La oposición afirmó que más de 1,5 millones de personas acudieron al barrio de Maltepe, en Estambul, en apoyo a la manifestación. Unos 15.000 policías fueron desplegados en el lugar, informó CNN Turk en base a información de las autoridades.

“Caminamos por una Justicia que no existe”, dijo Kilicdaroglu ante la multitud. “Caminamos por todos los funcionarios despedidos injustamente por decreto… caminamos porque estamos en contra de un régimen de un solo hombre”, agregó en referencia al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Los asistentes respondieron al canto de “derechos, ley y Justicia”, el principal eslogan de la marcha.

Kilicdaroglu, líder de la formación de centro izquierda Partido Republicano del Pueblo (CHP), comenzó en Ankara su “marcha por la Justicia” hacia Estambul el pasado 15 de junio, una caminata que ha ido sumando apoyos a lo largo de los días y que el sábado llegó a la ciudad del noreste del Turquía respaldada por varios miles de personas.

La protesta va dirigida contra Erdogan y su gobierno islámico conservador. El detonante de la marcha fue la condena del diputado de CHP Enis Berberoglu a 25 años de prisión por revelación de secretos.

En conversación con dpa la semana pasada, Kilicdaroglu criticó que en el marco del estado de excepción declarado tras el fallido golpe de Estado en Turquía de hace un año, en el país impera un “clima de miedo”.

El Gobierno turco responsabiliza al clérigo Fethulla Gülen, residente en Estados Unidos, de la intentona golpista. Desde entonces ha sido implacable con los presuntos seguidores de este clérigo, que en el pasado fue aliado de Erdogan.

En su discurso de hoy, Kilicdaroglu pidió que los académicos y funcionarios desplazados por sus presuntos vínculos con Gülen puedan regresar a sus empleos.

También demandó la liberación de los periodistas encarcelados y llamó “ilegítimo” al reciente referéndum para ampliar los poderes presidenciales.

Decenas de miles de personas fueron detenidas tras la imposición del estado de excepción, numerosos medios de comunicación han sido cerrados y más de 100.000 funcionarios han sido despedidos o suspendidos.

En el referéndum celebrado en abril, los turcos votaron a favor por escaso margen de un cambio en la Constitución que permitirá al presidente contar con más poder. La oposición acusa al Gobierno de fraude.

Kilicdaroglu dijo que la condena a Berberoglu “fue la gota que colmó el vaso”. La situación es intolerable, dijo. “Tenemos que protestar y dar voz a las exigencias de todas las partes de la sociedad”, agregó.

Tanto el primer ministro turco Binali Yildirim como el presidente Erdogan acusaron a Kilicdaroglu y a sus seguidores de estar cooperando con organizaciones terrororistas. El líder del CHP aseguró en varias ocasiones que no se va a dejar provocar