mejor calificación), pero obtuvieron, en promedio, 0,75 puntos en todos los estándares.

El análisis detalló los riesgos existentes: algunos vehículos no disminuyen la velocidad paulatinamente en las calles, sea ante los semáforos o signos “Pare”. “Esto podría mejorarse creando conciencia en los conductores sobre el peligro al que se exponen”, dice el reporte. También se remarca que los buses suelen acercarse a la vereda desde una segunda fila, “con poco espacio (…), especialmente cuando existen vehículos particulares o taxis”.

Otro punto abordado fue el estado de los buses tras la revisión de 16.126 fichas. Se determinó que los peores indicadores (también se considera que se debe cumplir al menos un 0,85) se dan en cuanto al mal cierre de puertas; luces externas del ve-hículo con deficiencias y vidrios no se abren. ¿La razón de esta calidad en las máquinas? Se plantea que los propios usuarios fuerzan las puertas para subir y que se ven dañadas porque los pasajeros se apoyan en ellas. Respecto del sistema de luces, se consigna que las empresas “omiten estas deficiencias” para poder seguir circulando.

Según reportes de los operadores, se han registrado 3.725 rechazos de buses en las revisiones técnicas, en 2016, debido a algunas de las fallas. Subus tuvo el peor desempeño en esta área, con 1.862 permisos sin aprobación, seguido por Redbus, con 1.169 rechazos.

El estudio de Ingelog también mide la detención en paraderos. Así, se observó que de 4.930 buses que debían detenerse en esos puntos, el 52% no lo hizo, aunque tenía la capacidad para que ingresaran más pasajeros.