El sacerdote jesuita José Aldunate no necesita de presentaciones. Su trabajo en dictadura lo convirtió en un ícono de la defensa de los derechos humanos y hoy cumple un siglo de vida.

Aldunate recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos durante el año pasado, en reconocimiento a su labor solidaria y a su compromiso con la denuncia de la detención ilegal, la tortura y la desaparición de personas. El religioso nació en Santiago, en 1917, integrándose a la congregación Compañía de Jesús en 1935.

Además de su labor solidaria, ha tenido una importante formación intelectual como líder de opinión, dirigiendo la Revista Mensaje y publicando una serie de libros y columnas en medios de comunicación. Además de participar del proyecto Acción Sindical Chilena (Asich), junto a otros sacerdotes como Mariano Puga y Rafael Maroto, impulsó la creación del Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo para alzar la voz contra los abusos de la dictadura. 

“La tortura sigue practicándose en Chile (…) Yo creo que nuestro efecto ha sido más bien la conciencia sobre la tortura. Creo que hay más conciencia, hay más reconocimiento del hecho y más repudio también, un repudio más universal. Eso es lo que pretendemos”, sentenció entonces Aldunate.

“Pepe Aldunate”, como lo recuerdan con cariño, se mostró toda su vida cercano al sindicalismo y también fue uno de los primeros religiosos en declararse a favor del matrimonio igualitario y el aborto. Por sus valientes emplazamiento y por su férrea lucha en dictadura, el pueblo lo apuntó con agradecimiento como uno de sus “curas obreros”, uno que hoy completó un siglo de vida.