El lonko mapuche Facundo Jones Huala, líder de la comunidad Cushamen, en el noroeste de Chubut (Argentina), fue detenido en los últimos días de junio en Bariloche. Su arresto obedeció a una supuesta orden de extradición desde Chile, que busca juzgarlo por terrorismo, aunque esta fue desestimada por la justicia en septiembre pasado.

El líder de la resistencia ancestral mapuche es acusado, además, de tenencia de armas de fuego, incendio y violación de la Ley de Extranjería, por entrar a Chile de manera supuestamente clandestina.

En los próximos 30 días, el comunero permanecerá detenido mientras se decide si se vuelve a analizar el pedido de extradición planteado por Chile. Jones Huala asegura que su detención se concretó a pocas horas de una reunión sostenida por la presidenta Michelle Bachelet y el presidente de Argentina, Mauricio Macri.

“Mi detención la acordaron Macri y Bachelet”, sostuvo Facundo, en entrevista con Anfibia. “Ellos me querían preso”, agrega, reconociendo ser apuntado por haberle declarado la guerra a dos Estados, cuando en realidad ellos se enfrentan “contra nosotros porque son dos Estados capitalistas que nos oprimen, junto a los terratenientes y las empresas transnacionales”.

Desde la cárcel, el lonko recuerda que “fuimos un pueblo a punto de morir; nuestra generación es la última esperanza” y que “debemos impedir que destruyan nuestro territorio, peleamos contra la contaminación de las mineras, las petroleras, que  destruyen los espacios sagrados”.

Jones Huala asegura que las condiciones actuales del conflicto entre los Estados argentino y chileno frente al pueblo mapuche llevan a la radicalización: “Hemos agotado todas las vías pacíficas, legales e institucionales. Están agotadas. Si no resistimos, nos morimos”.

La autoridad ancestral del pueblo mapuche había iniciado una huelga de hambre en su celda, pero la levantó tras conseguir que se respete sus costumbres, el acceso al lawen (medicina mapuche) y a sus rituales.

“Nos vamos con nuestros antepasados si morimos luchando, es algo honorable morir combatiendo como un weichafe”, cierra el lonko. Mientras, las organizaciones, comunidades y pueblo mapuche organizado se mantiene en movilización constante para exigir que sea liberado.