Ya han transcurrido dos meses desde que la Brigada de Delitos Funcionarios (Bridef) le pidió a Bancard la entrega de correos electrónicos entre el gerente de la compañía, Nicolás Noguera y el hijo del ex presidente, Sebastián Piñera Morel. El objetivo es determinar si el ex mandatario tuvo intervención en la compra de acciones de la pesquera Exalmar, mientras el gobierno se enfrentaba a Perú por los límites marítimos ante La Haya.

El abogado de Bancard, Juan Domingo Acosta, ha reiterado que ya se entregaron “todos los antecedentes pertinentes” a la Fiscalía, aunque entre esa documentación no estarían los correos electrónicos solicitados a Piñera. En redes sociales, algunos usuarios incluso llevan un conteo de los días que ha tardado el ex mandatario en entregar la información.

“Como se informó en su oportunidad, entregamos a la Fiscalía todos los antecedentes pertinentes a esta investigación. Posteriormente hemos seguido prestando la colaboración necesaria para el pronto término de la causa. Lo anterior lo hemos hecho directamente al Ministerio Público, como corresponde a un trabajo profesional serio. Respecto de otros trascendidos, no nos hacemos cargo de rumores de prensa en los que no existe una fuente responsable e identificable que, con la misma seriedad, pueda afirmar algo distinto“, señaló el abogado.

Lo cierto es que el próximo 23 de febrero concluye el plazo de reserva de la investigación liderada por la Fiscalía Oriente y que se mantuvo en esa situación después de que la defensa de Bancard se negara, en diciembre pasado, a entregar voluntariamente los correos de 2009 a 2014, como lo pidió el Ministerio Público.

Sin embargo, ante la negativa, la Fiscalía le pidió al juez de Garantía que autorice la incautación obligatoria -o por la fuerza- de los correos. Si la estrategia da buenos resultados, consignó El Mostrador, desde fines de este mes podría abrirse la investigación a las pitas que den los correos electrónicos incautados, comenzando por la correspondencia que evidencia la comunicación entre Sebastián Piñera Morel y el gerente Nicolás Noguera.

Uno de los principales miedos de Sebastián Piñera no tendría relación con lo que puedan revelar los correos en relación a la pesquera, sino en lo que pudiera descubrirse en comunicaciones hacia atrás, en los meses previos a que asumiera la Presidencia de Chile.

Así, el temor más importante en su entorno se vincula a “la posibilidad de que se abra una caja de Pandora con comunicaciones electrónicas que develen la intervención directa del ex Presidente en negocios justo antes y aun después de asumir en marzo de 2010. Entre ellos, información relacionada con las inversiones en las Cascadas de Julio Ponce, los misteriosos pagos de SQM y Aguas Andinas a Jaime de Aguirre, y la polémica venta de las acciones de LAN a la familia Solari”, informó el artículo.