Tras aplicar un plan de fiscalización, el Ministerio de Medio Ambiente realizó un catrastro para controlar y convertir los vertederos ilegales que se encuentran dispersados en Santiago. Se trata de cerca de 400 hectáreas donde se lanzan escombros, muebles y todo tipo de basura de quienes deciden no pagar por dejar sus desechos en rellenos sanitarios que cumplen con las normas.

La Secretaría Regional Ministerial de Medio Ambiente contó 73 grandes basurales de más de una hectárea de superficie. Están ubicados en 12 comunas de la zona norte, sur y poniente de la capital. El mayor problema es que 43 de esos sitios constituyen un grave riesgo para la salud de las personas, pues acumulan desechos de todo tipo que pueden contaminar el agua, además de acarrear el contagio de enfermedades.

Las autoridades ya han coordinado acciones con los municipios para resolver el preocupante escenario. Mientras, las comunas de Quilicura y Buin concentran las mayor superficie de vertederos: la primera, con 66,5 hectáreas y Buin con 56 hectáreas de acopio. Además, se calcula que existen cerca de 600 microbasurales repartidos en diversos sectores, según consignó La Tercera.

El alcalde de Buin, Miguel Araya, acusó la existencia de una “mafia” en torno a los vertederos y sentenció que profundizaron la fiscalización y multa de hasta 2 millones de pesos a quienes sean sorprendidos participando.

Uno de los temas más complejos es la recuperación del suelo dañado por la acumulación de desperdicios. Para enfrentarlo, la Intendencia de la RM impulsó un plan “Mapocho Limpio” que consiste en el retiro de basura para reconvertir los bordes en áreas verdes.