Cada 25 de mayo, en Argentina se conmemora una importante fecha patria: la Revolución de Mayo de 1810, acontecimiento trascendental para el camino a su independencia, fechada seis años después, un 9 de julio. Ambos días son feriados inamovibles por su carácter histórico -días que se salvaron de un decreto del oficialismo por intentar desconocer otras fechas simbólicas, como el 24 de marzo-.

Desde este lado de la cordillera, rescatamos el espíritu subversivo de este día desde la música popular. No es misterio que desde la llegada de Mauricio Macri (PRO) a la Presidencia de la Nación, como representante de la derecha más conservadora y neoliberal, las cosas no han ido bien para el pueblo argentino. Medidas como los “tarifazos”, el miedo al desempleo, o la represión a los movimientos sociales, sumado a las imputaciones por apropiación ilícita más las sociedades offshore que aparecieron luego del blanqueo de capitales, ha llevado a un descontento generalizado por su gestión, donde ni el campo de la cultura se ha salvado de los zarpazos de la gestión macrista.

Desde las votaciones presidenciales, hasta sus primeras decisiones luego de su ascensión al ejecutivo, las políticas del actual gobierno no han estado exentas de polémica, donde los músicos se han convertido en verdaderos voceros de la oposición. Así, por ejemplo, Manu Quieto de La Mancha de Rolando aseguraba antes del ballotage: «Si gana Macri, nos vamos a México». Meses después, sin cumplir la premisa, declaró: «Nos quedamos acá pese al dolor de ver a todos nuestros hermanos perdiendo su trabajo, viendo cómo la gente no llega a fin de mes». Por su parte, “Mono” Fabio de Kapanga comentó sobre el triunfo del líder del PRO: «Me retiro a cuarteles de invierno, me voy a tomar un Rivotril y cuatro Clonazepam y que me despierten en cuatro años».

Otro antecedente es la actuación del inglés Morrisey el mismo día en que Macri asumía la presidencia. «Me enteré que tienen un nuevo Presidente, ¿Les gusta?», preguntó el cantante al público del Luna Park, a lo que la mayoría respondió con un rotundo “¡No!”. Y continuó: «Entiendo que no les gusta su nuevo Presidente, es que están todos cortados por el mismo molde. Es necesario un cambio de régimen. Basta de presidentes y primeros ministros. ¡Mierda, mierda, mierda!», proclamaba antes de interpretar ‘Everyday is like sunday’.

Pero el primer enfrentamiento potente entre un músico local y el gobierno data de diciembre de 2015, tras la designación de Carlos Manfroni –colaborador de la revista de ultraderecha “Cabildo”- como nuevo subsecretario de Asuntos Legislativos del Ministerio de Seguridad. Durante los años de dictadura trasandina, Manfroni escribió, entre otras barbaridades, que «la filosofía del rock conduce al deseo desesperado de la muerte e induce al suicidio, como lo demuestran las letras de las canciones de Charly García, Spinetta, y Moris. Ofrece la posibilidad de convertirse en un animal o un marica». Por lo cual, la respuesta inmediata vino del aludido García, quien escribió una dura e incendiaría carta dirigida al titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, en la cual expuso: «Yo compuse ‘Los Dinosaurios’, y luché contra la dictadura, ¿y un pelotudo está en contra de la Revolución Francesa? ¿De John Lennon? ¿Del amor? No cuenten conmigo, ignorantes. Siento que la lucha fue en vano, pero aun así, estaremos presentes en nuestras letras. Todos nosotros, como en aquellas épocas negras». Al día siguiente, Manfroni renunció al cargo.

