Un nuevo hecho de violencia policial aconteció la madrugada de ayer en la localidad de Tranaquepe, villorrio ubicado a 15 kilómetros al norte de Tirúa, cuando un grupo del Gope de Carabineros disparó a mansalva contra de una camioneta en la que se desplazaban cuatro comuneros mapuche pertenecientes a la comunidad Kralhue. El vehículo recibió 9 impactos de bala calibre 9mm, munición de guerra, letal, que dista mucho de los balines de goma que carabineros asegura utilizar en sus procedimientos al sur del Bío Bío. Dos comuneros resultaron heridos y permanecen hospitalizados.

De inmediato, el gobernador de la provincia de Arauco, Humberto Toro, salió en defensa de los uniformados asegurando en radio Cooperativa que “los hechos están confusos”, en una clara intención por distorsionar un ataque que ocurre una semana después que en Collipúlli un sargento de Carabineros disparara por la espalda a Brandon Hernandez Huentecol, joven mapuche de 17 años que recibió más de 160 perdigones y que continúa hospitalizado en la Clínica Alemana de Temuco.

El mayor de la Tercera Comisaría de Carabineros de Cañete, Cristian Malinowski, reconoció los disparos, asegurando que los comuneros no obedecieron un supuesto control carretero. “El vehículo no se detuvo, ante eso, estos carabineros sacaron sus armas y dispararon, hiriendo a dos personas”, afirmó el oficial, según consignó el portal Arauco TV.

La versión de los comuneros es muy distinta a lo señalado por Carabineros. Aseguran que nunca existió tal control carretero y que los efectivos estaban escondidos detrás de un paradero en la ruta P-70 que enlaza Cañete con Tirúa, desde donde asomaron, emboscándolos con disparos a quemarropa. Todo ocurrió a las 2.00 am de ayer lunes.

“Veníamos de dejar a un vecino cuando a la altura del cruce Butaco asomaron dos carabineros del Gope que estaban escondidos en un paradero. Se pararon frente a nosotros y nos dispararon. Luego retrocedí y di vuelta la camioneta, y entre insultos nos volvieron a disparar”, relata Juan Ancaten Lincopan a El Desconcierto. Ancaten es quien conducía el vehículo y uno de los principales testigos del ataque.

El comunero añadió que después que logró girar la camioneta huyó hacia el interior de la comunidad Kralhue. “Carabineros nos persiguió en un vehículo blindado alrededor de 300 metros, más o menos. Luego se detuvieron y se fueron. Recién allí pudimos llamar una ambulancia”, agregó.

Como resultado de la acción policial su tío Renato Lincopán Cona de 46 años recibió un disparo en su brazo derecho y Jorge Colil Alarcón de 36 fue herido en su glúteo y abdomen. Lincopan se encuentra internado en el Hospital Kalvu Llanca de Cañete, mientras que Colil debió ser trasladado a Curanilahue en donde, hasta ayer, los médicos analizaban una posible intervención para extraerle una bala 9mm que se alojó en su abdomen.

Ancaten asegura que se trató de una acción premeditada. “Fue un ataque cobarde y sin justificación, avalado por este gobierno que nos quiere aniquilar como mapuche. Dicen que no respetamos un control carretero, pero eso no es así. Ellos estaban escondidos, esperando para dispararnos. Nos querían matar”.

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Investigación

Corresponderá al fiscal de Cañete Felipe Calabrano establecer la responsabilidad penal de los dos uniformados que ayer fueron detenidos por su participación en el ataque. Entre ellos figura un subteniente, oficial a cargo del grupo de uniformados que conformaba la patrulla. Ambos fueron detenidos en el cuartel de Cerro Alto, en la comuna de Los Alamos, principal centro policial de la provincia de Arauco, habilitado en enero de este año cuando inició sus operaciones la nueva Prefectura Control y Orden Público, creada por el gobierno para perseguir al movimiento mapuche y proteger intereses forestales.

Calabrano llegó ayer hasta el sitio del suceso. Lo hizo en compañía de la Policía de Investigaciones. Levantaron evidencias, realizaron pericias y se entrevistaron con las víctimas y testigos. Más temprano, el Laboratorio de Criminalistica de Carabineros –Labocar- perició la camioneta de Ancaten confirmándose que fueron nueve los disparos que recibió el vehículo.

Para el abogado de las víctimas, Nelson Miranda Urrutia, lo ocurrido ayer en Tranaquepe “es el resultado inevitable de una política de estado, que ha optado por militarizar el territorio mapuche para salvaguardar los intereses forestales”.

“No olvidemos que carabineros ha cargado a varios comuneros con municiones. Están los baleados con perdigones. Y ahora tenemos este doble homicidio frustrado con munición de guerra. Las pruebas son contundentes y esperamos que de una vez por todas se acabe la impunidad con la que están actuando los agentes del estado en territorio mapúche”, señaló el jurista.

Lo acontecido ayer no es un hecho aislado y se suma a una larga lista de actos de violencia policial sucedidos este año en la zona del conflicto territorial que tiene en disputa a comunidades mapuche con empresas forestales.

En febrero, ocho comuneros de la comunidad de Choque fueron torturados por carabineros, luego de ser emboscados en un camino rural de Tirúa. En marzo, Hernán Paredes Puen recibió cuatro escopetazos por la espalda luego que un grupo del Gope irrumpiera en la comunidad María Colipi. En ambos casos el Instituto Nacional de Derechos Humanos –INDH- se querelló sin que existan todavía carabineros responsables. En mayo, un funcionario policial disparó un escopetazo a quemarropa a Ruth Meñaco Paine de la comunidad Caupolicán de Lleu Lleu. El hecho fue registrado por los comuneros con un celular y a pesar de la evidencia, la fiscalía aún no formaliza al uniformado que perpetró el disparo.

Juan Ancaten adelantó que como comunidad van a presentar una querella criminal en contra de carabineros. La acción judicial será presentada este viernes en el Juzgado de Garantía de Cañete. Mientras que hoy, la fiscalía formalizaría a los dos carabineros que perpetraron los disparos.-