La Red Metropolitana No Alto Maipo ha fiscalizado comunitariamente durante más de dos años diversos incumplimientos e irregularidades que el proyecto hidroeléctrico de AES Gener y Antofagasta Minerals -brazo minero del grupo Luksic- ha cometido en su primera fase de construcción, y pese a solicitar reuniones para que fiscalicen , el Superintendente de Medioambiente, Cristian Franz, ha hecho oídos sordos y las más de 15 denuncias han permanecido en alguna carpeta dentro de la SMA sin activar ninguna acción tendiente a proteger a las comunidades de la zona.

En Noviembre de 2015 como Red Metropolitana No Alto Maipo solicitamos al Colegio Médico y el Centro Nacional del Medio Ambiente (Cenma) de la Universidad de Chile realizar un estudio que demostrara o descartara la presencia de metales pesados en las aguas del Cajón del Maipo, principal cuenca que entrega líquido vital a la Región Metropolitana. Las muestras fueron tomadas en Alto Maipo, Cajón del Río Colorado y zona inferior del Cajón del Maipo.

En enero de 2016 dimos a conocer los resultados del estudio con alarmantes resultados: existía una alta concentración de metales pesados -como molibdeno, manganeso, hierro, arsénico y plomo en el agua analizada, por lo que solicitamos al Doctor Andrei Tchernitchin, director del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico, que no solo diera a conocer los resultados al país por medio de conferencia de prensa, sino que fuera al Cajón del Maipo a explicarle a nuestros vecinos que estos contaminantes representan una grave amenaza para la salud, pues son agentes cancerígenos. Tchernitchin, fue enfático en señalar que “de aquí a 50 años las aguas del Cajón del Maipo no podrán ser consumidas”. Esto porque, en el estudio se indica que “Los resultados demuestran presencia de altas concentraciones de elementos tóxicos en el agua cercano a las faenas de excavación de túneles del Proyecto Alto Maipo. Por el momento constituyen un serio riesgo para actividades recreativas o para las personas que habiten en la zona de influencia, y se debe considerar el riesgo que las napas contaminadas continúen propagándose hacia zonas más bajas del Cajón, contaminando fuentes de agua potable y productos hortofrutícolas de la zona”.

A partir de esta constatación, la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, interpuso un Recurso de Protección en la Corte de Apelaciones de San Miguel, contra Alto Maipo SPA y la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región Metropolitana (CEA), responsable de la aprobación del proyecto por medio de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA). El recurso fue acogido parcialmente y dio un plazo de 30 días a la SMA para investigar el vínculo entre la contaminación de aguas y el proyecto hidroeléctrico. La SMA contestó a la Corte que ellos habían hecho un análisis de agua en los mismos puntos que el doctor Tchernitchin había utilizado, pero que -convenientemente- sus resultados indicaban no haber contaminación significativa. Además,  informó que solicitó otros monitoreos a la Dirección General de Aguas (DGA). Así, la SMA daba por cumplido el fallo de la Corte. Tanto Alto Maipo como el CEA habían apelado a la Corte Suprema, pero frente al informe de la SMA se desistieron de la acción de apelación al máximo tribunal, evidenciando con esta acción coordinación y complicidad entre los servicios públicos y la  empresa de Luksic.

El detalle fue que para realizar las contramuestras del estudio presentado por Tchernitchin, la SMA había contratado a un laboratorio filial de la Empresa Sanitaria Essbio que adulteró las coordenadas de los puntos de toma de muestra, por la que la misma SMA lo desestimó y denunció al organismos certificador que es el Instituto Nacional de Normalización (INN). Esto, que representaba el “cumplimiento del fallo”, no fue informado al Tribunal. Sin embargo y pese a lo anterior, la SMA encargó en agosto nuevos monitoreos de agua ahora al Instituto de Salud Pública (ISP), pero estos resultados no han sido entregados ni al Tribunal ni menos a la comunidades, a pesar que la abogada de los demandantes ha pedido que se verifique el cumplimiento del fallo. Esto está pendiente creando una situación de alta incertidumbre respecto a la calidad de las aguas que bajan del Cajón del Maipo y abastecen a más de 7 millones de habitantes en la región Metropolitana, la más densamente poblada del país, pues en definitiva a un año de los antecedentes publicados y entregados en las oficinas de la SMA, la autoridad ha sido incapaz de asegurar que el agua que estamos bebiendo no representa un peligro para los más de siete millones de habitantes de Santiago.

Ocho intentos y seis meses de espera en la SMA

Si bien la Superintendencia de Medioambiente tiene pocos años de vida, hemos recurrido a esta institución en busca de reacciones rápidas que den cuenta de su rol fiscalizador frente a los proyectos de inversión que se imponen en los territorios. Pero estar cumpliendo tres años de espera en algunos casos para obtener una reacción es, a nuestro juicio, motivo suficiente para sospechar que más que incapacidad, es complicidad con Alto Maipo.

Tenemos denuncias referidas a irregularidades e incumplimientos desde el año 2014, y tras más de dos años hemos sumado más de 15 denuncias y ninguna de ellas ha sido mínimamente contestada. Por eso el año 2016 realizamos diversas solicitudes para reunirnos con la máxima autoridad de la SMA, Cristián Franz, el flamante Superintendente de Medioambiente. En el primer intento, y pese a que la reunión estaba confirmada con Franz a fines de enero del año pasado a días de la constatación que nos entregó el doctor Tchernitchin en relación a que el Proyecto Alto Maipo contamina las Aguas, simplemente no apareció (ni tampoco dio explicación de su ausencia). En su nombre estuvieron el Jefe del Gabinete y el Jefe de la División de Fiscalización, quienes pese a que durante la reunión se mostraron muy prestos a responder y establecieron compromisos de fiscalización, con el paso del tiempo no se cumplieron.