Luego fue el turno de Fito Páez. El autor de ‘Ciudad de pobres corazones’, desde que Macri era Jefe del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires que ha expresado su total repulsión ante su figura. De fuerte filiación kirchnerista, organizó en febrero de 2016 el festival “La Plaza del Pueblo”, con férrea intención de expresar el descontento a las políticas del nuevo gobierno, y cuya convocatoria reunió a otros músicos y actores opositores. Mencionar, que varios de estos mismos artistas, días antes, habían firmado una declaración que repudiaba los dichos del Ministro de Cultura porteño Darío Lopérfido, sobre la cifra de desaparecidos durante la última dictadura argentina, exigiendo su renuncia. «En Argentina no hubo treinta mil desaparecidos», afirmaba el también Director del Teatro Colón, palabras que repercutieron internacionalmente, causando el rechazo de músicos como Joan Manuel Serrat, Chico Buarque y Silvio Rodríguez, que se sumaron a la lista de adhesiones que reclutó más de 30.000 firmas.

El enfrentamiento del mundo de la música con el gobierno no se detendría. Incluso Alejandro Farina, director del suplemento No Sé de Diario Registrado, publicó en noviembre de 2015 una premonitoria columna indicando que había llegado el tiempo para “volver a empezar”, aludiendo a que el rock argentino había perdido en las últimas décadas su carácter rebelde y que, con Macri en el poder, el estilo podía resurgir bajo su ideal insurgente. «Tal vez sea momento de volver a convertir las guitarras en fusiles, las baterías en antiaéreas, los micrófonos en granadas, y alzar nuestras voces contra el neoliberalismo, contra los imperialistas, contra la represión, contra la pobreza, contra los poderosos, contra los medios, contra la mentira, contra la injusticia», planteó.

Y quizás tuvo razón. Distintos músicos a lo largo de este tiempo han declarado en contra de Mauricio Macri y sus políticas que han llevado al vecino país a una inquietante crisis social. Y no sólo del rock. Representantes del punk, el cuarteto, el rap, la murga y hasta el reggaeton han apuntado los dardos hacia los actuales huéspedes políticos de la Casa Rosada. Con declaraciones o canciones. En específico, este 2017, con el primer año cumplido bajo la administración derechista, han ocurrido distintas manifestaciones donde los músicos se han hecho partícipes.

«Yo lo veo malísimo. Me parece pésimo. En realidad, la política siempre nos duele, a todos los argentinos y a nosotros como grupo nos molesta muchísimo. Es un poder que no representa, que no cura, que realmente no le da a la gente lo que le tiene que dar. Es un déficit de gobierno histórico en este país, es triste. La raza política es muy chota, muy berreta, muy mala», declaraba Luciano Scaglione, bajista de Attaque 77 al ser consultado por Infobae sobre el primer año de gobierno de Macri, a lo que el baterista Leonardo De Cecco agregaba: «Sobre todo ves, leés y te informás que hay un montón de despidos en diferentes fábricas, y eso también preocupa, que mucha gente se esté quedando sin trabajo».

En febrero, en un concierto gratuito de Divididos en Pinamar, el guitarrista Ricardo Mollo le dedica la canción ‘Huelga de amores’ a los pueblos originarios, víctimas constantes de la represión policial. El público, ipso facto, estalla con el grito “Macri, basura, vos sos la dictadura”.

Tampoco es sorprendente la tensión entre la aplanadora y el líder del PRO, que data ya de varios años. En 2011, por ejemplo, para la campaña del ex-presidente de Boca Juniors en Buenos Aires, se usó una imagen de un joven con la polera de Sumo, provocando el rechazo de Mollo y Diego Arnedo, miembros históricos de la banda, que en un comunicado expresaron: «A nosotros nunca nos pidieron autorización, y que de todos modos si alguien lo hubiese hecho, de ninguna manera hubiésemos autorizado el uso de la misma para tan malintencionada operación de sentido». Otro encuentro se vivió en enero, cuando Divididos recibió una invitación para tocar en la Casa Rosada, en un homenaje al rock nacional. La respuesta de Mollo fue infalible: «Mandé a decir que nos homenajearan abriendo los lugares que cerraron, porque hace cinco meses que la gente no tiene laburo”. Como anécdota, el mismo guitarrista presagiaba la figura de Macri en 1987 en un sketch del programa “Estación Musical” de Roberto Pettinato, donde el candidato Mauricio  –entonces de ficción- realiza su campaña presidencial en base a “la alegría”. ¿Coincidencia?

