A principios de mayo, después de intensas semanas de recolección de firmas, el Frente Amplio (FA) confirmó su participación en las primarias presidenciales y parlamentarias que se desarrollarán este domingo 2 de julio.

El camino no ha sido fácil para la periodista Beatriz Sánchez -gran favorita para este domingo- ni para el sociólogo Alberto Mayol. La prensa criticó su falta de diferencias en los debates, las que se fueron acrecentando a medida que avanzaba el trajín de la campaña electoral.

Terminada ya la franja electoral y la campaña legal, el incipiente conglomerado deberá batallar contra la participación del día domingo, mismo día en que Chile juega la final de la Copa Confederaciones contra Alemania.

Una de las figuras de mayor proyección del bloque, el alcalde de Valparaíso Jorge Sharp, entrega su visión de lo que ha sido este inédito proceso. Advierte ante el electoralismo y que el Frente Amplio tiene que entender que sus objetivos van más allá de los resultados de noviembre.

Beatriz Sánchez y Alberto Mayol / Agencia Uno

– ¿Qué análisis haces de la campaña de primarias del Frente Amplio?
– Estas semanas de campaña han sido tremenda oportunidad para que el Frente Amplio pueda llegar donde antes no había legado, de poder entregar el mensaje de cambio democrático y esperanza a muchos compatriotas. El balance es positivo, también considerando la perfomance de Chile Vamos en estas primarias, donde ha tendido más bien a mirarse a sí mismo que mirar al país, y considerando también la irrelevancia por estos días de la Nueva Mayoría.

– ¿Y qué es lo que ha faltado?
– Más que haya faltado, lo que hay que empezar a pensar es cómo será el segundo tiempo, que vamos a empezar a jugar el 3 de julio, después de los resultados. Independiente de quien gane, espero que el FA salga fortalecido con un mensaje común, unitario y nos metamos de cabeza para este segundo momento que serán las elecciones de noviembre. En ese sentido, debemos asumir que hoy día existe, a partir de la descomposición del campo de la centro izquierda chilena, que se ha producido por causas intrínsecas propias de este campo político, una oportunidad histórica de cambiar las dinámicas de la política chilena, de poder modificar las relaciones de fuerzas y generar las condiciones para impulsar un programa de cambio democrático en el país.

– ¿Qué destacas de cada candidato?
– Que ambas candidaturas comparten un horizonte común, se han planteado en algunos debates como un problema que ambos piensen parecido en algunas cosas, y eso es porque en el FA compartimos una visión común sobre el desarrollo del país y eso es algo a destacar. Ambos tienen énfasis distintos, en caso de Beatriz su liderazgo expresa el de poder representar un proyecto colectivo, por su trayectoria, su capital, por cómo ella se ha construido como personaje público por fuera de la actividad política tradicional, nos permite llegar más lejos de lo que hemos imaginado, y me parece que ella es la candidata que tiene las mayores condiciones para poder representar al FA. Ahora, Alberto ha hecho una muy buena campaña, ha planteado con mucha claridad con muchos temas y yo espero que él siga jugando un rol dentro de lo que estamos construyendo.

– Aún así, en los últimos debates se vieron más claras las diferencias y las críticas de un comando hacia el otro. A Beatriz Sánchez le recriminaban la falta de definición programática y a Alberto Mayol el individualismo en torno a su figura. ¿Cómo ves esas situaciones?
– No, no creo que haya indefinición en caso de Beatriz ni un individualismo exacerbado en caso de Alberto. En el primer caso, Beatriz ha asumido como bandera de lucha el programa de los sectores sociales organizados, de las fuerzas políticas que la apoyamos y en caso de Alberto es apoyado por distintas fuerzas políticas que también representan una perspectiva. Lo importante es no perder de vista la oportunidad histórica que tenemos por delante de reordenar el escenario político de manera sustantiva. El desafío del Frente Amplio es pasar de ser una fuerza de impugnación a una de constitución, de carácter constituyente, que tenga la capacidad de impulsar un modelo de desarrollo en el país, una forma de sociedad, una manera de entender la democracia, la economía, los derechos, el bienestar distinta a los partidos tradicionales y lo que ha predominado en los últimos 27 años y a ese desafío está convocado todo el Frente Amplio con sus preferencias, perspectivas, énfasis, y también muchos que hoy están fuera del FA y también sueñan con construir nuevas alternativas. Ahí no nos podemos perder, hay mucha gente que no es parte del FA que también comparte los mismos ideales que nosotros.

“Alberto ha hecho una muy buena campaña”, dice Sharp

– ¿Y cómo lograr constituirse en esa fuerza y al mismo tiempo mantener la unidad de un bloque que tiene sus propias diferencias?
– Creo que el 2 de julio vamos a tener una muy buena participación en las primarias, hay un proceso de maduración que se ha ido desarrollando en los últimos meses de manera acelerada. Desde el triunfo nuestro en Valparaíso, la dinámica política ha ido cambiando, y se ha puesto por delante no lo que nos separa, sino aquello que nos une. El FA ha demostrado con creces que es capaz de avanzar de manera empecinada, contra viento y marea en el nuevo Chile que queremos construir. Insisto, en esta segunda parte que viene, tenemos que considerarla como oportunidad de construir en los territorios, fortalecer el protagonismo de las ciudades, el protagonismo de los pueblos, potenciar el hecho de que junto a nosotros se expresan los anhelos y sueños de cientos de organizaciones sociales que interpretan a la gente. El FA, más que entrar en discusiones intestinas, que sería caer en un error, tiene que superar el signo elitista de la política actual y proyectar una fuerza política de carácter constituyente en Chile. No nos podemos perder en ese desafío.