Frente a esta actitud poco deferente con las comunidades que llegan al centro de Santiago a golpear las puertas por la nula fiscalización que realizan, levantamos una campaña para reunir firmas y así presionar a Franz a recibirnos, pues la información que estábamos manejando ya no solo era relativa a la contaminación de las aguas, sino también a intervenciones en glaciares y problemas con la seguridad laboral. Reunimos así más de ocho mil firmas de ciudadanas y ciudadanos que exigían el cierre del proyecto Alto Maipo.

Con esa campaña, tras ocho intentos y seis meses de espera el Superintendente de Medioambiente abrió la puerta a la Red Metropolitana No Alto Maipo el 30 de junio de 2016. En la reunión, en la que se entregaron mayores antecedentes ampliando algunas denuncias, Franz desconoció varias otras y, como si fuera poco no sabía que para iniciar la construcción del Túnel, Alto Maipo debía tener un Plan de Monitoreo de Glaciares aprobado por la DGA y Sernageomin, y presentado a la Conaf (esto según la propia Resolución de Calificación Ambiental aprobada por la autoridad). Sin embargo, inició los trabajos de construcción del túnel bajo El Monumento Natural El Morado y no se ha entregado el plan que era condición para ello, lo que constituye una falta grave que podría significar la paralización del proyecto.

A raíz de esta última información fuimos invitados a la “Comisión Especial Investigadora de los actos de los organismos públicos competentes encargados de la fiscalización y protección de glaciares, cuencas hidrográficas y salares de Chile”, donde dimos contundente información sobre la amenaza que significa el proyecto hidroeléctrico Alto Maipo para los glaciares y su ecosistema. También denunciamos el laxo actuar de los organismos públicos como SERNAGEOMIN, DGA y Conaf ya que faltaron a su deber de actuar en defensa de la protección del ecosistema glaciar de la cuenca de Santiago. Pese a que los diputados de la comisión se mostraron sorprendidos, incluso mostrándose llanos a realizar una sesión en terreno, hasta el día de hoy no tenemos novedades para hacerles una calurosa recepción en nuestras sedes vecinales.

Más allá de las denuncias interpuestas en enero de 2016, la muerte de un trabajador en plena faena se sumó al descrédito general de la empresa. Desde el interior de Alto Maipo los propios accionistas anunciaron que la construcción de la hidroeléctrica se atrasaría al menos en un año, además manifestaron que tenían dificultades monetarias en esta fase del proyecto y que calculaban que la inversión aumentaría en un 20%. Por estas razones, tendrían que reestudiar la viabilidad económica de este proyecto.

En medio de esta racha negativa para Alto Maipo, la empresa sanitaria Aguas Andinas dio a conocer un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de otro proyecto en la misma zona, donde se daba cuenta de que varios metales y minerales presentes en el agua superaban los límites que establece la normativa. Esto le daría la razón al doctor Andrei Tchernitchin y a nuestras denuncias, sin embargo, como la SMA ha sido inactiva, Tchernitchin enfrenta un juicio millonario interpuesto por los abogados de la hidroeléctrica por indemnización por daño patrimonial, moral y por responsabilidad extracontractual y afectar de esta manera a Alto Maipo.

La indolencia de Franz

Creemos que la SMA no solo ha sido indolente, sino que no ha ejercido su rol primordial que es fiscalizar y sancionar los proyectos impuestos en los territorios para proteger la salud de las comunidades y del ecosistema. Para quienes integramos la Red Metropolitana No Alto Maipo no se trata solo de indolencia, inactividad o falta de medios para realizar lo que tienen que hacer, sino que más bien la SMA ha sido un freno para que Alto Maipo se someta al sistema institucional de fiscalización ambiental que el país frágilmente ha logrado construir.

En este caso vemos que la SMA está lejos de funcionar como el ex Presidente Ricardo Lagos repetía una y otra vez, sino que más bien está al arbitrio de la voluntad política de turno. Con el proyecto Alto Maipo existen 16 denuncias incluyendo la grabe información que nos entrega el doctor Tchernitchin hace un año referente a la contaminación de las aguas del Cajón, y la SMA y sus funcionarios simplemente no contestan una palabra al respecto. La SMA no tiene una fiscalización efectiva sobre Alto Maipo, además no responde a las denuncias de la comunidad, ni tampoco responde a la Corte sobre el cumplimiento del fallo.

Entonces, analizamos un doble vínculo entre los principales accionistas de Alto Maipo con el gobierno. Por un lado, Luksic y los innumerables favores políticos que la ex Concertación y ahora la Nueva Mayoría le deben por tantas campañas financiadas (recordar Los Pelambres con Antofagasta Minerals y Caimanes); y por otro lado, la relación que Aes Gener, de la mano de la Embajada de EEUU tiene con el gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría (recordar Campiche).

Frente a esta situación de apoyo explícito pero silencioso desde la SMA, que prometía ser un agente fiscalizador de la mano de las comunidades afectadas, y ante la destrucción continua de nuestro territorio, como Red Metropolitana No Alto Maipo seguiremos movilizados defendiendo nuestro Cajón, nuestras aguas y nuestros glaciares de toda la Cuenca del Maipo. Llamamos a seguir realizando una efectiva fiscalización comunitaria así como una activa movilización ciudadana tal como en diversos territorios y diversas organizaciones lo han hecho para cuidar lo que tenemos en el Cajón. Esta lucha tenemos que llevarla más allá de lo posible, levantar a quienes aún faltan y avanzar con quienes ya están de pie para romper los formatos institucionales y volver a pisar las calles por donde pase el agua libre y sin contaminación