Nicole Saavedra, de 23 años, fue vista por última vez saliendo a la fiesta en la casa de unos amigos, un sábado 18 de junio de 2016 en Quillota. La joven se quedó hasta las 7:00 esperando por una micro para volver a su casa en El Melón y se le perdió la pista. Luego vinieron días de intensa búsqueda por toda la ciudad hasta que, una semana después, la policía informó del hallazgo de su cuerpo.

Nicole fue encontrada en el Embalse Los Aromos de Limache, maniatada y con claros signos de haber sufrido torturas. Al igual que Pía Castro, una joven futbolista que fue asesinada ocho años antes en Olmué, su muerte fue provocada por fuertes golpes en la cabeza. Desde entonces, han transcurrido nueve meses y la investigación, al igual que en el caso de Pía, no arroja ningún resultado: no hay detenidos.

Para su familia y amigos es claro que la joven murió por ser lesbiana. El caso pone en evidencia una expresión aún más silenciada de violencia hacia las mujeres: por orientación sexual y expresión de género. En entrevista con El Desconcierto, la fundadora y coordinadora de la Agrupación Lésbica Rompiendo El Silencio, Érika Montecinos, analizó el caso y acusó la violencia institucional y lesbofobia que las asedia.

¿Qué realidad evidencia el caso de Nicole Saavedra? Parece evidente que fue asesinada por ser lesbiana y a 9 meses aún no hay pistas sobre lo que ocurrió.

Su caso evidencia la invisibilidad que vivimos las mujeres lésbicas y bisexuales y sobre todo en regiones, donde es súper violento, de una manera que muchas veces no se ve. Lo que cuentan en un reportaje sobre Nicole es que a ella la molestaban y perseguían por su expresión de género,  eso trae consigo el control de los cuerpos de las mujeres, sobre cómo me visto, sobre cómo quiere el patriarcado que yo sea según lo que ha definido que es ser mujer.

El caso de Nicole destapa la terrible invisibilidad que pesa sobre las mujeres lesbianas, no solo de parte de la sociedad, sino también de los movimientos sociales, como el movimiento feminista o el movimiento gay. En algunos casos, no en todos, no son muy tomadas en cuenta las denuncias o no son muy difundidas.

Partiendo por el asesinato de Mónica Briones en dictadura, la violencia sufrida por mujeres lesbianas no ha sido tema. ¿Es la invisibilización la principal forma de violencia hacia las mujeres lesbianas en Chile?

Sí. Ha sido una lucha histórica y constante el tema de la visibilidad de la comunidad lésbica, es decir, no es algo que se nos ocurrió ahora ni ayer, es desde siempre, y no solamente en Chile, en todo el mundo pasa exactamente lo mismo. Yo creo que el patriarcado ha hecho muy bien su trabajo y ha invisibilizado sobre todo la sexualidad de la mujer: el hecho de exigir autonomía sobre su cuerpo o con quien quiere disfrutar su placer, es muy castigado.

Esto obviamente habla de todos los tipos de violencia que sufrimos a diario, aunque quizás hay ciertas realidades que lo viven de otra manera. Quizás muchas lésbicas te van a decir que nunca las han discriminado y violentado y es verdad, porque puede ser que vivan en la ciudad o que vivan su lesbiandad de manera más discreta. Pero el hecho de silenciar tu orientación sexual, ocultarla y estar mintiendo, también es violento. Hay una vergüenza con los cuerpos de las mujeres lesbianas y yo creo que es porque les molesta nuestra autonomía, porque nosotras estamos desafiando al patriarcado con el hecho de decidir sobre nuestros cuerpos y no necesitar una relación heterosexual.

“Somos vulneradas en nuestros derechos, no solo queremos matrimonio o adoptar hijos”

¿Cómo se combate la lesbofobia? ¿Crees que se ha avanzado algo en ese camino?

Cada colectivo y organización tiene sus propias estrategias. Para algunas es la manifestación o la acción callejera, otras hacen música. Nosotras hacemos incidencia política y c0municacional porque nos parece sumamente importante que se visibilicen estos casos. Ya estamos cansadas de seguir contando con compañeras que se transforma casi en una leyenda después de muertas y que se cierren los casos, sin encontrar culpables o no se tome conciencia de la violencia que sufrimos las lésbicas.

Por ejemplo, en el acoso callejero. De repente las compañeras feministas solamente hablan desde las relaciones heterosexuales. Nos interesa también incidir en el proyecto de ley de violencia contra la mujer, donde gracias a la gestión nuestra y de otras personas, pudimos incluir la violencia por orientación sexual e identidad de género. Eso es un gran paso avanzado.

¿Les parece importante abordar esta discusión mencionando, por ejemplo, la violencia que también viven algunas parejas lésbicas? ¿Cómo se enfrentan a este tema?

La violencia entre parejas del mismo sexo, si bien la visibilizamos, creemos que amerita un debate y una discusión mas profunda. Hay muchas diferencias entre las mismas feministas y lesbianas por el tema de violencia entre mujeres. Hay algunas que dicen que eso no podría llamarse violencia de género, pero hay diferentes miradas. Nosotras queremos armar hace tiempo un foro donde podamos sentarnos a debatir todos los puntos de vista.

No queremos criminalizar a nuestras compañeras pero sí visibilizar estos casos y que estén en la legislación. Obvio todo es debatible, algunas dicen que eso debería estar considerado como violencia intrafamiliar, pero yo creo que no es una discusión sencilla. De todos modos, seguimos visibilizando que las relaciones de poder también se pueden dar en las parejas del mismo sexo.

¿Qué rol ha jugado la organización y activismo lésbico en Chile como una forma de visibilizarse y combatir la violencia de género?

Se ha ido transformando en una herramienta para muchas lesbianas. Yo creo que falta porque estamos en un país que fue coartado en el tema de las organizaciones, la gente en general no quiere nada con ellas, hay una mirada prejuiciosa instalada por la dictadura, esto de no meterse en política.

Yo creo que por eso ha costado que la gente pueda tomar consciencia de la importancia de organizarse y contar con la sociedad civil para denunciar. Yo creo que la comunidad lésbica no esta ajena a eso, todavía somos pocas las que estamos organizadas, a la mayoría de las lesbianas no les gusta organizarse, aunque nos apoyan. Está también esta imagen de que vamos a estar en la calle gritando que somos lesbianas, que claro que sí lo hacemos, y hay muchas que prefieren seguir viviendo una vida tranquila y piola. Hay que respetar porque esto es un proceso.

Falta mucha conciencia de que también somos vulneradas en nuestros derechos, que no solo queremos matrimonio o adoptar hijos, que el tema de la maternidad lésbica tiene otras aristas como los derechos de filiación o la salud sexual, son demandas propias que los movimientos gays no toman o no le dan el peso que tienen. Los medios visibilizan solamente al vocero gay, en muy pocos casos hablan de la vocera lésbica. Hay una lesbofobia institucionalizada.