El martes pasado renunciaron más de 70 militantes del Partido Progresista a esa colectividad, alegando falta de democracia a la hora de tomar decisiones y mostrando su disidencia respecto a la política que ha adoptado el PRO en los últimos años. Además, anunciaron la constitución de un nuevo grupo llamado Movimiento Democrático Progresista, que buscaría participar en el Frente Amplio.

Al respecto, el líder del partido Marco Enríquez-Ominami, señaló a T13 Radio: “Es normal que haya recambio en un partido. Han entrado 17 mil personas y se han ido 76. Es sano y normal; si no, seríamos una secta. Es algo que pasa en todos los partidos. Hay gente que se cansa y otros que llegan a empujar. No es una buena noticia, en todo caso, nunca lo es”.

La renuncia de los militantes se suma a una seguidilla de noticias críticas para el PRO, entre las que se encuentran la investigación judicial de parte del Ministerio Público a ME-O por el caso SQM, la investigación por el uso de un jet privado de la empresa OAS para su candidatura presidencial, su baja en las encuestas que hizo que en la última CEP bajara de un 3% a tan solo un 1% de las preferencias presidenciales y el bajo desempeño que tuvo el partido en las municipales, al terminar con dos alcaldes electos y un porcentaje de 3,95% para el pacto “Yo Marco por el cambio”.

Son algunas de las molestias que fueron detonando la molestia de algunos militantes, que en la primera semana de noviembre se reunieron con la directiva nacional para plantear sus diferencias. Así lo asegura a El Desconcierto la ex consejera regional metropolitana, Lucy Ovando, quien ha liderado la disidencia y es parte de la comisión política del nuevo Movimiento Democrático Progresista.

“El tema principal a plantear era que se hiciera un congreso extraordinario, ampliado a toda la militancia, para poder tomar decisiones políticas. Primero el análisis de la fracasada campaña 2016 donde se presidencializó la campaña y todos estuvimos obligados a salir con la figura de Marco. Eso nos desfavoreció porque cada uno tenía que dar explicaciones de por qué aparecía con esta persona. Nosotros estábamos para defender un proyecto, no para defender al líder único”, dice Ovando, quien también asegura que la reacción por parte de la directiva no fue la mejor.

Según publicó La Tercera, la respuesta fue que el congreso se realizaría solo hasta después del 2018 y las elecciones presidenciales. La presidenta del PRO, Patricia Morales, en conversación con El Desconcierto, niega esta versión: “Eso es una mentira, porque nosotros realizamos un consejo ampliado en Peñaflor y estos últimos dos meses hemos realizado unos 15 ampliados regionales. De hecho esta semana hay tres más”.

Luego agrega: “Respeto completamente que haya una veintena de militantes que quieran desafiliarse. Son procesos normales dentro de los partidos. Tenemos 36 mil militantes a los cuales se suman más de 17 mil que hemos ingresado en los últimos meses. Creo que es normal que dentro de esa suma haya 17 ó 20 que decidan tomar otro rumbo”.

-En conversación con T13Radio, Marco hablaba de 76 militantes renunciados, y desde la disidencia dicen que ya tienen en carpeta más de 150 nombres.
-Yo entiendo que son 17 y ellos han dicho que son 70. Imagino que por eso Marco habló de más de 70, pero llegaron al Servel con 17 ó 20. Tampoco tengo las cifras exactas. Creo que lo relevante es que es un partido con 36 mil militantes, inscrito a nivel nacional y el trabajo que hemos hecho para tener estos 17 mil nuevos afiliados, de los cuales la mayoría son jóvenes.

-Ahora, las renuncias no fueron particularmente de militantes de base. Estamos hablando de personas que integraban direcciones regionales.
-No me quiero referir a los casos particulares, pero la directiva nacional está súper alineada. La instancia más importante del partido es el consejo general, que internamente llamamos consejo federal. Ahí están todos alineados, existen muchas instancias de participación: las comunales, los consejos regionales, después las directivas regionales -una directiva por región integrada por al menos tres miembros- y la directiva nacional. Estamos hablando de un cuerpo de 150 o quizás 200 personas que conforman cargos directivos en el partido. Por tanto, me parece normal que después de más de cinco años de existencia tengamos alguna diferencia y que algún dirigente regional decida emprender un nuevo rumbo. Yo lo encuentro súper respetable, pero eso no define lo que es el partido.

