Ayer se empezó a discutir en la sala del Senado el proyecto de Ley de Identidad de Género en particular, pero se alcanzó a aprobar solo su primer artículo, postergando el resto de la discusión para hoy.

Sin embargo, bastó con esa mera discusión para ver las posiciones de los senadores en cuanto al proyecto. Una de las posturas contrarias más evidentes fue la de la presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, quien partió diciendo: “Este proyecto lo que busca es consagrar el derecho que tiene un individuo de vivir de acuerdo a su identidad de género, aun cuando esta presenta una incongruencia respecto de su sexo biológico”.

“Esta propuesta parece desconocer un dato objetivo, que es el sexo biológico de las personas. Esto implica una carga genética, órganos sexuales, diferencias hormonales. Bajo esta ley se tiende a considerar la corporalidad humana como algo accidental, como un mero instrumento de la expresión de la conciencia personal”, agregó la senadora.

La presidenta de la UDI no terminó ahí, puntualizando que “De la sexualidad se desprenden relaciones básicas que fundan la familia y la sociedad. Se desprenden la maternidad y la paternidad, el vínculo conyugal, elementos que pueden ser difícilmente desconocidos”.

Ante esto, planteó una serie de preguntar: “¿Qué sucede si una persona casada modifica su sexo registral sin avisarle a su cónyuge? ¿Qué sucede si una mujer da luz a un hijo y luego hace un cambio de sexo registral? Y si los hijos antes tenían un padre y una madre y ahora tendrán dos padres o dos madres, ¿quién se hará cargo de estas relaciones de filiación?”

“Este proyecto es una imposición donde todo se relativiza, donde la realidad se tergiversa completamente, donde las cosas objetivas como es la corporalidad de la persona pasan a ser subjetivas, generando nuevos y mayores problemas”, finalizó la parlamentaria.