Hace un par de semanas, la Central Unitaria de Trabajadores realizó un nuevo Congreso con el objetivo de reformar los estatutos de la colectividad, para establecer un sistema eleccionario libre de los vicios que propiciaron el fraude en las pasadas elecciones de directiva. Sin embargo, en la instancia, la posibilidad de cambiar a voto universal se postergó hasta 2020.

En una columna publicada en El Mostrador por Andrés Giordano, presidente del Sindicato Starbucks y consejero nacional de la CUT, el dirigente detalló el comportamiento de la cúpula y su intervención en las resoluciones que más tarde serían selladas.

“Durante la etapa inicial, el voto universal –promesa incumplida por las dirigencias de la Central desde el 2008– fue el centro de la discusión y su incorporación como propuesta de reforma se aprobó por unanimidad. Sin embargo, la definición de “cuándo” implementarlo gatilló la controversia y el ruido que hasta hoy se siente en redes sociales”, sostuvo Giordano.

El consejero nacional de la CUT sostuvo que luego de casi tres horas de intenso debate y en medio de un indiscutible nivel de disenso, el secretario de la organización procedió a definir la controversia a mano alzada y sin ponderado alguno, pese a los reparos de los miembros de la disidencia.

“Es decir, se contravinieron expresamente las normas de votación, implementando “un delegado, un voto”, con el objeto de asegurar una mayoría relativa a quienes querían posponer el voto universal para el año 2020 (tenían más delegados, pero que representaban muchos menos trabajadores). Gracias a ello, por 209 votos contra 144 ganó la idea de postergar para 3 años más la democratización universal de la Central (o eso creíamos). Si se hubiera respetado el Estatuto, habríamos tenido voto universal este año“, denunció el dirigente.

Andrés Giordano recalcó que se quejaron por dicha irregularidad, pero fueron ignorados. El resto de las propuestas restantes también serían resueltas a mano alzada y sin debate alguno.

“Con las propuestas de reforma zanjadas de esta manera, minutos después, pasadas las 22 horas, se llevó a cabo la votación de reforma de estatutos, esta vez en votación secreta y ante Ministro de Fe. Pero se votaba por el “paquete completo”, aprobación o rechazo; no había término medio. Por eso defiendo la decisión de todos aquellos que se abstuvieron de votar, por considerar que avalaban un paquete de reformas cuya discusión fue ilegítimamente direccionada para obtener el resultado que las actuales dirigencias esperaban ante el próximo escenario presidencial (una CUT afín al bloque de la Nueva Mayoría). El 37,1% de los delegados acreditados se negó a participar de la votación, equivalente a un 44% de los votos ponderados“, explicó en su columna.

Sin embargo, pese a que no se alcanzó el quórum de 3/5 de los votos ponderados que se pensaban necesarios para aprobar la modificación de estatutos, la reforma se dio por terminada.

“¿La guinda de la torta? Ninguno de los asistentes votó conociendo la redacción de los estatutos. En efecto, al momento de iniciarse la votación de reforma –tan solo minutos después que se zanjaran las propuestas– no había minuta de modificaciones al estatuto y no existían copias para revisar el contenido, ¿todo ello avalado por un Inspector del Trabajo? Gracias a ello, nos enteramos este viernes 3 de febrero, cuando los estatutos aparecieron publicados en la página de la CUT, que el nuevo documento no garantiza la elección universal para el 2020, apenas se limita a establecer la creación de una “Comisión para la Elección Directa”, cuya obligación será emitir un informe técnico para la implementación de comicios universales que podrá ser aprobado o rechazado (artículo 42). Esta cláusula jamás fue discutida ni aprobada”, recalcó Giordano.

El dirigente cerró asegurando que “la máquina CUT nos pasó por encima; y no solo a nosotros, sino a todos los trabajadores de Chile“.