En octubre pasado, la ex senadora y defensora de derechos humanos colombiana Piedad Córdoba vivió una situación incómoda cuando se disponía a entrar a Chile. Oficiales de la PDI la mantuvieron retenida en el aeropuerto de Santiago, interrogándola respecto a los “motivos políticos de su viaje” y que viniera a reunirse “con organizaciones mapuche”. Tras el agravio, una de las intelectuales más influyentes de Latinoamérica desistió de entrar al país.

“La oficial de policía dijo que yo venía a algo muy delicado para el estado chileno, que son los mapuche, a lo que respondí que tenía una reunión con alcaldes mapuche y a una conferencia, esa era mi agenda hasta el sábado. En vista de que la demora se alargaba tomé la decisión de volver a Colombia ya mismo, mi oficina desde allá gestionó con la Aerolínea y yo exigí mi maleta, por temor a que la retuvieran o introdujeran algo”, dijo Córdoba en entrevista con El Desconcierto.

Hoy, quien fuera designada por el ex presidente Álvaro uribe como facilitadora del acuerdo humanitario entre las FARC y el gobierno colombiano, vuelve a ser noticia tras anunciar su candidatura presidencial para el país cafetero.

En septiembre de 2010, Córdoba fue destituida de su cargo de senadora e inhabilitada por 18 años para ejercer oficios gubernamentales por supuestos vínculos con las FARC. Sin embargo, el Consejo de Estado colombiano levantó las sanciones a fines del año pasado al comprobar que no existía prueba alguna de las acusaciones.

Pero Piedad Córdoba no optará por retornar al sillón del senado que nunca perdió en las urnas, sino que competirá por la presidencia del país, hoy en manos del cuestionado premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos.

Líder del movimiento Marcha Patriótica y del Movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI, Córdoba realizó el anuncio el domingo pasado en La Habana, desde el mausoleo de Fidel Castro. “He querido venir a decírselo porque necesito de su acompañamiento, para que me ilumine con su energía y me dé la fuerza y la resistencia para una tarea que va a ser muy difícil (…) como él mismo decía, un revolucionario no se cansa, no se pensiona, jamás espera absolutamente nada distinto a lo que significa la gratificación de la lucha”, dijo.

El movimiento que representa Córdoba ha sido uno de las organizaciones políticas más perseguidas del país, con un registro de 129 militantes y activistas asesinados desde 2010 a la fecha, según informa Notas. El último caso fue el de José Yimer Cartagena, ocurrido a principios de 2017, en pleno proceso de paz en el país.