-¿Cómo ve el tema que denuncian desde la disidencia de que no se evaluó la estrategia de las municipales?
-Todo eso no es efectivo. Tanto en la estrategia electoral se trabajó previamente desde los niveles locales, en las directivas regionales y en el consejo federal, que es el que tiene que aprobar las listas de candidatos. Luego hicimos un ampliado en Peñaflor donde participaron incluso algunos de los que renunciaron. Y se evaluaron los resultados, las cosas buenas, las cosas a mejorar, etc. Llevamos tres meses realizando una serie de consejos regionales. Todas las regiones han estado teniendo sus reuniones como consejos y directivas, tanto para ir cerrando lo que fueron las elecciones como para ir definiendo una estrategia de cara a las parlamentarias y presidenciales.

-Ellos denuncian que las invitaciones para el ampliado de Peñaflor fueron “a dedo”, ¿cómo fueron realizadas?
-Se identificaron los principales líderes regionales y candidatos. Fue un trabajo que hizo cada directiva regional y cada consejo. Era para analizar la situación de las municipales. Lo que conversábamos con las directivas regionales es que nos indicaran los correos para cursar la invitación. Es imposible estar invitando a cien personas.

Reunión en Peñaflor / Foto: losprogresistas.cl

Reunión en Peñaflor / Foto: losprogresistas.cl

-¿Cómo fue la reunión previa que habían tenido en noviembre?
-Se plantearon diferencias respecto de lo que fue la estrategia. Y les recordamos cómo son los procesos, que acá no hay decisiones individuales. Un partido político no es una secta, sino que hay una institucionalidad. Yo no me puedo restar como presidenta del partido de lo que es la decisión del consejo federal, sino que hay que respetarla. Lo que hay que hacer es hacerla funcionar y participar de las instancias de los consejos regionales y federales. Es importante respetar la institucionalidad del PRO.

-¿La decisión de respaldar la candidatura de ME-O ha surgido de esa manera?
-La candidatura de Marco nunca ha estado en duda porque siempre ha sido respaldada por las bases, las directivas regionales, todos los consejos regionales, el consejo federal y por cierto que la directiva nacional.

-¿De qué forma se desarrolló esa decisión a nivel institucional?
-Todos los consejos lo han discutido y ha existido un voto unánime que es que Marco Enríquez-Ominami sea candidato presidencial. Incluso los consejos federales se realizan con la presencia de un ministro de fe que es designado por el Servel. Y los consejeros federales vienen con los votos de los regionales. No es que sea una decisión de la directiva nacional, sino del consejo federal, la máxima instancia representativa del Partido Progresista.

-¿Y de qué forma se escogen los consejeros regionales y federales?
-Es un militante, un voto. Cada militante tiene que elegir tres consejeros regionales. Yo elegí tres de la Región Metropolitana. Las tres primeras mayorías de los consejeros regionales van al consejo federal.

-A nivel de consejeros federales, veía que había militantes de la Región Metropolitana que aparecen como consejeros federales en otras regiones.
-Nos ha pasado que otras personas se van a vivir a Santiago y siguen representando su región.

-Pero hay casos como el de una candidata a concejal en Pudahuel que aparece como consejera federal de la IX Región. Hay otros casos también.
-Puede ser, pero lo importante es que cada región escoge a sus consejeros. Yo en la Región Metropolitana no puedo escoger a los consejeros regionales de la X Región, pero podría postularme allá y que evalúen si es que me quieren elegir de representante o no.

-¿Cómo ve la crítica que este sector disidente ha tenido con la figura de ME-O?
-Yo quiero ser respetuosa con el PRO. Si soy presidenta de un colectivo que tiene 36 mil militantes y 17 mil nuevos hay que ser responsables cuando hablamos de un sector. Yo respeto mucho que hayan distintas personas que hayan decidido desafiliarse y lo respeto. Lo lamento y espero que nos reencontremos. Si son 20 ó 30 también, pero eso no es un sector. Yo, al contrario, estoy muy orgullosa de ser parte de un colectivo sumamente unido, nunca he visto que tengamos grandes diferencias. Obviamente uno siempre discute las estrategias, pero en general este es un partido muy unido. Aquí no hay tendencias como los chascones, los guatones. No existe eso.

-¿Cuál ha sido el trabajo para lograr esa alza de 17 mil militantes? También teniendo en cuenta que en las encuestas el PRO ha ido bajando.
-Las encuestas no son muy predecibles hoy en día y yo creo que lo único serio de las encuestas es que el 70% de la gente no se identifica con ninguna ideología y no tiene clara cuál es su percepción de voto. Nosotros más que dedicarnos a la parafernalia mediática, nos hemos dedicado al trabajo territorial. Llevamos meses trabajando territorialmente, justamente las directivas regionales y comunales en los territorios, para explicar el proyecto progresista y sumar nuevos militantes. Ha sido un trabajo titanesco pero que va a rendir frutos, porque pronto se verá en abril cuáles serán los partidos relegalizados.