Las más de 500 mil héctareas quemadas en los incendios que han azotado la zona centro sur del país han ocasionado todo un debate en el mundo académico y político respecto a la industria forestal y sus plantaciones de pinos y eucaliptus, conocidos por ser grandes propagadores del fuego.

En esa línea, hoy escribió una carta a La Tercera Mary Kalin Arroyo, Premio Nacional de Ciencias en 2010. En la misiva, asegura que “Australia, país originario del eucalipto y donde han habido devastadores incendios en bosques compuestos de esos árboles, los eucaliptos se llaman ‘árboles gasolina’ porque producen un aceite altamente inflamable”.

Esto provoca la acumulación de material seco, que a su vez eleva el volumen de material combustible. “Si bien la vegetación nativa en Chile central puede quemarse, la concentración de biomasa en las plantaciones de eucaliptos y pinos es muy alta. Esta constelación de factores conlleva incendios de alta intensidad que se propagan con una alta velocidad, dificultando su control, como hemos visto en la Región de Maule y en la del Biobío”, afirma.

A su vez, la directora del Instituto Milenio de Ecología y Biodiversidad de la U. de Chile llama a “no negar que hay un problema y poseer la capacidad de reaccionar con rapidez usando todos las herramientas predictivas”.

Una posible ayuda, según Arroyo, sería alejar a las plantaciones forestales de la cordillera de la Costra, donde están concentrada la mayor riqueza de árboles nativos, algunos en peligro de extinción como el ruíl.

La carta de la investigadora viene justo a alimentar el debate, después de que expertos de la Universidad de Chile aseguraran que no había evidencie que confirme que los pinos y eucaliptus propaguen el fuego.