La joven estudiante Francesca Sierra publicó este viernes en su cuenta de Facebook un violento ataque sufrido en la línea 1 del Metro de Santiago.

En el post que sólo horas después se volvió viral, explicó que un hombre la acosó tocándole el trasero para luego golpearla en la cara.

“Acabo de ser atacada por segunda vez en mi vida por un asqueroso en el metro. Me agarró el poto brígido. Metiéndome los dedos. Le pegué. Lo seguí, grité lo más que pude”, comenzó el crudo relato de la muchacha.

“En pleno horario punta, estación Baquedano lleno de gente. Nadie me ayudó. Grité con todas mis fuerzas, le pegué lo más fuerte que me fue posible, se me quebraron hasta las uñas. Nadie me ayudó. Me dijo “CÁLLATE MARACA CULIA” Y ME PEGÓ UNA CACHETADA. ME PEGÓ EL WEON Y NADIE HIZO NADA”, escribió denunciando la inacción de las personas que fueron testigos de la agresión.

“Literalmente la gente le abrió paso para que se fuera. ¿qué pasó con los guardias?, ¿qué pasó con aquellas mujeres que marcharon por un país libre de violencia? País culiao, gente culia. ¿Ni una menos? Gente mentirosa e inconsecuente”, agregó en su comentario en redes sociales.

Más tarde fue contactada por Radio ADN, donde entregó más detalles de lo sucedido. Allí dijo que el incidente comenzó cuando un hombre en la Estación Pedro de Valdivia “se puso atrás mío para puntearme”.

“Como no le tengo miedo a los hombres, le pegué un codazo fuerte, sin disimulo, para que se corriera. Entonces, un chico que estaba al lado mío se dio cuenta y se puso atrás mío, como haciéndome barrera”, agregó.

“Al momento de llegar a Baquedano, se abren las puertas, y yo siento que me agarran ¡y me meten los dedos! Luego veo que el tipo se va”, contó Sierra.

Posterior a eso, se defendió ante la agresión y resultó golpeada con una fuerte cachetada que dejó moretones en su rostro, tal como muestran las imágenes que ella misma compartió.

“Salí tiritona, pasé por al lado de los guardias y nadie me dijo nada. Tuve que esperar que me fuera a buscar mi pololo, porque estaba en shock, ni siquiera quería subirme a una micro”.

“Hay hombres que sienten y creen tener el derecho de agredirte. Tocarte, sin el más mínimo sentimiento. Cuando me defendí, me golpearon. Tengo la cara morada hoy. No puedes defenderte frente a una sociedad sin herramientas”, cerró en diálogo con la radio.