A pocos meses del cambio presidencial en Ecuador, una crisis política sacude al partido de gobierno y abre un escenario de incertidumbre dentro del oficialismo.

Este jueves el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, derogó las funciones al vicepresidente, Jorge Glas, evidenciando el evidente deterioro de las relaciones entre los miembros del partido Alianza País. Así, la Revolución Ciudadana queda puesta en jaque por la distancia explícita entre sus líderes y fundadores, incluido el ex presidente Rafael Correa.

“Deróguese el decreto ejecutivo número 9 suscrito el 24 de mayo de 2017 (..), retirándose así todas las funciones asignadas al vicepresidente de la República”, señala el documento que retira a Glas sus atribuciones así como del Comité Ejecutivo del Consejo Consultivo Productivo y Tributario.

Los hechos ocurren luego de que el vicepresidente cuestionara las cifras económicas de la actual administración y el diálogo que ha mantenido el mandatario ecuatoriano con sectores de la oposición. Ante esto, y según consigna La Tercera, Moreno señaló que “la lealtad absoluta al pueblo ecuatoriano que respaldó el proyecto político de la Revolución Ciudadana se expresa en la exigencia máxima de una relación diáfana entre los gobernantes y sus mandantes, lo que implica la transferencia de información veraz sobre los grandes temas de interés nacional”.

Según Moreno, Glas no ha entendido “debidamente” que tanto la lealtad como el compromiso asumido por el proyecto político de la Revolución Ciudadana “implican servir a la patria en unidad de esfuerzos”.

Además, el decreto se estableció por la presunta implicancia que Glas tendría en el caso de corrupción Odebrecht.

“Sigo siendo el vicepresidente”

Glas no se dio por aludido. “Indistintamente de que me hayan retirado funciones oficiales, sigo siendo el vicepresidente de todos los ecuatorianos. Seguiré trabajando junto a los pobres de mi patria”, dijo en una rueda de prensa.

“Con o sin funciones específicas (…) seguiré trabajando con la misma fuerza y con el mismo entusiasmo que lo he hecho toda mi vida por mi patria”, señaló. Glas afirmó que la suspensión en sus funciones se debe a que “sabían que no podían contar” con él para acabar con leyes dictadas en el Administración de Correa, como por ejemplo la ley de plusvalía contra la especulación de la tierra.

Pese a que los rumores políticos en el país ya aseguraban en su momento que el favorito de Correa para su sucesión era Glas, el ex mandatario se habría inclinado finalmente por Moreno debido a que según las encuestas preelectorales contaba con un mayor índice de popularidad.

El factor Odebrecht

La trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht que apuntó también al país suramericano fue otro de los principales detonantes de la crisis y las crítica a Correa.

“Qué lástima que desde ciertos funcionarios del Ejecutivo, autoridades de control y hasta jueces, se esté siguiendo el discurso de la oposición, a la cual le importa un bledo la lucha anticorrupción, tan solo buscan ‘trofeos políticos’, que, si no hay, habrá que inventarlos. El frente externo no me preocupa, sí el interno, donde, por torpeza o deslealtad, se habla de marcar ‘distancia’ con mi gobierno”, dijo Correa el pasado mes de junio.

La respuesta del mandatario fue sutil y sarcástica. Escribió en su perfil la definición del síndrome de abstinencia: “Reacción provocada por la reducción o suspensión brusca de una sustancia de la que se tiene dependencia’ como el azúcar, el alcohol, las drogas… o el poder”.

Otras declaraciones de Moreno indicando que en materia económica no le habían dejado “la mesa servida” y criticando el nivel de endeudamiento de su antecesor contribuyeron a distanciarlo aún más del ex presidente.