Este sábado se cumplen 10 años de la muerte del dictador Augusto Pinochet. Sus familiares y cercanos conmemorarán su fallecimiento con una misa en la capilla de Los Boldos, en su parcela en las cercanías de Bucalemu, Sexta Región.

Paradójicamente, Pinochet falleció un 10 de diciembre (de 2006), en el Día con el Internacional de los Derechos Humanos.

El tirano murió impune desatando celebraciones en todo Chile y homenajes oficiales de las Fuerzas Armadas, aunque dejando la dura herida de nunca haber sido condenado por su responsabilidad en el asesinato de cerca de 3.000 personas, la persecución, el terrorismo de Estado y tantos otros delitos.

Pinochet evadió las culpas debido a su supuesto estado mental de demencia misma excusa que utilizó Inglaterra para librarlo de su extradición a España tras un acuerdo con el gobierno de Eduardo Frei y la Concertación.

En ese contexto es que Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, comentó los 10 años de la muerte del dictador en diálogo con Cooperativa.

“Que un tirano muera en su cama por vejez no habla bien de los ciudadanos”, dijo  Salazar.

“Porque desde tiempos inmemorables, del tiempo de los griegos, al tirano que era considerado de esa forma por los ciudadanos, éstos tenían la obligación y el deber cívico, ético, moral de derribarlo y no sólo había que derribarlo, había que matarlo“, comentó.

Por otro lado, el gobierno también se refirió a la conmemoración, tibiamente, claro. La vocera Paulina Narváez, explicó que “en nuestra memoria histórica y en la representación social que chilenos y chilenas tenemos de lo que ha sido nuestra historia reciente, es claramente una persona que más se vincula con la división que la unión”.

“Yo creo que nos tenemos que quedar con los aprendizajes de la historia reciente y que, por supuesto, valoremos la democracia, para que un episodio tan triste de nuestra historia realmente quede atrás, pero nos permita aprender y enseñarle a las nuevas generación”, concluyó.