En su espacio semanal en El Mercurio, el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez Francisco Covarrubias sorprendió con una particular propuesta de política pública: Que las personas de izquierda paguen más impuestos por usar bienes de lujo.

Todo fue a raíz del viaje en primera clase que realizó el presidente del Partido Comunista Guillermo Tellier a Europa, difundido y criticado por el diputado José Antonio Kast. Entonces es que Covarrubias escribe: “¿Puede un comunista viajar en primera clase? ¿Se puede defender la revolución consumiendo artículos de lujo?”.

Entonces es cuando lanza el dardo. “Si alguien se define de centroizquierda o izquierda -en la cual privilegia un rol más amplio del Estado y una sociedad más igualitaria- podría perfectamente consumir artículos de lujo, pero debería estar dispuesto al cobro de una mayor cantidad de impuestos para hacer ese consumo más costoso y destinar esos recursos a programas de expansión del gasto público“.

Después pasa a citar El Capital de Karl Marx pare decir que los “artículos de lujo son aquellos que solo forman parte del consumo de la clase capitalista y aunque sean producidos por obreros, están lejos de su capacidad de consumo”. Entonces se pregunta: ¿Qué hace que el presidente del Partido Comunista aspire a consumir como un miembro de la clase capitalista? ¿Por qué busca un privilegio arriba de un avión en lo que es casi una caricatura de las sociedad (donde hay unos pocos adelante privilegiados y el resto va más incómodo atrás)?”.

La inevitable conclusión que encuentra Covarrubias a toda la discusión es que la igualdad no es posible porque “no se puede aplacar el deseo de consumir, el deseo de tener más y el deseo de usar la plata en lo que a cada uno mejor le plazca. No solo el lucro es lo que mueve al mundo, sino que aspira a consumir, a tener más comodidades y a diferenciarse es una aspiración de todas las personas”.