La llegada del bus transfóbico que en las últimas horas ha recorrido el centro de Santiago ha dejado como imagen para la posteridad los enfrentamientos entre partidarios y detractores de la campaña internacional impulsada por la organización religiosa Hazte Oír y a cargo de CitizenGo, Padres Objetores de Chile y el Observatorio Legislativo Cristiano.

Con un discurso de rechazo a la “ideología de género” –concepto con el que se refieren a la construcción cultural y no biológica del género–, el polémico vehículo exhibe lemas como “#ConMisHijosNoSeMetan”, “- Estado, + Familia” o “Nicolás tiene derecho a un papá y a una mamá”, haciendo clara referencia al cuento infantil lanzado por el Movilh “Nicolás tiene dos papas”  para visibilizar a las familias homoparentales.

“La intención de llevar el bus a Chile ha sido petición de asociaciones y colectivos de padres y madres chilenos, que estaban preocupados por la introducción obligatoria, por ley, de un determinado modelo de educación afectivo-sexual en las escuelas, dirigido a los niños”, señaló desde España Teresa García, vocera de la organización española “Hazte Oír”, que facilitó el bus que previamente ha recorrido Barcelona y Madrid, además de otras ciudades de Estados Unidos y Latinoamérica.

Ante las acusaciones de incitar al odio, las organizaciones promotoras apelaron a la libertad de expresión para defender el desembarque del bus naranja a la capital chilena que, además de encender un controvertido debate entre adherentes y opositores, se ha tomado la agenda mediática.

Sobre las repercusiones que esta campaña tiene en la ciudadanía, la condescendencia del Gobierno ante su mensaje y los efectos que ella puede tener en los proyectos que hoy se tramitan en sede parlamentaria, El Desconcierto conversó con dos de las voces del principal colectivo afectado: Constanza Valdés, primera vocera trans de una coalición política (Frente Amplio), y Evelyn Silva, madre de una niña trans e impulsora de la Fundación Selenna –que apoya a niños y niñas en su tránsito.

/ Agencia Uno

Tibia reacción del gobierno

“La llegada de este bus es lamentable”. Constanza Valdés criticó duramente que el Gobierno haya permitido la entrada del vehículo “justo en un momento en el que la sociedad ha avanzado harto en materia LGTBI y cuando el proyecto de ley de Identidad de Género se encuentra en la Cámara de Diputados”.

Para Evelyn Silva, en cambio, “el bus abre un debate necesario, se está comentando entre la gente y ya se está hablando de la temática”, aunque reconoce que “no era la forma” porque “lamentablemente se incita al odio, a la violencia, y se retrocede en muchos pasos que nosotros hemos alcanzado después de harto esfuerzo”.

Ambas coinciden en criticar la tibia reacción del gobierno, que si bien no se mostró a favor de la iniciativa, de todas formas la autorizó: “Le dieron permiso aún sabiendo el mensaje que traían y el odio que puede generar”, espetó Valdés.

Acá se está atacando a niños y niñas que viven entre nosotros, que conviven entre nosotros, y que no tienen cómo defenderse“, afirmó Silva. La activista entiende que legalmente el gobierno no pueda prohibir el ingreso al bus amparado en la libertad de expresión, pero que le parece un “doble discurso” ya que no fueron enérgicos en manifestar su rechazo.

Para la ex vocera del Frente Amplio, apelar a la libertad de expresión no implica poder decir lo que cada uno quiera: “Siempre hay un límite y en este caso es la incitación al odio”, aseguró.

Efectos del bus de la transfobia

Tanto Valdés como Silva consideraron que el bus irrumpe en un momento de avances en lo que a materia de identidad de género se refiere, tanto en materia legislativa como en relación a la mirada de la ciudadanía, por ejemplo con la circular que emitió la Superintendencia de Educación sobre los derechos de los niñas y niños trans en los colegios.

“Yo creo que este fue el peor minuto legislativo. Tengo entendido que estaban intentando ingresar nuevamente a los niños –vía indicaciones en el proyecto–, pero con esto estoy clara que no se va a votar un proyecto de ley a favor de los niños”, afirma Silva, refiriéndose al proyecto que fue despachado en junio pasado y que excluye a los menores de 18 para cambiar su sexo registral.

Además, la precursora de la Fundación Selenna sostuvo que “hablar de la “ideología de género” –que no existe por lo demás– trae mucha desinformación a aquellas personas que estaban “con un pie adentro y otro afuera'”, aludiendo a la población que recién está conociendo las temáticas vinculadas a esta comunidad.

Por su parte, Constanza Valdés señaló que “los avances que se están generando no alteran el deber preferente de educar a los hijos que tienen los padres”, aunque recordó que “los hijos no son propiedad de los padres, pese a que ésta concepción se ha tenido durante mucho tiempo en Chile. Según ella, se trata de acciones que pretenden “proteger la no discriminación y la igualdad”.

Finalmente, Silva señaló que este tipo de discursos de rechazo a la comunidad trans “tienen que ver con la ignorancia de no saber lo distinto, y de cómo enfrentarlo”. “Los papás se ven enfrentados a sus propios miedos, sus propias angustias y vivencias”, finaliza