Más de 60 formalizados y once personas en prisión preventiva han dejado las 295 causas abiertas por la Fiscalía en el marco de la emergencia de incendios forestales que vive nuestro país. Hasta el momento hay cuatro líneas de investigación, que abarcan desde problemas en instalaciones eléctricas y quemas agrícolas descontroladas hasta negligencias de turistas y visitantes de zonas boscosas.

La última línea investiga el actuar inconexo de pirómanos, que han actuado aprovechando la emergencia y gran cantidad de incendios. Recurrentemente escuchamos cómo se califica de “pirómano” a quien inicia un fuego. Sin embargo, entre las decenas de personas formalizadas y detenidas no hay un patrón común.

¿Qué es lo que caracteriza a un pirómano?

En la psiquiatría, un impulso es un sentimiento asociado a la realización de una acción. Los pirómanos son personas que sufren un trastorno de control de los impulsos, en el que repiten sistemáticamente la acción de provocar incendios sin motivo aparente.

En un país en el que, según cifras oficiales, el 90% de los incendios es provocado, es necesario distinguir la piromanía de cualquier otra conducta incendiaria. No es lo mismo ser un pirómano que, por ejemplo, una persona con una enfermedad mental grave que inicia un incendio u otra con un trastorno antisocial. Tampoco un enfermo de demencia o enfermedades con alzheimer que, muchas veces, puede iniciar un fuego.

Así, lo que caracteriza a la piromanía son elementos como la conducta reiterada de prender fuego, fascinación en la contemplación de éste, interés por todos los elementos que rodean un incendio y, además, dos sensaciones asociadas a este impulso: tensión profunda antes de producir el incendio y alivio emocional luego de realizado.

Quiénes provocan incendios y por qué

FOTO:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

FOTO:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

Estudios realizados en España aseguran que, en ese país, tan sólo el 3% de los incendios es provocado por pirómanos. Según el doctor Juan Andrés Mosca, de la Universidad de San Sebastián, el porcentaje de pirómanos en nuestro país también es ínfimo. “Es tan baja, que no llegan a ser factor de los incendios forestales, sino que más a bien a provocar pequeños incendios controlados en el entorno urbano en el que viven y que generalmente son detectados por la comunidad y la familia”.

En Chile existen pocos estudios sobre la prevalencia de este trastorno. Uno de los pocos es la investigación “Trastornos mentales y responsabilidad criminal en incendiarios”, publicado en 2016 en la Revista Española de Medicina Legal y realizado por los siquiatras Rodrigo Dresdner del Servicio Médico Legal chileno y Jorge Oscar Folino de la Universidad Nacional de la Plata en Argentina.

Ambos analizaron los informes psiquiátricos de todas las personas imputadas por el delito de incendio entre 1999 y 2012. En total son 197 personas y los resultados son contundentes. Las personas diagnósticadas como “pirómanos” fueron la excepción.

Así, una de las conclusiones es que entre los imputados es mayoritaria la presencia de problemas por consumo de alcohol. Además, uno de los aportes más novedosos es caracterizar la amplia mayoría de los actos incendiarios como autodestructivos, es decir, que los daños que provoca el incendio se concentraron notablemente en la propiedad de ellos mismos.

Dresdner y Folino además analizaron la imputabilidad o no de los acusados, concluyendo que el 52,3 son imputables y sólo un 24,4% son inimputables totalmente por algún trastorno psiquiátrico o mental. Otro descubrimiento es que sólo 1,5% tenía antecedentes penales por incendio.

Sólo en el 10,7% de los casos se observó un diagnóstico por piromanía. ¿Quiénes son, entonces, los que cometen el delito de incendio en Chile, entonces? La investigación concluye que existe un perfil distante de lo que se cuenta en la crónica roja o matinales: “El perfil más representativo es el de una persona con diversos factores de vulnerabilidad, incluyendo el factor psicopatológico, situada en un contexto conflictivo de tipo personal y/o con su entorno cercano”.

Rodrigo Dresdner Cid y Jorge Oscar Folino, 2016.

Rodrigo Dresdner Cid y Jorge Oscar Folino, 2016.

Excluyendo todos los tipos de incendios provocados por omisión o negligencia humana, en los casos investigados por Dresdner y Folino la intención premeditada de provocar un incendio es mayoritaria, ya que sólo en el 18% de los casos estudiados la motivación fue la imprudencia en la conducta.

¿Cuál es el motivo más común? Lo calificado por los autores como “motivación afectiva”, la que definen como la asociada a sentimientos, estados de ánimo y emociones no patológicas, que alcanza el 43%. La “psicopatológica”, es decir, asociada a un diagnóstico psiquiátrico -que no necesariamente es la piromanía- alcanza un 28% de los casos.

Las menos frecuentes fueron la motivación criminal (intención delictual calculada y planificada) alcanzando un 8% y la política/religiosa, que llega sólo al 3% de los imputados.