La autora del libro “Mi Testimonio. Aborto, Estado e Hipocresía en Chile”, Karen Espíndola, respondió a través de una carta publicada en La Tercera, a otra carta publicada por el médico ginecólogo, Sergio Valenzuela, en el mismo medio, en el que cuestiona la aprobación de la segunda causal del proyecto de ley que despenaliza el aborto.

Sobre esto, la segunda causal en discusión, Espíndola explica que “el doctor plantea que es problemático asegurarle a una madre si su hijo vivirá o no vivirá, y que en algunos casos, ellos viven ‘más allá de lo anecdótico’. Agrega que con un diagnóstico de inviabilidad se elimina toda posibilidad de ayuda hacia la mujer, su pareja o su familia”.

Luego, expone dos argumentos para responderle. El primero, escribe, “se me viene inmediatamente a la mente -solo a modo ejemplar- el diagnóstico de anencefalia, pues inclusive ante esa dramática y extrema situación, puede existir sobrevida (horas, días, meses inclusive), pero se sabe con absoluta certeza que ese ser no podrá vivir su propia vida y morirá inexorablemente, sin que esa sobrevida tenga algún sentido para sí mismo. Por tanto, reitero lo dicho: debemos asumir que en esta causal los derechos de la mujer se ven altamente afectados y reconocer honestamente la imposibilidad de hacerle un bien al ser en gestación. En mi libro, me refiero más en detalle a lo acá señalado”.

En segundo lugar, expone que “aun cuando la situación en sí misma es altamente compleja en términos emocionales, la mejor ayuda que puede recibir la mujer de parte del Estado -además del necesario apoyo sicológico- es respetar su opción, pues es la imposición estatal la que transforma esta experiencia en una tortura, según lo han reconocido diversos organismos internacionales, como el Comité de Derechos Humanos de la ONU”.