Por otro lado, en marzo se publicaba en varios medios escritos una declaración titulada “Unidos en defensa de la democracia y el bienestar del Pueblo Argentino”, declarando que «ante la preocupante situación de deterioro económico, institucional y social que vive nuestro país, producto de las medidas implementadas a partir de la llegada al gobierno del presidente Mauricio Macri, los abajo firmantes manifestamos la necesidad urgente de iniciar un camino de unión entre todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad para poner un freno al brutal embate al que está siendo sometido la gran mayoría del pueblo argentino». Algunas de las voces adherentes fueron los integrantes de Bersuit Vergarabat. Y el emblemático “Indio” Solari, peso pesado en cuanto influencia en la cultura argentina.

El under también ha manifestado su disidencia. “No queremos a Macri”, le dijo el trío Acorazado Potemkin al portal Notas en una entrevista, en la que además explicaron: «Tampoco nos sorprenden las medidas que está tomando. Es un momento muy difícil. Hemos tocado para gente que ha sido despedida, incluso hemos tenido nosotros problemas personales en relación a las medidas de ajuste, nos hemos quedado con muchos menos lugares para tocar. Hay que pelear todos los días, hay que salir del lugar de comodidad. Habrá que bancar la constitucionalidad para que se vaya por los votos y que tenga que recular con los ajustes, los tarifazos, los despidos. Tiene que haber una presión social constante para que eso cambie y que estas recetas que venimos escuchando desde el ’76 para acá se modifiquen en función de la gente».

Pero algunos músicos han ido más allá de las declaraciones o discursos, y han manifestado su disconformidad al gobierno argentino a través de canciones originales. Distintos estilos nutren una lista variopinta de sonidos, con artistas consagrados y emergentes, pero que tienen en común su malestar y la intención de hacer de la canción un instrumento de protesta. Verdaderos himnos modernos de resistencia, casi entendiendo la música popular como lo entendía Violeta Parra: «el poder creativo de los artistas debía estar a favor del pueblo», generando con esta premisa los cantos revolucionarios.

‘Corruptos, dueños del hambre’, La Mona Jiménez

El ídolo Carlos “Mona” Jiménez da un golpe a la cátedra y convierte al cuarteto en algo más que puro baile. Con un mensaje directo al polémico caso de los Panamá Papers, que golpeó directamente a Mauricio Macri y sus cuentas offshore en paraísos fiscales, La Mona hace la comparación con la figura de ficción Alí Babá y los 40 ladrones. Aunque sin aludir directamente al presidente argentino, dispara versos como “El tiempo pasó y todo sigue igual / Ahora están rodeados, que digan la verdad / Son los dueños del hambre y la tienen que pagar”. Curiosamente, el cordobés después se desdijo, e incluso mencionó que votó a Macri, la conexión es innegable.

‘Pará la mano’, Arbolito

Arbolito, una de las bandas importantes de la camada del 2000 del rock argentino, siempre ha captado la urgencia para entregar mensajes sociales. De hecho, su nombre se debe al texto “Arbolito, el vindicador”, del periodista Osvaldo Bayer, que reivindica las luchas de los pueblos originarios del siglo XIX. Hoy, lo hacen en nombre de todos y todas, frente a la actual situación que atraviesa Argentina luego del cambio de gobierno. Sus composiciones siguen con un alto contenido político y social, con frases contundentes de lo que pasa en el país trasandino: “Ayer me enteré por el diario / Que es un plan necesario / Dejarme sin morfar / Que hay que cambiar / Que llegó la alegría / Y un señor policía, me lo quiere explicar”, dicen en ‘Pará la mano’, el primer tema que dieron a conocer el 2016. Luego vendría ‘Engaño’, también dedicada a Macri.

