En medio de la interpelación al ministro del Interior, Mario Fernández, ocurrida el pasado lunes, el diputado Gustavo Hasbún hizo uso de los cinco minutos disponibles para la bancada UDI y comenzó mencionando a uno de sus invitados en las tribunas, Alan Cooper, como ejemplo de las víctimas del terrorismo que supuestamente vive La Araucanía.

Cooper es uno de los implicados en el asesinato del comandante en jefe del Ejército René Schneider, fue condenado por ser parte del secuestro con resultado de muerte y posteriormente recibió el indulto de parte del dictador Augusto Pinochet. La operación buscaba evitar la asunción de Allende al poder. Sin embargo, luego de salir del país, Cooper regresó a Chile en 1974, con Pinochet ya instalado en el poder.

Fue justamente mientras Hasbún realizaba su exposición, que el diputado Pepe Auth lo interrumpió en vivo y en directo, recordando los antecedentes de uno de sus invitados al Parlamento. Cooper también volvió a la palesta pública tras ser entrevistado luego del ataque contra el matrimonio Luchsinger Mackay, donde juró venganza.

“Si llegan a mi casa, yo les voy a disparar a todo dar. No siento temor. Los voy a balear a todos si es que llegan acá. No les tengo ningún miedo. Este no es problema de los mapuches, estos son unos delincuentes, algunos son mapuches, hasta andan con extranjeros. Nosotros queremos agarrar a los tipos que están haciendo este tipo de cosas”, declaró en enero de 2013 a El Mercurio.

El agricultor y familiar de los Luchsinger Mackay fue puesto como ejemplo de la violencia que se vive en la zona por Hasbún, señalando que “la prioridad debería ser el pueblo chileno, no el pueblo mapuche solamente. El Gobierno ha discriminado a unos por sobre otros”.

En su libro La Conjura (2012, Catalonia), la periodista Mónica González describió el caso vinculado a Cooper, señalando que “el apoyo que le dieron ciertas familias de la elite a los miembros del grupo terrorista que asesinó al general Schneider, fue muy eficaz. La mayoría pudo escapar de Chile y quedar impune. Se esperaba una condena ejemplar para un asesinato político que rompió todas las reglas. Pero fue caratulado como intento de secuestro: no hubo voluntad de asesinar”.