Fue tras un historial de allanamientos, cárceles y huelgas de hambre que Luis Marileo Cariqueo murió baleado el sábado junto a Patricio González a manos del ex sargento de Carabineros Ignacio Gallegos Pereira.

Los escopetazos se produjeron luego de que ambos weichafe ingresaran al fundo El Encino, perteneciente a Gallegos, para robar unos caballos de polo. La comunidad José Guiñón ha denunciado que el hecho no se produjo en legítima defensa y vecinos pidieron investigar los hechos.

Si bien el domingo cerca de 100 personas acompañaron a las familias de las víctimas en su funeral, hubo otras personas que se manifestaron contentas con el asesinato de Marileo.

Es el caso de Carmen Roa, viuda del parcelero Héctor Galllardo Aillapán, baleado en 2012. En diciembre de 2013 -y tras entregarse a la PDI de forma voluntaria, negando su participación en los hechos-, Marileo fue sentenciado a cumplir 10 años y un día de prisión por este caso. Ante esto, el comunero mapuche dio inicio a huelgas de hambre. Luego se le concedió el beneficio de libertad condicional por la Comisión Regional de Libertad Condicional de La Araucanía.

Es con estos antecedentes que Roa, al enterarse del asesinato de Marileo, dijo: “Lo primero que se me viene a la mente es que es justicia divina. Ya que la justicia terrenal no se ha cumplido, lo único que me quedaba como cristiana era la justicia divina. Mi opinión contra la gente del pueblo mapuche nunca ha cambiado. Yo no soy racista, pero sí tengo claro que hay un grupo que se está manifestando de forma incorrecta”.

“Yo siempre dije que él no tenía posibilidad de reinserción en la sociedad”, dijo también Roa al Diario Austral, y luego agregó: “Él no es un mártir, es un asesino que nuevamente iba a matar a alguien”.