El martes 15 de noviembre, y tras el fracaso de los buenos oficios donde la empresa ni siquiera presentó la última oferta, las funcionarias del Sindicato Nacional N°1 de Monarch, el cual reúne a aseadoras, cajeras, reponedoras y vendedoras, votaron y tomaron la determinación: se van a huelga.

Las bajas remuneraciones a las trabajadoras -el sueldo promedio de la compañía es actualmente de $276 mil- y las promesas incumplidas por parte de la gerencia dieron pie a la paralización. Las demandas del sindicato apuntan a un 15% de aumento en su sueldo base, recuperar la gratificación garantizada de $101 mil mensuales, subir el 1,2% actual de las ganancias por venta y mejorar el bono de locomoción, el cual hoy se cifra en apenas $554.

De aquel día ya ha pasado casi un mes y la determinación sigue siendo la misma: las trabajadoras de Monarch siguen movilizadas. En total son 77 las trabajadoras, desde Iquique hasta Osorno a lo largo del país que están plegados a la huelga legal, quienes han intentado negociar e iniciar un acercamiento entre el sindicato y la empresa. El conflicto, a 30 días de iniciado, sigue entrampado.

Una empresa familiar de medias y calcetines

Foto: parrague.cl

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La industria textil Monarch fue fundada en 1937, en Iquique. La compra de una pequeña fábrica, por parte de los hermanos Juan y Attilio Magnasco en conjunto con el empresario Darío Aste, dio vida a un negocio familiar a escala nacional que se ha prolongado por casi 80 años y por tres generaciones.

Los hermanos, de ascendencia italiana, han construido un mini imperio a nivel nacional. En 1940 se inauguró su propia tintorería para teñidos de algodón. En 1963 iniciaron la producción de medias. Entre 1970 y 1973, durante el gobierno de la Unidad Popular, la empresa vivió la posibilidad de ser expropiada. Aldo Magnasco, hoy director comercial de la compañía, era en ese entonces un joven gerente que se hizo cargo de Monarch. En una entrevista con 24 Horas, el empresario cuenta que esos años fueron los más duros de su vida: “El sindicato nuestro era enteramente comunista, pero los trabajadores eran muy amistosos con nosotros y las relaciones eran excelentes, pero eran comunistas. Y los trabajadores me decían ‘Don Aldo, esta empresa ahora va a ser del del Estado’. Y seguían trabajando normal, a veces almorzábamos juntos incluso”.

Bajo la administración Allende, los Magnasco utilizaron todos los métodos posibles para evitar la expropiación. “Dormí semanas completas en la empresa con funcionarios para evitar que se tomaran la empresa”, reveló. Sin embargo, el mismo sindicato comunista al que hace referencia fue el que lo ayudó a conseguir materiales para la confección en momentos de escasez. Eso hasta que llegó septiembre de 1973 y, en sus propias palabras, “el golpe nos salvó”.

En 1982, justo el año de la crisis económica tras la devaluación del peso chileno, abre el primer local de la cadena de locales Monarch en el también recién inaugurado Mall Parque Arauco. Los hermanos salieron fortalecidos de la crisis y, tras el quiebre de prácticamente toda su competencia, se convirtieron en la principal compañía de medias y calcetines del país.

El mismo Aldo reconoce que el estilo de administración de su empresa es “italiano”. Es decir, casi todo opera dentro de las familias Magnasco y Aste. “Decidimos fue no abrirnos a la Bolsa. No nos interesa un socio que sólo quiera un reparto de utilidades a fin de año, sino que un inversionista que aporte conocimientos”, reveló Magnasco en un reportaje de La Tercera sobre el éxito empresarial de la compañía.

En los ’80 y ’90, Monarch sorteó con éxito la fuerte competencia de los productos chinos que arribaron al país con costos mucho menores que los de la industria nacional. En 2003 lanzan su primera colección de poleras en microfibra. En 2010 se declara monumento histórico el emblemático letrero luminoso ubicado en Vicuña Mackenna. En 2011 amplían el rubro hasta líneas de cobre, avaladas por Codelco y el Ministerio de Minería, el mismo año en que alcanzan históricas ventas anuales cercanas a los US$33 millones.

Los Magnasco venden al año más calcetines que número de chilenos. En 2012, año en que inauguraron su sucursal N°65 en el Costanera Center, vendieron más de 17 millones de calcetines. Todos logros conseguidos en un mercado complejo, donde la mitad de la demanda se mueve en puestos de la calle y ferias libres.

