“Podrás quitarme lo que quieras, pero ni en tus sueños podrás quitarme mi cordillera”, canta el ecuatoriano Mateo Kingman, mientras se mueve y salta por el escenario en plena plaza de La Paz en Recoleta, en el festival Womad, entre beats electrónicos, sus plumas que simulan alas y sonidos que trasladan a la amazonía ecuatoriana.

Viene de presentar su primer disco, Respira, que a punta de buenas críticas lo posicionó como uno de los artistas revelación de Latinoamérica en el año 2016. Una curiosamente precisa mezcla entre música electrónica, hip-hop y el uso de sonidos de la naturaleza es lo reúne Kingman.

Foto: Francisco Parra

Horas antes de su presentación en el Womad, el artista recibió a El Desconcierto para conversar respecto a la música, la Amazonía y el clave momento político que se vive en Ecuador, ad portas de las primeras elecciones presidenciales sin el líder de la Revolución Ciudadana Rafael Correa.

– Hay algo bastante llamativo en tu música, que es la inclusión de sonidos de la naturaleza. Cuéntanos cómo fue ese proceso, de dónde viene la idea y cómo la implementan y hacen cuajar con un estilo marcado también por los sintetizadores.
– Yo crecí en la Amazonia en un pueblo que se llama Macas y a partir de una búsqueda de sonidos de grabaciones de ríos, pájaros, ambiente del bosque, llegué a Quito con maquetas y grabaciones. Empezamos a trabajar con un productor y a buscar un equilibrio de estos elementos, que son más orgánicos, con otras cosas de electrónica. La búsqueda siempre fue por ahí, buscar cohesion en bien, que no se opaquen el uno a otro sino que convivan juntos en los temas. Y así se dio el camino de incluir ambientes, después instrumentos tradicionales y cosas electrónicas, beats y sintetizadores.

– ¿Quiénes son tus referentes musicales?
– Simón Diaz es mi máximo referente. En mi casa se escucha mucha música tradicional latinoamericana, sobretodo mi mamá.

– Que la reivindicas de cierta forma con tú música…
– Intento, con mucho respeto, agarrar elementos en la escritura en las melodías. De Atahualpa Yupanqui, Simón Diaz, Violeta Parra. Me gusta mucho la música tradicional ecuatoriana de la parte más negra, como Segundo Nazareno, Papá Roncon y la mestiza también, popular y criolla como los hermanos Benítez Valencia me encantan.

– ¿Qué destacas de Violeta Parra?
– Es muy personal, porque era la que más le gustaba a mi mama. La música tradicional latinoamericana su escritura está muy conectada con la vida en el campo, incluso si los artistas no han sido campesinos, igual tiene elementos super rurales, es muy loco eso. Esto a mi me llama la atención porque crecí en un entorno conectado con la naturaleza, mi escritura se da a través de la relación de ese entorno y las experiencias que tengo en ese entorno tan poderoso que es la Amazonía, con todos sus elementos que me regalan tanto. Encuentro también en la música latinoamericana esa relación con el campo, en Violeta, en Atahualpa Yupanqui, son poesías campesinas. Eso me conecta mucho, yo viví en Los Andes, montaña que se llama Coturco. Siempre estuve muy relacionado con el campo, la tierra, el césped, el agua. Encuentro en la música latinoamericana esa representación.

– Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra por ejemplo, hacen una música bastante consciente, crítica, representan a ese músico que no es indiferente a lo que pasa en su país y su región. ¿Te sientes parte de eso?
– Siempre fue una preocupación sobre qué iba a escribir y si eso iba a tener una relación con lo que estaba sucediendo en ese momento y en el entorno en el que estaba viviendo. Siempre fue una pregunta que me hacía, ¿puedo hacer algo indiferente? ¿O es el entorno el que me hace y tengo cierta responsabilidad con lo que me da el entorno? No me atrevo a decir que tengo una gran responsabilidad social, con el ambiente o la ecología en mi música, pero sí me atrevo a decir que no estoy inconsciente de lo que sucede. Hay ciertas partes de mi música que están expresando lo que sucede en el entorno.

– Vienes de un pueblo de la Amazonía, te inspira. Me imagino que conoces el detalle del conflicto del gobierno ecuatoriano con la nación Shuar por esta empresa china que se quiere instalar…
– Lo que pasa en la Amazonía es que desde siempre ha tenido un montón de recursos naturales explotables, principalmente el petróleo y ahora fuerte con las minas, hay muchísimo mineral principalmente cobre, uranio y oro en la cordillera del Cóndor. Lo que ha sucedido es que los gobiernos llegan a estos espacios y tienen una relación colonial. No necesariamente es culpa de los pueblos indígenas que no han estado acostumbrados de hacer negociaciones y cuando les toca,hay un desconocimiento de lo que se va a perder. Les culpan a los pueblos de que ellos venden y sí, es verdad que vendieron sus concesiones. En la cordillera del Cóndor, con la minera china, la concesión existe, no es un invento del gobierno, son como 300 y pico hectáreas. El tema es que no importa que en papeles o legalmente esté consignado, sino la sensación de un pueblo de estar perdiendo la casa común.

– El domingo son las elecciones en Ecuador. ¿Eres crítico del gobierno de Rafael Correa, específicamente en su relación con los pueblos indígenas?
– Es un tema complejo y en el que podríamos profundizar horas, es un gobierno de 10 años y hay muchas cosas que decir. Trato de ser objetivo y decir no todo es malo ni bueno. Se han hecho muchas cosas buenas, es un gobierno que ha trabajado muchísimo por y con los pobres del ecuador. La política ha sido social y no económica y desde ese principio ya es muy importante. Crear plazas de trabajo es una cosa y otra es dedicarse a la educación, a la salud y me parece que todo ese trabajo se ha logrado súper bien. Pero uno de los puntos más débiles ha sido su trabajo con los pueblos indígenas del Ecuador. No han logrado establecer autonomía y en vez de hacerlo, se han peleado todos estos años. En Ecuador los movimientos indígenas son fuertísimos y claves para el funcionamiento de los gobiernos.

La energía está arriba

Poco a poco el público que llega al Womad se contagia de la música de Kingman, que no deja de levantar al público que resiste el fuerte sol que pega sobre Recoleta. “Es maravilloso que la música nos traiga a otro país a escuchar bandas de todo el planeta”, reconoce el baterista Andrés Benavides, expectante de escuchar a Los Gaiteros de San Jacinto y otras bandas en el Womad.

Este sábado, la banda se presentará en el Club Chocolate, parte del “Womad Off”, el último show antes de que el trío vuelva a sus tierras.

La huella, sin embargo, quedó. El ecuatoriano enciende a la gente para que se sume a su canto. “Vacila tu patria bailando, nadie se puede quedar. La energía está arriba”, letra de la prendida y hiphopera “Mi Pana” termina por desatar el baile y dejar la marca de Mateo Kingman en el Womad.

Foto: Francisco Parra