En medio de la crisis que vive Venezuela, donde ha tomado protagonismo la escasez de alimentos y el actuar de los empresarios al respecto, se reveló una arista que involucraría a Chile en la crisis, ya que una serie de empresas nacionales estaría vinculada con ventas de alimentos a Venezuela en eventuales sobreprecios -que superarían en siete veces a los estandarizados por el Fondo Monetario Internacional-.

Así lo reveló un reportaje del medio de investigación venezolano Armando Info, titulado “Mauricio Libi, el poder de la avena en revolución”, publicado la semana pasada. Si bien el artículo hace referencia al magnate del negocio de la avena en ese país y las irregularidades de algunos de sus negocios, muestra una serie de vínculos que tiene con Chile.

Uno de ellos es a través del suegro de Libi, Serafín García -conocido como “El rey de las manzanas”-, quien tiene un proceso en Chile por presunta evasión tributaria de 80 millones de dólares en exportaciones a Venezuela entre los años 2007 y 2009. En primera instancia, a pesar de que se acreditó el delito, el Octavo Juzgado de Garantía resolvió no dar la prisión preventiva a los involucrados. La Fiscalía apeló a la resolución, pero fue confirmada por la Corte de Apelaciones.

El otro vínculo de Libi con Chile es a través de algunos de sus colegas, como el empresario Ronney Belisario, quien colaboró con su grupo empresarial cuando estaba a cargo de su padre.

Belisario cuenta con una serie de empresas en Chile, donde la más vistosa es Comercializadora Jowensur SpA, la cual tiene un capital de $373 millones.

Sin embargo, son tres las empresas que según el reportaje están vinculadas a la venta de alimentos a Venezuela con eventuales sobreprecios: Alimentos Conosur Limitada -antes Alimentos Conosur S.A.-, Comercializadora Del Mar Comar Limitada -donde también participa otro socio de Libi, Alessandro D’Auria- y Comercializadora Chimex -donde Belisario es contacto, ya que los socios son Cristian Buljevic Tomicic y Johan Chávez Gruber-.

Según la investigación, Conosur habría vendido, entre 2012 y 2013 a un costo de 41 dólares por kilogramo, alrededor de siete veces más que el precio estándar establecido por el Fondo Monetario Internacional. Lo propio habría ocurrido con Comar en 2010, 2011 y 2012 y con Chimex en 2009.

Por su parte, empresas de Mauricio Libi en Venezuela registraron importaciones a estas empresas que, según revisó Armando Info en Import Genius, presentarían eventuales sobreprecios. Sin embargo, el empresario negó estas acusaciones diciendo: “Ningún agente del ministerio iba a ser tan bobo como para otorgarte un precio de un producto por arriba del precio de mercado en ese momento (…) Si yo importé un pescado a cinco dólares, le puedo decir que el resto de los competidores importaron a 5,10 o 5,20 dólares, pero nunca yo a cinco y ellos a dos”.

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