No es la primera vez. Pasó con Gabriel Boric, pasó con Giorgio Jackson, y sobre todo con Jorge Sharp. No importó que el pasado sábado participaran los políticos mejor evaluados en las encuestas, ni que el alcalde más aclamado de las últimas elecciones municipales estuviese presente. Ni hablar de los diez movimientos y partidos que fueron parte de la escena. Ninguno de estos factores fue suficiente para que los medios hegemónicos prestaran atención a la primera junta nacional del recién inaugurado Frente Amplio.

En los noticiarios la cobertura fue escasa y mucho peor en el papel: La Tercera dedicó 150 palabras al evento. Mientras que El Mercurio un pequeño recuadro en la página C4. Ambos medios no escatimaron recursos para colocar -en sus titulares- noticias sobre el “masivo arribo de turistas en el verano” y “los requisitos del gobierno en la nueva ley de inmigrantes”. No sólo eso: una entrevista al intelectual de derecha, Henry Boys, y al precandidato presidencial de Evopoli, Felipe Kast, marcaron la agenda política de estos medios durante el día domingo.

Esto no es casualidad, ni fuerza del destino. Es un hecho a los ojos de todos: existen medios que practican el periodismo de forma duopólica. Así lo explica el profesor y periodista Pedro Santander en una reciente columna: “El periodista duopólico informa sobre el mundo con unas gafas cuyos dos lentes dicen Nueva Mayoría uno, Derecha el otro. Tal como ocurría en la Edad Media, cree que más allá del horizonte visible no hay nada, no puede existir nada, pero como a veces intuye que sí hay vida detrás de esa línea, se espanta. Por lo mismo, rápidamente se calza sus lentes duopólicos para confirmar que la Tierra sí es plana y, así, volver a entender el mundo (…) El periodismo duopólico apuesta por una audiencia estúpida y está convencido de que lo es, por eso informa duopólicamente acerca del país, justo cuando el país, como nunca, está poniendo fin al modo duopólico de convivencia.

Y justamente es la convivencia política la que hoy está en disputa. Tras 26 años de una progresiva elitización, cada vez más ajena a las grandes mayorías nacionales, una alternativa asoma para superar esta crisis de iniciativa y representación. Justo hoy cuando los problemas de corrupción y colusión empresarial son más visibles que nunca. Esa alternativa es, precisamente, la que este fin de semana, los medios duopólicos no entregaron su atención.

Sin embargo, las excepciones aparecen, y esta vez desde el extranjero: “los independientes jóvenes de Chile lideran una revolución silenciosa en contra de los políticos tradicionales, fue la frase que utilizó el reconocido periódico británico The Guardian, a sólo tres días de las elecciones municipales de Valparaíso. El resultado ya se conoce. Sharp aplastó a los dos candidatos del duopolio (Leopoldo Méndez/Nueva Mayoría y Jorge Castro/Derecha), doblando en votación a cada uno de ellos, pese al menosprecio de los departamentos de prensa días antes de la votación, que pocas veces nombraron a Sharp como un candidato con reales opciones de ganar.

Entonces ¿por qué los medios no hablaron de la primera reunión del Frente Amplio?

La razón es simple de imaginar y cruel de conocer: los medios hegemónicos no reflejan la realidad. Como dice Santander: lo que reflejan los medios son relaciones de fuerza. Y es evidente que, en este renaciente ciclo postdictatorial, el bloque neoliberal conformado por Concertación y Derecha tiene más fuerza político-institucional y medial que las expresiones políticas emergentes”. Y esto sucede cuando la ciudadanía se expresa y le habla a los medios con más claridad que nunca. Con manifestaciones en contra de las AFP, movilizándose por “Ni una menos”, e incluso de forma espontánea contra la colusión del confort y los supermercados durante el 2016.

Este año, con la elección presidencial a la vuelta de la esquina, los medios hegemónicos harán sus mayores esfuerzos. Con portadas sobre los candidatos a La Moneda, peleas internas, negociaciones entre los partidos y resultados en encuestas de opinión, que en estos días entregan cifras reveladoras para unos y preocupantes para otros: sólo un 10% aprueba a la Nueva Mayoría y un 11% a Chile Vamos. Además, la mitad de los encuestados no sabe quién le gustaría como Presidente, donde las opciones presentadas son –“sorpresivamente”- sólo nombres que integran el duopolio.

Lamentablemente para los medios hegemónicos, la Derecha y la Nueva Mayoría, una tercera opción recorre Chile. Fuerzas transformadoras, emergentes, nuevas, alternativas, populares, de cambio o ciudadanas. Ponga la etiqueta que más le parezca. El Frente Amplio es el proceso que podría derrumbar un cimiento del Chile neoliberal: el duopolio político. ¿Lo logrará? Está por verse. Pero el genuino encuentro de los movimientos sociales y políticos que aspiran a construir una fuerza política con reales opciones de gobernar y legislar en beneficio de la mayoría, marca un antes y un después. En especial, cuando la convergencia y unidad son los elementos centrales.

Lo cierto es que -en este escenario- los medios con libertad de análisis y expresión serán los primeros en comprender el fenómeno político y los hechos noticiosos, obligando a cambiar las “gafas duopólicas” de las que habla Santander, a todos los medios apegados a las estructuras de poder. Quiéranlo o no, la Edad Media donde la tierra es plana y la audiencia es estúpida, ya quedó en el olvido.

Es tiempo de hacer nuevas formas de periodismo y nuevas formas de hacer política. Donde ambas comprendan la realidad, la informen y concentren sus esfuerzos en ella. Un desafío que los periodistas y las nuevas caras de la política (Frente Amplio) deberán hacer mirando a la ciudadanía; escuchándola, comprendiéndola, interpretándola, y sobre todo, siendo parte ella.

Es la gran tarea para el 2017.

Aunque claro, si los medios hegemónicos insisten con la idea de ocupar sus gafas duopólicas en pleno siglo XXI, la oportunidad de entrevistar a Henry Boys o Felipe Kast estará siempre disponible.