El ex jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Álvaro Corbalán, estuvo 13 meses en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), luego que el año pasado fuese nuevamente sancionado por estar con un celular en su celda.

Sin embargo, este domingo fue trasladado de regreso al Penal Punta Peuco en Til Til, tras la resolución de la Corte Suprema en que determinó oficiar al director metropolitano de Gendarmería, que se continuara con el proceso de revisión de traslado y estableciera que la decisión de mantenerlo en la Cárcel de Alta Seguridad fue una decisión arbitraria.

Según informa La Tercera, Corbalán no está conforme con su regreso, ya que de acuerdo a su abogado, Raúl Meza, pedirán que se le restituya a su antigua celda.

El abogado manifestó que “nos reuniremos con el nuevo alcaide de Punta Peuco, Jorge Martin, para solicitarle que (Corbalán) vuelva a su antigua celda, en la cual ha permanecido los últimos 25 años de condena y la cual está acondicionada de acuerdo a las diversas patologías que le afectan. A su llegada al penal fue destinado a un módulo de primerizos, cercano a las canchas y sin ninguna comodidad para internos afectados por enfermedades crónicas. Además, todos sus artículos personales, televisor, guitarra, libros y otros siguen en su antigua celda”.

De acuerdo a La Segunda, allí aún está la estantería con los libros que fue acumulando -entre ellos varios de su autoría- y también copia de los CD’s y casettes con las canciones que compuso durante los años que lleva detenido: primero en el Comando de Apoyo Técnico del Ejército, ubicado en Av. Club Hípico y, a partir de enero de 2003 en el recinto carcelario especial de Til Til.

En esa fecha llegó a ocupar la ambicionada celda en la que permaneció por doce años y medio y que es más grande que las del resto. Desde su celda tenía una ventana con vista al jardín que construyó junto al ex analista de inteligencia, Lenin Guardia.

Al interior de ella, además de su cama, poseía el librero donde tenía instalado un televisor grande, un equipo de música, su guitarra, que solía tocarle a sus visitas, y también una estatuilla de la Gaviota de Plata dedicada, que supuestamente le regaló la ex alcaldesa designada de Viña del Mar, Eugenia Garrido, en la que reza “A Álvaro Corbalán, por sus servicios prestados en defensa de la patria”.

Cabe destacar que Corbalán también iniciará acciones civiles contra los funcionarios de Gendarmería y del ministerio de Justicia, responsables de no haberlo trasladado a Punta Peuco. Según Meza, emplearán argumentos como “los tratos inhumanos, crueles y degradantes que se le dieron durante su permanencia en la CAS”.