Elitización y electoralización

– ¿Cómo no caer en ese elitismo, considerando la misma composición del Frente Amplio? Tu mismo advertías hace unos meses que suelen caer muchas veces en las mismas prácticas que quieren eliminar.
– El FA es una fuerza en constitución, queda todavía mucha agua bajo el puente que discurrir, creo que estamos siempre a poco de replicar de las prácticas que señalamos querer superar. Siempre es complicado y más en una contienda electoral, pero no podemos perder de vista que este esfuerzo que estamos impulsando tiene que ver más allá de esta elección, más allá del 2 de julio e incluso más allá del resultado de noviembre. Tiene que ver con aprovechar la oportunidad histórica que supone el escenario actual, con un campo de la centro izquierda en proceso de descomposición, una derecha incapaz de proponerle al país un proyecto de futuro, con organizaciones y movimientos sociales que siguen pugnando por un país distinto. Entonces, tenemos una oportunidad histórica y no hay que caer en el electoralismo, no hay que reducir todo lo que hagamos a esta contienda electoral. No se acaba la política, va a seguir en 2018. Creo también importante que el FA tiene que ser capaz de no elitizarse, no autoencerrarse, el FA tiene que parecerse lo más posible a la sociedad chilena, que es diversa, contradictoria, y ahí el esfuerzo es construir un FA de abajo hacia arriba, desde los territorios, las luchas locales, esa es la única forma de combatir el riesgo de la elitización.

– La crítica de que hizo Bachelet de ser los ‘hijos de’ no pasó desapercibida a la interna…
– Yo sé que a varios les dolió esa crítica, pero creo que enojarse con Bachelet y reclamar su falta de precisión no es el camino. Eso se enfrenta con una práctica política distinta dentro del FA, tenemos que evitar ese riesgo de elitización, de que sean los políticos profesionales o los técnicos los que definan los programas. El programa del FA tiene que estar lleno. He planteado que el candidato que gane la primaria, que yo estoy seguro que será Beatriz, asuma de manera incondicional los programas cambio de los movimientos sociales organizados. El FA tiene que asumir, sin esperar nada a cambio, el programa histórico del movimiento estudiantil, el del Colegio de Profesores, de los movimientos medioambientalistas, del movimiento feminista, de la coordinadora No + AFP, sin esperar los votos, llenar el programa. Los técnicos después verán cómo se traduce en cifras, en una estrategia, pero asumir eso como centralidad política. Ahí hay dos temas: el riesgo de la electoralización y el de la elitización, de convertir al Frente Amplio en un embudo. Tiene que ser el reflejo de la sociedad, que es amplia y diversa.

– Hablas de evitar el riesgo de los técnicos, pero la candidatura de Beatriz Sánchez tiene a dos economistas con a la cabeza y la Hoja de Ruta tiene más énfasis en estudios que en las luchas sociales que mencionas. Ella misma rechazó una de las principales demandas del movimiento estudiantil, como es la condonación de la deuda del CAE. Además se le criticó la vaguedad con que definió la plurinacionalidad. ¿Le falta a Beatriz Sánchez involucrarse en esas luchas sociales?
– En su candidatura ha existido un equilibrio entre la participación protagónica en la construcción del programa de la gente, la sociedad y la participación de los técnicos. Hay que recordar que el programa de Beatriz se construyó en un proceso participativo abierto, donde participaron dirigentes sociales, las fuerzas políticas que la apoyamos. Y Beatriz ha asumido muchas de las demandas históricas de los movimientos sociales, su programa está lleno de colores, lleno de vida, lleno de futuro. Y ha habido participación de técnicos, que juegan un rol importante. El Frente Amplio, no en particular Beatriz, sino también la orientación que expresa Alberto, tienen que ser más claros en esa dirección. Tenemos que ir más allá en estos puntos. La técnica tiene que estar al servicio de la definición ciudadana, nunca al revés. Y creo que en esa línea todo el proceso de Beatriz lo resguarda.

– ¿No se aplica esta estrategia a propósito de la crítica a la gobernabilidad que han instalado desde la Nueva Mayoría y Chile Vamos respecto a ustedes?
– Desde la política tradicional se ha instalado la idea de que habría que tener una suerte de condiciones especiales para gobernar un país y se impugna al FA por carecer de esta aura, de esta condición, por inexperiencia y falta de trayectoria tecnocrática. Es bien particular, porque la gobernabilidad es una cuestión política. Es una decisión política gobernar como si fuese un negocio más que impulsar un proyecto, es una decisión política el tranzar, más que escuchar a las mayorías y construir con ellas un proyecto país, es una decisión política administrar el modelo de la dictadura, independiente de los avances. Creo que si alcanzar el gobierno tiene un sentido para el Frente Amplio, es gobernar con las mayorías. Abrir cauces de participación real para millones de excluidos, a los que no se les escucha. No nos podemos perder en en ese punto, en ningún momento.

“Quien gane la primaria tiene que asumir de manera incondicional los programas cambio de los movimientos sociales”.