Durante el pasado 22 de septiembre, el departamento de Educación de Nueva York decidió inaugurar en Corona el Campus Gabriela Mistral: un edificio de cinco pisos que alberga tres programas de educación pública, que su vez dan formación gratuita a 755 alumnos y alumnas de uno de los barrios con mayor concentración de latinos en Queens.

Según consignó La Tercera, el 95% de los residentes de la zona son de origen latino y muchos de ellos conocen los poemas de Gabriela Mistral y su amplio legado artístico.

“Conocimos a Gabriela Mistral a través de nuestros maestros”, contó Guadalupe Sánchez, alumna de octavo básico de una escuela secundaria ubicada en el campus. “Fue una maestra que ayudó a varios niños y una poeta que fue la primera mujer latina que ganó el premio Nobel de Literatura”, explica, mostrando su conocimiento.

Una vitrina del edificio deja ver los dibujos y textos hechos por los estudiantes en homenaje a la poetisa de Vicuña, además de fotografías de su vida y su marcada presencia en los diarios murales. Una postal que uno esperaría encontrarse en Chile, donde su legado aún es abordado desde la caricatura exclusiva de rondas y poesía infantil.

La presidenta de la Gabriela Mistral Foundation, Gloria Garafulich-Grabois explicó su motivación de nombrar una de las escuelas públicas de la ciudad con el apellido de la Premio Nobel chilena.

“Fue súper difícil y mucha gente me decía que me diera por vencida”, contó. “Pero yo decía no. Fue aquí donde publicó su primer libro (Desolación, 1923), fue aquí donde murió (Long Island, NY, 1957), fue aquí donde trabajó y enseñó, donde Barnard College le dio un título honorario… ¡Es tan importante! Así es que seguí”.

Melida Barbosa, profesora de una de las escuelas, dio cuenta de la profundidad de las ideas de Mistral y su capacidad de impactar en la mente de las y los niños: “Con este tipo de actividades los estamos transformando. Una de nuestras alumnas hoy se levantó de su silla y dijo, estas son sus palabras, que Gabriela Mistral le dio voz a los sin voz y le permitió a las niñas saber que pueden ser mucho más que esposas y hacer más que solo cocinar”.

Garafulich-Grabois celebra el proyecto en el barrio y asegura que no podría darse en un mejor lugar: “Esto personifica el pensamiento de Mistral, de unión americana, no importa de dónde vengas o quién seas. A estos niños les tienes que dar todas las oportunidades porque alguno de ellos puede ser una próxima Gabriela”.