‘Quiero volver a estar mal’, Ignacio Copani

Desde la canción de autor, Ignacio Copani le vuelve a componer a Macri (ya lo había hecho en 2014 con ‘El niño Mauricio’), con una canción que critica duramente los primeros 100 días de su gobierno. En ‘Quiero volver a estar mal, “El Juglar” de San Martín cuestiona los tarifazos, el conflicto de los fondos buitres y los despidos masivos. “Quiero volver a estar mal / Quiero volver al relato / Quiero mirar un canal que me pueda informar por lo menos un rato / Quiero ese mundo irreal / De pensadores y artistas / Y no esta felicidad de matones, mediocres, burros y fascistas”, dice parte de la letra.

‘No quiero globos’, Doble D

«Mis canciones son para Magnetto, porque Macri es una anécdota», dijo Daniel Devita en una entrevista, refiriéndose al director ejecutivo del diario El Clarín. Pero en ‘No quiero globos’ –haciendo alusión a la estética de campaña del PRO-, parecen no haber muchas dobles lecturas. La canción, con afiladas críticas contra el macrismo, también reparte críticas a la dirigencia, a los medios y a parte de la sociedad argentina, entre rimas que el emcí va lanzando como granadas: “Y ya no trago el cago de los diarios / La receta del ajuste y el fondo monetario / La opresión del proletario, la desidia del otario / Y el desmantelamiento de cualquier nuevo empresario”.

‘Te pintaron los globitos amarillos’, Jaime Bo & El Sushi Plan

“Enfrentando el ajuste, baby / Con estilo”, es la primera frase que dice Jaime Bo en esta canción, que también alude a la campaña presidencial del 2015. Su base musical es infalible, lo que vendrá es un ritmo bailable, sacado de la escuela portorriqueña, tan popular como resistida. Pero este enigmático cantante le da a la canción un impactante tono social. ¿Puede el reaggaetón hablar de la política? Sí, y eso hace el argentino que en nombre de las bases, proclama, también va cantando “Te compraron con los medios en el aire / Te dijeron vamos juntos y agarraste / Te pintaron los globitos amarillos / Estás viviendo lo que tú mismo votaste”. Lejos de las copias obligadas vendidas, el músico urbano se ha dedicado a sacar varias canciones contra Macri, casi inventando el subestilo del “reggaetón protesta”.

‘Canción del gorilón’, Esa Te La Debo

“Murga virtual y clandestina que entiende sus limitaciones para comprender al gran estadista argentino”, es la descripción que Esa te la Debo tiene en su Facebook. La murga que toma su nombre de la nefasta respuesta del Jefe de Estado ante la pregunta por el caso de una auxiliar docente de una escuela de Mar del Plata, que murió poco después de enterarse que le habían descontado $6.000 de su salario a causa de los paros. ”Te lo debo porque no estoy en tema”, dijo el Presidente. ‘Canción del gorilón’ (expresión para denominar a alguien con posturas antipopulares) fue la primera de una serie de murgas –hoy ya más de 20- que el conjunto le ha dedicado al gobierno macrista. “En campaña te prometía / Cuidar tu empleo y tu salario / Muchos globitos, mucha alegría / Era la revolución del amor / A los dos días juez por decreto / A las mineras fuera retención / Para los pobres un tarifazo, sí / Y sin laburo te quedaste vos”.

‘Qué Miedo’, Las Manos de Filippi

Los históricos Las Manos de Filippi no podían estar ausentes. Con más de veinte años en pie de lucha denunciando los vicios del sistema a través de la música, el 2016 le dedicaron todo un disco al Presidente argentino. Transformaron su apellido en una sigla elocuente, M.A.C.R.I.: Mente Anti Capitalista Revolucionaria Internacional, y llamaron así a este trabajo que se irá revelando por capítulos, donde su punk/ska explosivo capta y materializa la urgencia por caracterizar la actualidad política. “Va marchando Macri hacia el ajuste con los ratis / Devaluación / Desocupados / Son los títeres del mercado”, disparan en este primer capítulo llamado “La Transición”.


Periodista, diplomado en estudios de música popular