Fueron semanas de rumores, hasta que finalmente se concretó. Neymar dejó atrás el Barcelona y concretó uno de los fichajes más abultados de la historia del mercado deportivo, llegando al PSG por un total de $222 millones de euros.

Pero eso no es todo. El jugador brasileño, que calificó su decisión como “una de las más difíciles de su vida” llegará al equipo parisino con un sueldo de 30 millones de euros netos, es decir, 23 mil millones de pesos anuales. Una cifra que lo posiciona de inmediato como uno de los futbolistas mejor pagados del mundo.

“Nunca me he movido por dinero. Si piensan que me muevo por dinero no me conocen. No me importa, si no estaría en otro sitio. Mi motivación es la felicidad mía y la de mi familia”, declaró el jugador en su primera conferencia de prensa.

Su presente millonario contrasta con otra de las llamativas incorporaciones de la temporada en el cuadro femenino del PSG: la arquera chilena Christiane Endler, quien se transformó en el primer fichaje pagado de la liga hispana. Su transferencia al equipo galo costó cerca de 30 mil euros (aproximadamente 22 millones de pesos), que fueron directamente a las arcas de su antiguo club, el Valencia, donde se le brindó recientemente el Premio Zamora.

La chilena vivirá su tercera experiencia en un equipo europeo, luego de sus pasos por Chelsea, en 2014, y Valencia. Sin embargo, hace unas semanas fue la propia Endler quien descartó que esta operación garantice su futuro económico, en entrevista con revista Qué Pasa.

“Muchos asumen que voy a asegurar mi futuro con esto, pero no. Estoy muy lejos de lo que gana un hombre en cualquier equipo de primera división del mundo. En un diario dijeron que iba a ganar 22 millones de pesos mensuales. Una estupidez. De hecho, me llamaron unas tías para felicitarme, emocionadas, y yo no entendía nada. Claro, después vi el diario”, contó.

La golera de 26 años percibirá un sueldo base de 2 mil euros mensuales, una cifra cercana a 1 millón 300 mil pesos chilenos. Muy lejos de los $63.013.698 que recibirá diariamente Neymar, su nuevo compañero en el PSG. Una evidencia más de las grandes distancias económicas que separan a los y las deportistas según la brecha de género.