Un pequeño imperio

Foto: Monarch.cl

Foto: Monarch.cl

Empresas Monarch Fashion Group es un consorcio que se divide en dos áreas: una que es textil -y que reúne a las marcas Monarch, Lasst, Peruggi, Hanes, Vigorella, Max, Tais y Pompea– y otra que es inmobiliaria-agrícola que abarca desde construcción de edificios residenciales hasta producción de nueces y uvas de exportación.

En el área textil, Aldo Magnasco está a cargo de las operaciones. Por el rubro inmobiliario agrícola, que opera al alero de inversiones Azzurra (que también pertenece al grupo) y está dirigida por Fernando Magnasco. El holding también invierte en el extranjero y trabaja con Larraín-Vial, Celfin Capital y Bansander Invesment.

El resto del directorio lo completan miembros de la familia: Roberto Aste, Darío Aste, Eduardo Thieme Magnasco, Claudio Magnsco, Alejandro Magnasco y Roberto Aste. Solamente Francisco del Rio Montt, gerente general de Dicotex -firma que también pertenece al holding y administra los locales comerciales-, está fuera de la endogamia, que ya alcanza su tercera generación al mando de Monarch.

El jefe no está en nuestros zapatos / No más tregua

Twitter: @PiensaPrensa

En agosto de este año debutó en Chilevisión el programa El Jefe en tus Zapatos, el cual tuvo en su capítulo estreno a Alejandro Magnasco, gerente de Monarch, haciéndose pasar por un aprendiz de la empresa, tanto en la fábrica y las bodegas como en las sucursales. Durante una semana,  el gerente se puso una peluca, un bigote y una barba falsa para encarnar al metalero “Jorge Araya”.

Tres meses después estalló la huelga legal y uno de los principales carteles de la movilización es el que reza “El jefe no está en nuestros zapatos”, en alusión al programa de CHV que, por cierto, en aquella emisión alcanzó 8,2 puntos de rating.

“Nosotros ganamos el 1,2% de cada venta, lo que es muy poco”, cuenta a El Desconcierto la presidenta del Sindicato N°1 de Monarch Erika Muñoz. En su relato, la dirigenta acusa las millonarias ganancias que recibe la empresa no llegan para las empleadas. “Lo único que pedimos es que de esas ganancias nos llegue algo, porque somos las trabajadoras las que generamos las lucas”, agrega.

Las negociaciones, a un mes de iniciadas las movilizaciones, están en un punto muerto. Francisco del Río, gerente de las tiendas, se ha negado sistemáticamente a conversar con las trabajadoras a menos que bajen la huelga. Ni siquiera presentaron la última oferta tras el fracaso en los buenos oficios, manteniendo así una postura dura e intransigente.

Desde esa posición, la empresa ha contratado reemplazantes para las huelgistas bajo la figura de aprendices, violando las disposiciones legales. “En las últimas semanas comenzaron a traer gente desde afuera y las llamaron aprendices. En un local de cuatro personas, pusieron tres chicas nuevas con sueldos de $420 mil líquidos, todo para desestabilizar el movimiento”, indica Muñoz.

Además, las 77 trabajadoras movilizadas recibieron a fines de noviembre una remuneración de apenas $1.000, sólo como una forma de amedrentarlas.

Por todo esto, han pujado a las autoridades para que multen a Monarch por sus prácticas antisindicales. Justo el día en que la huelga cumple un mes, la Dirección Nacional del Trabajo ha decidido tomar cartas en el asunto y se reunirá con Francisco del Río, quien ha puesto como condición que no haya trabajadoras durante el encuentro.

“Nosotras no queremos darle más tregua Si no quieren que vayamos, no vamos, pero queremos que esto se resuelva cuanto antes. Las veces que hemos estado en conversaciones. En una de las reuniones, Claudio Magnasco, uno de los directores, no se atrevía a enfrentarnos porque pensaba que lo íbamos a agredir“, dice la líder sindical.

Pese a todo, Erika Muñoz aún tiene fe en que la reunión se puede llevar a cabo y recuperar la gratificación garantizada de 4,75% que Monarch -engaños mediante- les quitó en 2007 bajo la figura que ahora serían pagos anuales. “El movimiento todavía sigue con mucha fuerza, no ha existido descuelgue, entonces nos da una cuota de esperanza. Nosotras estamos dispuestas a negociar y hasta bajar los porcentajes, pero ellos no nos dan ni siquiera la posibilidad de sentarnos a conversar”, finaliza.