La burda operación política de poca monta de la peor identidad DC posible aquellos que anclados en las prerrogativas del poder hicieron negocios con la educación, se creen con el derecho de protagonizar una escena, cuyo resultado era de un pronóstico advertido.

Estaba en antecedente, ya se lo habían comunicado, pero esa derecha concertacionista que tanto daño le ha hecho a este país, que en tiempo del arcoíris entrego tanto a la derecha económica, para que en el juego “democrático” se les permitiera aprovechar las granjerías del neoliberalismo. De ahí, de esa hibridación y esa jibarización nacional, surgió la casta neoconservadora de los tiempos postdictatoriales, la que generó un cierre perimetral de desregulación forzada, protagonizando el famoso “gatopardismo” que describe el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile, Tomás Moulian. Ese “gatopardismo” que intento una culturización binominal de la sociedad chilena.

Esa casta que se enquisto en la reproducción económica de nuestro capitalismo tardío, dio continuidad a las tecnologías de las privatizaciones, redujo la pobreza, pero aumento y consolido la brecha de la desigualdad, al punto de llegar a cifras que nos ponen como ejemplo mundial. Generó una morfología de la “vulnerabilidad”, y resemantizo la economía de los Chicago Boys.

Durante su administración ministerial en educación esencialmente se administró el modelo heredado, con la agravante que no se aprovechó la oportunidad de fortalecer la educación pública, la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, LOCE, fue el marco de hierro que siguió regulando hasta el 2009, una ley de la dictadura militar. Las razones de una crisis estructural en educación se consolidaron para derivar en la explosión social del 2011.

Además se unió a ese diaporama incestuoso que muestra a figuras políticas que luego aparecen administrando empresas privadas, una foto que compromete al final la fe pública, porque ese espectáculo en particular ha sido bochornoso. Sus intereses privados en corporaciones educacionales nos refieren una idea de porqué, su oposición férrea, respecto al “fin al lucro” en educación. La bandera nacional que contó con la aprobación de más del 70% de la población nacional.

Esa dinámica social de movimientos ciudadanos abrió las condiciones para hablar de reformas en Chile, y esto ha generado toda una reacción en esa derecha ya extendida, que son la tectónica del neoliberalismo, son los mismo que a nombre de las libertades, siguen avalando modelos de abuso estructural. Ellos mañana opinan esto o aquello en la opinión pública, y revisten sus opiniones, pero al final defienden solo sus intereses, y esto es muy patético.

No sólo intenta quebrar el pacto gubernamental (NM), sino que lo que intenta es reabrir un debate de las épocas del fascismo, y establecer una derechización abierta de las posibilidades electorales que tiene el país hacia adelante. La panóptica regional de la desigualdad se emparenta con un avance progresivo de la derecha en la región, las agresiones han sido orquestadas y sistemáticas, a Venezuela, y a Ecuador en la coyuntura actual, lo de Macri en Argentina, como lo ocurrido con Dilma en Brasil, otro tanto, ha ocurrido con Evo en Bolivia. La situación es de una derechización que al final es la giratoria compleja que generan los estructurales límites de la gobernanza, sobre todo, cuando los proyectos de reformas no logran avanzar bajo los límites de un Estado limitado.

Cuba por supuesto, por antonomasia no puede estar lejos de estas agresiones, a su vez, porque la jugada se hace en un contexto de derechización, se intentan escaramuzas de activismo social cristiano de derecha, aquellos que se persigna ante Dios y ante la propiedad privada. Hay un social cristianismo de tradiciones progresistas, que han profundizado incluso en la tesis de la “teología de la liberación”, gente comprometida, gente profundamente humana que ha hecho aportes relevantes a la construcción de la izquierda en el mundo, esto debe tener un reconocimiento justamente cuando estamos contraponiéndonos a sus contrarios, a nuestros contrarios, a los contrarios de la gran mayoría de los chilenos que requieren justicia social.

Que si las sociedades, los estados de derecho tiene derecho a abrir o cerrar sus puertas para actividades que pueden considerarse en contra de su estabilidad interna, eso es materia añeja del derecho internacional. La situación de Cuba es especial, y no vamos a decir que todo es hermoso, porque la vida es dura y la vida cuesta, sobretodo, con la permanente agresión, y ahora con la ultraderecha en el poder en EEUU, no se viven tiempos fáciles, pero la vida siempre ha sido difícil para quienes se plantean la transformación de esta realidad epocal.

Una operación con mal olor, con mala fe, con mala leche, como siempre han sido los derechistas golpistas. Hay que decirlo, su padre calumnió al gobierno de la Unidad Popular, esto está documentado en extensa literatura, y ha sido reconocido por diversos análisis internacionales.

E instó y apoyo a los golpistas, alineándose con la intervención de EEUU en la dictadura militar, porque creían, lo cual está documentado a su vez, que los militares les devolverían el poder.

Parte de sus lágrimas culpables daban cuenta de lo que se reconoció en el Informe Rettig, los golpistas abrieron las puertas del genocidio de miles de chilenos. Y esto es grave porque son delitos de lesa humanidad, son cuestiones juzgadas en los juicios de Núremberg, cuestiones que quedaron consignadas en la Carta Fundamental de los Derechos Humanos.

Esto no es baladí, sobre todo, cuando contra quien se atenta es contra el pueblo, contra el sujeto popular, y eso los cubanos no lo han olvidado, porque es el sentido geopolítico de su revolución, los crímenes contra los pueblos merecen una sanción moral y política. Ellos han sufrido un bloqueo que atenta contra los derechos humanos de miles cubanos, su derecho a comerciar, ahí los yanquis no son Hayek y si son CIA, son ideólogos macabros, genocidas de pueblos que reivindican su legítimo derecho a la autodeterminación.  

Son valores irrenunciables, los cubanos hacen internacionalismo en el mundo, hacen altruismo para honrar y prestigiar a su revolución, hacen de su política exterior una extensión de sus profundos valores humanitarios. Cuba tiene logros humanitarios por la potencialidad natural del “colectivismo”, a diferencia de lo que plantea Hayek, la “fatal arrogancia” la han tenido quienes han regado de desigualdad este mundo.

 


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